¿Se puede prevenir la obesidad durmiendo mejor?

Fuente: HARVARD SCHOOL OF PUBLIC HEALTH

Cómo influye el sueño en el control del peso

Una noche de sueño reparador es una de las claves para una buena salud y también puede ser la clave para mantener un peso saludable. Existen pruebas de que las personas que duermen muy poco tienen un mayor riesgo de aumento de peso y obesidad que las personas que duermen durante siete u ocho horas  cada noche.

En este artículo se resumen los hallazgos más recientes sobre la relación entre el sueño y la obesidad en niños y adultos, y se sugiere que demasiado poco sueño puede conducir a demasiado peso.

Todo apunta a que la falta de sueño podría ser un factor importante para la actual epidemia de obesidad. (1)

Sueño y obesidad infantil

Docenas de estudios de los cinco continentes han analizado la relación entre la duración del sueño y la obesidad en los niños. La mayoría (pero no todos) han encontrado una asociación convincente entre la falta de sueño y el aumento de peso. (28) La evidencia más fuerte proviene de estudios que han estudiado los hábitos de sueño de muchos niños durante largos períodos de tiempo (estudios longitudinales), y también se han tenido en cuenta otros factores que podrían aumentar el riesgo de padecer obesidad en la infancia tales como la obesidad de los padres, el tiempo viendo la televisión, y la actividad física.

Un estudio británico, por ejemplo, que siguió a más de 8.000 niños desde el nacimiento encontró que aquellos que dormían menos de 10 horas y media de la noche a la edad de 3 años tenían un riesgo 45% mayor de ser obesos a los 7 años, en comparación con los niños que dormían más de 12 horas por la noche. (3) Del mismo modo, el Proyecto Viva, un estudio realizado en EE.UU. con 915 niños, encontraron que los niños con un promedio de menos de 12 horas de sueño al día tenían el doble de probabilidades de ser obesos a los 3 años, en comparación con aquellos que durmieron durante 12 horas o más. (6) La depresión materna durante el embarazo, la introducción de alimentos sólidos antes de los 4 meses, y ver la televisión infantil se asociaron también a una menor duración del sueño. (9)

El hábito del sueño adquirido en la infancia puede incluso tener un efecto a largo plazo sobre el peso, hasta bien entrada la edad adulta. Investigadores en Nueva Zelanda estudiaron a 1.037 niños desde el nacimiento hasta los 32 años, recopilando información recogida por los padres sobre el número medio de horas que sus hijos dormían en las edades de 5, 7, 9, y 11 añ. (8) En este estudio encontraron que cada hora de menos en la duración del sueño durante la infancia se asociaba con un riesgo 50% mayor de padecer obesidad a los 32 años.

Hay que tener en cuenta que todos estos estudios son observacionales y aunque sugieren una asociación entre el sueño y el peso, no se puede demostrar de manera concluyente que dormir lo suficiente reduzca el riesgo de padecer obesidad infantil. Las respuestas más definitivas pueden provenir de ensayos clínicos aleatorios que estudien si el dormir más horas durante la infancia reduce el riesgo de obesidad.

El primer ensayo para estudiar la influencia de la calidad del sueño en la obesidad infantil, se realizó en Australia observando a 328 niños y niñas de 7 meses de edad que ya tenían problemas de sueño. (10) El estudio buscaba comprobar si la enseñanza  de  técnicas conductuales a las madres para manejar los problemas de sueño infantil podría mejorar el sueño de los bebés y disminuir la incidencia de depresión en las madres. Los investigadores realizaron un seguimiento de más de seis años para ver si la intervención tuvo un efecto sobre la obesidad. Al año de edad, los niños del grupo de intervención tuvieron menos problemas de sueño que los recién nacidos en el grupo control, pero no hubo diferencias en la duración del sueño entre los dos grupos, y a los 2 y 6 años de edad, no hubo diferencia en los problemas del sueño o la duración del sueño entre los dos grupos.  Quizá esta fuera la razón por la que a los 6 años de edad, las tasas de obesidad fueron las mismas en ambos grupos. 

