Descubren por qué el ejercicio reduce el riesgo de depresión por estrés.

Investigadores del Instituto Karolinska han descrito los mecanismos que provocan que el ejercicio físico reduzca el riesgo de sufrir depresión asociada al estrés. El estudio, publicado esta semana en la revista Cell, ahonda en la influencia del deporte en la salud mental. 

El ejercicio físico posee una gran cantidad de beneficios para la salud humana, incluida la protección frente a la depresión generada por el estrés. Sin embargo, hasta ahora se desconocían los mecanismos que lo hacían posible.

Un nuevo estudio en ratones, realizado por los investigadores del Instituto Karolinska de Suecia, muestra cómo el ejercicio físico induce cambios en el músculo esquelético –un tipo de músculo unido al esqueleto– que ocasionan la limpieza de una sustancia que se acumula en la sangre durante los momentos de estrés y que es perjudicial para el cerebro.

“Aunque seguimos sin saber qué es la depresión, nuestro estudio forma parte de una pieza más del rompecabezas, ya que damos una explicación a los cambios bioquímicos que protegen al cerebro del estrés gracias al ejercicio físico”, explica Mia Lindskog, investigadora del departamento de Neurociencia de la institución sueca.

Anteriores investigaciones ya mostraron que la proteína PGC-1α1 se incrementa en el músculo cuando se realiza ejercicio. En este trabajo los investigadores utilizaron ratones genéticamente modificados con altos niveles de PGC-1α1 en el músculo esquelético, que desarrollaron músculos bien entrenados (incluso sin ejercicio).

Tanto estos ratones como los que no fueron modificados con la proteína fueron expuestos a un ambiente estresante, como ruidos altos, luces intermitentes y alteraciones en el ritmo circadiano. Después de cinco semanas, los ratones sin tratar mostraron un comportamiento depresivo, mientras que los ratones genéticamente modificados no presentaban dichos síntomas.  

“La hipótesis inicial era que los músculos entrenados podrían producir una sustancia con efectos beneficiosos para el cerebro. Ahora nos encontramos lo contrario: los músculos bien entrenados producen una enzima que depura el cuerpo de sustancias perjudiciales. En este contexto, la función del músculo recuerda a la del riñón o el hígado”, explica Jorge Ruas, principal investigador y miembro del departamento de Psicología y Farmacología del Instituto Karolinska.

Relación con las enfermedades mentales

La proteína PGC-1α1, que se activa en el músculo por el ejercicio aeróbico, regula la expresión de los genes KAT. Por ello, los científicos descubrieron que los ratones con altos niveles de dicha proteína en los músculos también tenían altos niveles de la enzima KAT.

Esta enzima convierte a la quinurenina –una sustancia que se genera en momentos de estrés– en ácido quinurénico, incapaz de pasar de la sangre al cerebro y, por tanto, no afecta a este órgano. Aunque no se conoce la función exacta de la quinurenina, los pacientes con enfermedades mentales tienen altos niveles de esta sustancia.

“Hasta ahora los mecanismos precisos de la depresión son poco conocidos, pero se sabe que el estrés induce cambios en el cerebro que pueden provocarla, como perturbaciones en la neurotransmisión y la inflamación del cerebro”, indica a SINC Jorge Rúas. “Así, al administrar quinurenina los ratones mostraron actitudes depresivas”.

Por el contrario, los ratones con niveles aumentados de PGC-1α1 en músculos no parecían afectados. De hecho, estos animales nunca mostraron altos niveles de quinurenina en la sangre, pues la enzima KAT rápidamente la convertía en ácido quinurénico, protegiendo al cerebro de la sustancia.  

“Nuestro trabajo muestra que al entrenar los músculos a través de la actividad física para incrementar los niveles de PGC-1α1, se activa un mecanismo de ‘desintoxicación’ que protege de la depresión producida por estrés”, añade Rúas. “Será muy interesante ver si podemos desarrollar medicamentos que activen el mismo proceso en aquellos pacientes que no puedan realizar ejercicio”, concluye. 

La depresión es un desorden psiquiátrico común en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que más de 350 millones de personas están afectadas y es la principal causa mundial de discapacidad.

Fuente: Agencia SINC

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Premio DARDOS.

Desde la RED DE PERSONAS PROMOTORAS DE LA SALUD queremos agradecer a Esther por habernos concedido este premio desde su blog  http://sther74.wordpress.com/

Premio Dardos

El premio Dardos es un ingenioso premio que otorgan otros bloggers para reconocer la dedicación, la creatividad y el esfuerzo de mantener un Blog.

Las reglas de este premio si se aceptan son las siguientes:

1- Hay que incluir una imagen del premio en el blog.
2- Mencionar y enlazar el blog que nos ha otorgado el premio.
3- Otorgar el premio a 15 bloggers.
Y nuestro premio Dardos va para:

 

Somos adictos a comer, no a la comida.

