Recomendaciones sobre los cigarrillos electrónicos.

El uso de los cigarrillos electrónicos se ha incrementado en los últimos años, especialmente debido a la creencia de que son inocuos o bien a que son una herramienta útil para dejar de fumar. Esta información es controvertida, por no decir que es falsa.

Por ello, y una vez analizada la información disponible por un grupo de expertos en tabaquismo, la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad y Política Social ha establecido unas recomendaciones, dirigidas a la población general, sobre el uso de los cigarrillos electrónicos; Las recomendaciones son las siguientes:

1. Se recomienda a toda la población, muy especialmente a menores y adolescentes, no usar los cigarrillos electrónicos.

¿Por qué?: El cigarrillo electrónico es un dispositivo que contiene sustancias que al ser inhaladas de forma reiterada son nocivas para la salud, entre ellas la nicotina o el propilenglicol. Los datos de los que disponemos actualmente sobre los cigarrillos electrónicos nos muestran que tienen efectos perjudiciales para la salud, especialmente a nivel respiratorio y, si llevan nicotina, también a nivel circulatorio.

2. Se recomienda no usar los cigarrillos electrónicos, con o sin nicotina, en ningún espacio de uso público.

¿Por qué?: El vapor que se elimina al consumir cigarrillos electrónicos contiene componentes químicos que provienen de las sustancias incluidas en los cartuchos recargables. No se trata de simple vapor de agua. Los análisis realizados de estas sustancias muestran que algunas son tóxicas. Por ello se recomienda no usar los cigarrillos electrónicos y evitar la exposición a su vapor especialmente en el caso de menores, embarazadas y personas con problemas cardiacos.

3.      No se recomienda el uso de cigarrillos electrónicos para dejar de fumar.

¿Por qué?: A día de hoy, los cigarrillos electrónicos no han mostrado que sean un método válido para dejar de fumar y por eso no han sido aprobados por la Agencia Española del Medicamento. Existen métodos que si han demostrado ser eficaces para dejar de fumar y que están autorizados para su uso. Consulte a los profesionales sanitarios. Por otra parte sabemos que mantiene el gesto de fumar y por tanto dificulta el abandono de esta conducta.

Los cigarrillos electrónicos son mecanismos que sirven para inhalar vapores y eliminar un humo similar al del tabaco. Consiste en un dispositivo eléctrico, con una batería y un atomizador para calentar el aire, y un depósito o cartucho que contiene los ingredientes, así como una boquilla para inhalar.

Los ingredientes que contienen los cigarrillos electrónicos son muy variados, siendo el principal de ellos, en la mayoría de los casos, la nicotina. Para producir el efecto de vaporización y eliminación del humo contienen otros elementos y compuestos químicos, como el propilenglicol. Además se les añaden saborizantes de todo tipo: chocolate, frutas variadas, saborizantes específicos de marcas de tabaco, etc. Muchas estas sustancias están aprobadas para el uso humano, aunque por otras vías diferentes a la inhalatoria. Además todavía se desconoce su seguridad de uso tras calentarlas y al combinarlas.

Un importante tema a tener en cuenta son las sustancias químicas que se desprenden tras calentar todos estos ingredientes y que pasan a formar parte del vapor que se emite. Entre estas sustancias se han detectado, además de nicotina y propilenglicol,  otras similares a las existentes en el humo de tabaco, como nitrosaminas, formaldehido, acetaldehído, benzo(a)pireno, partículas PM2.5 y partículas metálicas (sodio, hierro, aluminio, cobre, magnesio, plomo, cromo, manganeso, potasio, zinc y níquel). Algunos de estos compuestos son cancerígenos.

La presencia de estas sustancias en el vapor del cigarrillo electrónico implica la contaminación de los espacios interiores, especialmente si hay varias personas usándolos, lo que se conoce como “vapeando”.

Diversos estudios han mostrado que el consumo de cigarrillos electrónicos puede tener efectos perjudiciales para la salud a corto plazo. Estos efectos son debidos a algunos de sus componentes:

  • Por un lado la nicotina, por si sola es un tóxico y una droga muy adictiva. El uso de cigarrillos electrónicos con nicotina conlleva los riesgos propios para la salud de esta sustancia: problemas en el sistema nervioso central, sistema endocrino, músculo-esquelético, sistema respiratorio, aparato gastrointestinal, efectos metabólicos o cardio-circulatorios, por ejemplo elevación de la tensión arterial, lesiones vasculares o el infarto.
  • Por otra parte, hay datos de que el propilenglicol a corto plazo irrita los ojos, la garganta y la vía respiratoria, no conociéndose todavía todos sus efectos a largo plazo, aunque se sabe que en niños expuestos aumenta el riesgo de asma.
  • La glicerina es una sustancia que se puede usar por vía oral, pero parece estar relacionada con neumonías graves al utilizarla por vía inhalatoria.

Así mismo, las investigaciones que hasta ahora se han realizado sobre la eficacia de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar no aportan suficiente evidencia. No hay estudios sobre la seguridad y toxicidad de estos productos. Tampoco han sido aprobados por ninguna agencia de medicamentos.

Otra cuestión importante a tener en cuenta desde el punto de vista de la salud pública y la prevención del tabaquismo, es la relación que existe con el consumo de tabaco. Los datos que tenemos nos hacen pensar que se puede convertir en una nueva puerta de entrada al uso de drogas (nicotina, cannabis….).

La juventud está muy influenciada por la publicidad y por las modas. El cigarrillo electrónico está empezando a usarse en este colectivo bajo la falsa premisa de “salubridad”. Esto puede hacer que disminuya la percepción del riesgo y que se inicien en el consumo habitual de cigarrillos electrónicos, arrastrados también por la presión del grupo por querer usar las últimas nuevas tecnologías.  De esta manera, estaremos facilitando una nueva adicción hacia la nicotina, que de por sí sola ya es suficientemente tóxica.

Todas estas cuestiones nos hacen concluir que los cigarrillos no son inocuos, por tanto no son sanos y, al no conocer el alcance a largo plazo de su uso, no debemos recomendarlo. Tampoco se han de utilizar como método para dejar de fumar hasta que no se apruebe su uso, una vez demostrada su eficacia, seguridad y se hayan establecido las indicaciones y posología, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud:

“Hasta que los sistemas de liberación de nicotina se consideren seguros y eficaces, y de calidad aceptable por un organismo regulador nacional competente, los consumidores deben ser advertidos fuertemente de no utilizar cualquiera de estos productos, incluyendo los cigarrillos electrónicos”

Para saber más:

Entrada realizada por Adelaida Lozano Polo, enfermera, técnica de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social.

Fuente: MurciaSalud

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Información revisada por el Consejo de Redacción de SEPIS-2010.

Contacto email: promociondelasalud.sepis@gmail.com

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