Dos grandes ensayos actualmente en curso, uno en los EE.UU. y el otro en Nueva Zelanda deberán ofrecer pruebas más concluyentes sobre la relación entre la duración del sueño y la obesidad. (1112) Ambos ensayos están probando si enseñar a los padres cómo desarrollar un buen sueño y buenos hábitos alimenticios en sus hijos recién nacidos ayuda a prevenir el desarrollo de la obesidad durante los primeros años de vida. Los primeros resultados del estudio realizado en EE.UU. han sido alentadores. (11)

Sueño y obesidad en adultos

La mayoría de los estudios que miden en un determinado momento en el tiempo (estudios transversales) los hábitos de sueño de los adultos, han encontrado una relación entre la duración corta del sueño y la obesidad.(2) Los estudios longitudinales, sin embargo, puede responder mejor  a las preguntas acerca de la causalidad. Y ​​en adultos, los resultados de estos estudios han sido menos consistentes que los realizados con niños. (13)

El estudio más grande y más largo hasta la fecha sobre los hábitos de sueño y el peso en adultos, es el Nurses’ Health Study, que estudió a 68.000 mujeres americanas de mediana edad durante 16 años. (14) En comparación con las mujeres que dormían siete horas por noche, las mujeres que dormían cinco horas o menos fueron un 15% más propensas a la obesidad durante el transcurso del estudio. Una investigación similar en el Nurses’ Health Study y en el Nurses’ Health Study II, con una cohorte de mujeres más jóvenes, analizó la relación entre los horarios rotatorios nocturnos, horarios irregulares que combinan el trabajo diurno y nocturno con unos pocos turnos de noche, sin respetar los ritmos circadianos con el riesgo de diabetes tipo 2 y la obesidad. (15) En este estudio, los investigadores encontraron que las mujeres con este tipo de turnos irregulares de trabajo nocturno y diurno, presentaban un  mayor riesgo de desarrollar diabetes y obesidad.

Otros investigadores han diseñado diferentes estudios longitudinales sobre los hábitos de sueño y el peso de los adultos en los EE.UU. y Canadá, así como en el Reino Unido y Europa. (13) Algunos han encontrado una relación entre la duración corta del sueño y la obesidad, mientras que otros no la han encontrado. Es interesante tener en cuenta que también hay algunos estudios en adultos que han informado que dormir demasiado está relacionado con un mayor riesgo de obesidad. (216) Esto es muy probablemente debido a un fenómeno que los investigadores llaman “causalidad inversa”. Es más frecuente ser obeso (sufriendo enfermedades relacionadas con esta condición como la apnea del sueño, enfermedad obstructiva pulmonar, depresión o cáncer) y que esto lleve a dormir más, que ser obeso por dormir más.

Un estudio piloto en curso puede brindar más respuestas sobre si dormir más durante la noche puede ayudar a perder peso. (17) Los investigadores están reclutando a 150 adultos obesos que duermen menos de 6,5 horas por noche y asignarlos al azar ya sea para mantener sus hábitos de sueño actuales o bien recibir entrenamiento sobre cómo prolongar su sueño todas las noches por lo menos de media hora a una hora. Los investigadores harán un seguimiento de los hábitos de sueño y del peso de los participantes en el estudio durante tres años.

¿Cómo afecta el sueño al peso corporal?

Los investigadores especulan que hay varias maneras de que la privación crónica del sueño puede conducir al aumento de peso, ya sea mediante el aumento de la cantidad de comida que la gente come o la disminución de la energía que queman. (2)

La falta de sueño puede aumentar el consumo de energía por:

  • El aumento de hambre: La falta de sueño puede alterar las hormonas que controlan el hambre. 18) Un estudio encontró que los hombres jóvenes que fueron privados de sueño tenían niveles más altos de una hormona estimulante del apetito, la grelina y niveles más bajos de la hormona que induce la saciedad, leptina, con el correspondiente aumento en el hambre y el apetito sobre todo  para los alimentos ricos en grasa y carbohidratos. (19)
  • Disponer de más tiempo para comer: Las personas que duermen menos cada noche puede comer más que las personas que duermen toda la noche simplemente porque tienen más tiempo disponible de vigilia. (20) Recientemente, un pequeño estudio de laboratorio encontró que las personas que fueron privadas de sueño y rodeadas de deliciosos aperitivos, tendían a picar más, sobre todo en las horas extras que estaban despiertas durante la noche, que cuando dormían adecuadamente. (21)
  • Elegir dietas menos saludables: Los estudios observacionales no han visto un vínculo consistente entre la calidad de sueño y la calidad de la dieta elegida. (2) Sin embargo, un estudio entre trabajadores japoneses encontró que los trabajadores que dormían menos de seis horas por noche son más propensos a comer fuera, a tener patrones irregulares de comidas y mayor tendencia a picar entre comidas que los que dormían más de seis horas. (22)

La falta de sueño puede disminuir el gasto de energía por:

  • La disminución de la actividad física: Las personas que no duermen lo suficiente están más cansadas durante el día, y como resultado pueden ver disminuida su actividad física. (14) Algunos estudios han encontrado que las personas con falta de sueño tienden a pasar más tiempo frente al televisor, menos tiempo haciendo deporte y menos tiempo realizando actividades físicas que las personas que duermen lo suficiente. Sin embargo, estas diferencias en la actividad física o ver televisión no son lo suficientemente determinantes como para explicar la asociación entre el sueño y el peso.(2)
  • La reducción de la temperatura corporal: En experimentos de laboratorio, las personas que se encuentran privadas de sueño tienden a experimentar un descenso de la temperatura corporal. (2) Esta caída, a su vez, puede conducir a la disminución del gasto energético. Sin embargo, un estudio reciente no encontró ninguna relación entre la duración del sueño y el gasto energético total. (23)

En la prevención de la obesidad, el sueño podría tener un papel prometedor.

Existen pruebas convincentes de que dormir menos de lo normal es un factor de riesgo independiente y fuerte para la obesidad, tanto en los lactantes y los niños, como en los adultos. Sin embargo, la mayor parte de las investigaciones hasta el momento, han consistido en estudios observacionales, y queda por ver si enseñar a dormir mejor por la noche a los niños o adultos puede reducir su riesgo de obesidad o ayudar a perder peso. Los ensayos clínicos aleatorios que están actualmente en marcha pronto podrían proporcionar más respuestas.

Algunos investigadores han advertido que es demasiado pronto para promover una mejor calidad del sueño para frenar la epidemia de obesidad, debido a las deficiencias entre las investigaciones realizadas hasta la fecha. (1024) Sin embargo, desde una perspectiva de salud pública, puede ser bueno el fomento de hábitos de buena calidad de sueño a través de cambios en los estilos de vida, tales como el establecimiento de un horario regular, evitar el consumo de cafeína por la tarde y reducir el uso de aparatos electrónicos en el dormitorio. (25) Los buenos hábitos de sueño tienen también otros beneficios, como aumentar el estado de alerta en la escuela o en el trabajo, mejorando el estado de ánimo, y mejorando la calidad de vida en general.

Bibliografía

1. National Sleep Foundation. 2005 Sleep in America Poll. Accessed June 14, 2011.

2. Patel SR, Hu FB. Short sleep duration and weight gain: a systematic review. Obesity (Silver Spring). 2008; 16:643-53.

3. Reilly JJ, Armstrong J, Dorosty AR, et al. Early life risk factors for obesity in childhood: cohort study.BMJ. 2005; 330:1357.

4. Agras WS, Hammer LD, McNicholas F, Kraemer HC. Risk factors for childhood overweight: a prospective study from birth to 9.5 years. J Pediatr. 2004; 145:20-5.

5. Gillman MW, Rifas-Shiman SL, Kleinman K, Oken E, Rich-Edwards JW, Taveras EM. Developmental origins of childhood overweight: potential public health impact. Obesity (Silver Spring). 2008; 16:1651-6.