Científicos españoles consideran que ‘adicción a comer’ define con mayor rigor la conducta alimentaria de tipo adictivo ya que no existe, de momento, evidencia sobre las propiedades adictivas de ciertos alimentos. El estudio no señala como culpable directo a la industria de alimentación, pero le atribuye un papel clave en las políticas de prevención de la obesidad.

Un nuevo documento de consenso que acaba de emitir el consorcio de investigadores NeuroFAST, en el que participan varios países de toda Europa incluido España, concluye que ‘adicción a comer’, en lugar de ‘adicción a la comida’, detalla con mayor precisión la conducta alimentaria de tipo adictivo.

El hallazgo, que acaba de ser publicado en la revista Neuroscience & Biobehavioral Reviews y en el que ha participado Carlos Diéguez, del Centro de Investigación Biomédica en Red‐Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), recoge argumentos sobre la supuesta adicción que provocan alimentos, componentes o sustancias alimenticias concretas.

El trabajo concluye que, a día de hoy, no existe evidencia científica que apoye la hipótesis de que los alimentos involucran mecanismos cerebrales comparables a las drogas de abuso, a pesar de las opiniones de expertos de primer nivel, como el director general de Salud del Reino Unido que manifestó que “la investigación demostrará que el azúcar es adictivo”.

Alimentos atractivos, no adictivos

“La gente trata de encontrar explicaciones racionales para el sobrepeso y es fácil culpar a los alimentos. Es cierto que algunos alimentos son más atractivos que otros, debido en parte a su capacidad para estimular vías de recompensa en el cerebro –también activadas por algunos comportamientos naturales, como el sexo, y algunas drogas de abuso–”, sostiene Diéguez, investigador de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

Sin embargo, la evidencia científica actual no apoya la idea de que los distintos componentes de los alimentos ejerzan los mismos efectos que las drogas adictivas en nuestros cerebros. Con la posible excepción de la cafeína, no hay pruebas significativas en humanos de que cualquier alimento, o sus componentes, puedan causar cambios en el cerebro que se asemejen a los observados por consumo de alcohol o nicotina.

“Es evidente que algunas personas tienen una relación de dependencia con los alimentos, en el sentido de comer en exceso a pesar de ser conscientes de las graves consecuencias para su salud. Pero sigue siendo una fuente de controversia sustancial el considerar que la comida desarrolle una conducta adictiva similar a las drogas de abuso”, explica el jefe de grupo del CIBERobn.

Industria alimentaria, cómplice no verdugo

La buena noticia para la industria de la alimentación es, según Diéguez, que no hay evidencia de que los alimentos o nutrientes particulares provocan directamente una adicción basada en una determinada sustancia. La mala noticia es que, si se asume que la adicción a comer es frecuente, indica que depende de un entorno que fomenta su desarrollo.

De esa forma, “la facilidad de acceso y una amplia exposición a un gran número de alimentos sabrosos (y baratos) -continúa el investigador del CIBERobn-, bien pueden implicar un riesgo elevado de desarrollar una adicción como el comer”.

El experto argumenta que, gracias al trastorno de adicción al juego, “sabemos que tanto un tratamiento individualizado y una prevención estructural –como la reducción del número de salas de juego, la restricción de la publicidad de la promoción de los juegos de azar y el cumplimiento de las restricciones de edad– son eficaces en un gran número de pacientes”.

Fuente: AGENCIA SINC

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Recomendaciones dietéticas para reducir el consumo de sal.

Por: María Pilar Gómez Villena, Graduada en Nutrición Humana y Dietética.

Como se trataba en el último post, la sal es un elemento indispensable para la vida,CUÍDATE+ pero también puede quitarla cuando a causa de una hipertensión arterial, como consecuencia se sufre un accidente cerebrovascular y/o una enfermedad cardiovascular. El aumento de incidencia de este tipo de enfermedades tanto en España como en la Unión Europea, ha hecho que muchos organismos e instituciones organicen Programas y Políticas Nutricionales con el propósito de informar a la población de la problemática de un excesivo consumo de sal, así como de los métodos y prácticas para reducir este consumo. 

De acuerdo a ello, en España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), vinculada al  Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, presentó en 2011 –que continuó en 2012 y se amplió- una actividad de concienciación y sensibilización a la población que informaba acerca de la importancia de reducir la ingesta de sal, como método para prevenir la hipertensión arterial y las complicaciones de esta. Se trata del Plan Cuídate +, que además de hacer referencia a la sal, también informa acerca de la importancia de reducir el consumo de grasas y aumentar la actividad física. Para más información: http://www.plancuidatemas.aesan.msssi.gob.es/

A continuación, se muestran unos consejos para conseguir reducir la ingesta de sal:

  • Saber interpretar el etiquetado de los alimentos, y es que es frecuente que no se mencione la sal en la etiqueta, pero sí el sodio, por lo que para saber cuánta sal contiene el producto hay que multiplicar por 2,5 el contenido en sodio del producto para saber cuánta sal aporta. La sal invisible es aquella que se encuentra oculta en los alimentos elaborados, por lo que es más difícil de evitar. Se aconseja reducir la ingesta de productos procesados, y en su caso, escoger los elaborados con menos sal o sodio. Porque es sabido que, el 75% de la sal que se ingiere procede de productos precocinados, un 10% de la sal está presente de manera natural en los alimentos, y el resto, un 15% procede se la sal que se añade durante la elaboración de los platos y de la sal de se añade en la mesa.
  • Comer más alimentos frescos, que generalmente tienen menos sodio. Aves, carne de cerdo y carne magra fresca o congelada (no procesada), en lugar de carnes enlatadas, ahumadas o procesadas como los fiambres, embutidos, y carne picada.
  • Enjuagar los alimentos enlatados como el atún, los vegetales, y las legumbres, antes de usarlos, porque este paso puede eliminar parte de la sal.
  • Reducir el uso de la sal al cocinar y dejar que cada comensal añada la cantidad que desee en los platos individuales, por ejemplo en las ensaladas.
  • Añada sabor, sin añadir sal. Sustituir la sal por especias y hierbas aromáticas para sazonar los alimentos, es una forma adecuada para reducir progresivamente la adición de sal a los platos. Probar con el romero, el orégano, la albahaca, el curry en polvo, la pimienta, el jengibre, el ajo entero o en polvo, el vinagre, el zumo de limón y las mezclas de condimentos sin sal.

Entre los alimentos y productos con mayor contenido en sodio se encuentran los siguientes:

  • Sopas de sobre y cubitos de caldo.
  • Quesos (excepto los sin sal).
  • Conservas y enlatados (incluidos los vegetales).
  • Embutidos y fiambres.
  • Pan de todo tipo (excepto sin sal).
  • Galletas y cereales tipo Corn Flakes.
  • Patatas fritas y snacks.
  • Gaseosas, aguas saborizadas.
  • Pizzas, sándwiches y todo tipo de platos precocinados.
  • Salsas como mayonesa, kétchup, mostaza, salsa de soja, salsa cesar, barbacoa, etc.

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Sal sí, pero en su justa medida.

Por: María Pilar Gómez Villena, Graduada en Nutrición Humana y Dietética.

Por definición, la sal común –conocida generalmente como sal-, se corresponde con la5 gramos máximo de sal sal formada por los iones sodio y cloro (cloruro sódico). Ambos componentes, desde el punto de vista nutricional, son los electrolitos que en mayor medida forman parte de los fluidos corporales. La sal es la principal fuente de sodio de la dieta, de manera que por cada 2,5g de sal se toma 1g de sodio, el cual dentro del organismo humano contribuye al mantenimiento del equilibrio de los líquidos corporales (dentro y fuera de las células). También interviene en la conducción de impulsos nerviosos, y ayuda a que los músculos respondan correctamente a los estímulos mediante la contracción muscular, por tanto, la sal es necesaria para la vida.

Sin embargo, el sodio atrae el agua, por lo que una dieta rica en este dirige el agua hacia el torrente sanguíneo, lo cual con el tiempo se traduce en el aumento de la presión arterial. La hipertensión arterial primaria se relaciona directamente con el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, ya que induce a que el corazón trabaje más, y por tanto, se puedan dañar vasos sanguíneos y órganos con el corazón, riñón y cerebro. Como datos numéricos destacar que en España, más de 65.000 personas mueren al año por enfermedad coronaria y por ictus cerebrales. El 45% de los infartos de miocardio y el 50% de los ictus cerebrales están relacionados con la hipertensión arterial, cuya principal causa es el consumo excesivo de sal.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que la ingesta máxima de sal al día sea de 5g (una cucharadita de café) con el objetivo de prevenir esta. En España estamos consumiendo aproximadamente, 10g diarios, es decir, el doble de la cantidad recomendada.

El 70% de la sal ingerida por la dieta procede de productos preparados, precocinados, y de alimentos consumidos fuera del hogar, por lo que la mejor forma de controlar el consumo de sal es cocinar más sencillo y con alimentos frescos.

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Cambio climático y salud humana.

Conferencia de la OMS sobre salud y clima: información de fondo.Health and Climate Conference

Las perturbaciones climáticas pueden poner en peligro la seguridad de la salud con fenómenos meteorológicos extremos y brotes de enfermedades infecciosas. La contaminación atmosférica aumenta la carga de las enfermedades no transmisibles. Si se presta una mayor atención a las medidas de salud pública preventivas, puede aligerarse la presión que recae sobre los servicios de salud y fomentarse un entorno más propicio para la consecución de la cobertura sanitaria universal.

Desde el 2008 la Organización Mundial de la Salud viene demostrando su capacidad de liderazgo en la concienciación de los peligros que supone el cambio climático para la salud. En concreto, la OMS facilita pruebas científicas y orientaciones técnicas y ha puesto en marcha métodos innovadores para proteger la salud frente a los riesgos climáticos

Es necesario impulsar un planteamiento más concreto y sistemático para la protección de la salud que esté encabezado por la comunidad sanitaria, en coordinación con otras partes interesadas.

Fuente: OMS

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Información revisada por el Consejo de Redacción de SEPIS-2010.

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