6. Taveras EM, Rifas-Shiman SL, Oken E, Gunderson EP, Gillman MW. Short sleep duration in infancy and risk of childhood overweight. Arch Pediatr Adolesc Med. 2008; 162:305-11.

7. Bell JF, Zimmerman FJ. Shortened nighttime sleep duration in early life and subsequent childhood obesity. Arch Pediatr Adolesc Med. 2010; 164:840-5.

8. Landhuis CE, Poulton R, Welch D, Hancox RJ. Childhood sleep time and long-term risk for obesity: a 32-year prospective birth cohort study. Pediatrics. 2008; 122:955-60.

9. Nevarez MD, Rifas-Shiman SL, Kleinman KP, Gillman MW, Taveras EM. Associations of early life risk factors with infant sleep duration. Acad Pediatr. 2010; 10:187-93.

10. Wake M, Price A, Clifford S, Ukoumunne OC, Hiscock H. Does an intervention that improves infant sleep also improve overweight at age 6? Follow-up of a randomised trial. Arch Dis Child. 2011; 96:526-32.

11. Paul IM, Savage JS, Anzman SL, et al. Preventing obesity during infancy: a pilot study. Obesity (Silver Spring). 2011; 19:353-61.

12. Prevention of Overweight in Infancy (POInz). ClinicalTrials.gov, 2009. Accessed on June 14, 2011.

13. Nielsen LS, Danielsen KV, Sorensen TI. Short sleep duration as a possible cause of obesity: critical analysis of the epidemiological evidence. Obes Rev. 2011; 12:78-92.

14. Patel SR, Malhotra A, White DP, Gottlieb DJ, Hu FB. Association between reduced sleep and weight gain in women. Am J Epidemiol. 2006; 164:947-54.

15. Pan A, Schernhammer ES, Sun Q, Hu FB. Rotating night shift work and risk of type 2 diabetes: two prospective cohort studies in women. PLoS Med. 2011; 8:e1001141. Epub 2011 Dec 6.

16. Chaput JP, Despres JP, Bouchard C, Tremblay A. The association between sleep duration and weight gain in adults: a 6-year prospective study from the Quebec Family Study. Sleep. 2008; 31:517-23.

17. Cizza G, Marincola P, Mattingly M, et al. Treatment of obesity with extension of sleep duration: a randomized, prospective, controlled trial. Clin Trials. 2010; 7:274-85.

18. Taheri S, Lin L, Austin D, Young T, Mignot E. Short sleep duration is associated with reduced leptin, elevated ghrelin, and increased body mass index. PLoS Med. 2004; 1:e62.

19. Spiegel K, Tasali E, Penev P, Van Cauter E. Brief communication: Sleep curtailment in healthy young men is associated with decreased leptin levels, elevated ghrelin levels, and increased hunger and appetite.Ann Intern Med. 2004; 141:846-50.

20. Taheri S. The link between short sleep duration and obesity: we should recommend more sleep to prevent obesity. Arch Dis Child. 2006; 91:881-4.

21. Nedeltcheva AV, Kilkus JM, Imperial J, Kasza K, Schoeller DA, Penev PD. Sleep curtailment is accompanied by increased intake of calories from snacks. Am J Clin Nutr. 2009; 89:126-33.

22. Imaki M, Hatanaka Y, Ogawa Y, Yoshida Y, Tanada S. An epidemiological study on relationship between the hours of sleep and life style factors in Japanese factory workers. J Physiol Anthropol Appl Human Sci. 2002; 21:115-20.

23. Manini TM, Everhart JE, Patel KV, et al. Daily activity energy expenditure and mortality among older adults. JAMA. 2006; 296:171-9.

24. Horne J. Obesity and short sleep: unlikely bedfellows? Obes Rev. 2011; 12:e84-94.

25. Twelve Simple Tips to Improve Your Sleep. 2007. Accessed June 14, 2011. 

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Información revisada por el Consejo de Redacción de SEPIS-2010.

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