CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (29).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en hello Valencia. Nº 224, octubre 2019

Cuando hablamos de neuroplasticidad decimos que la experiencia moldea el cerebro.

Recordemos que la neuroplasticidad es la capacidad intrínseca del cerebro para modificar conexiones neuronales ya existentes, crear conexiones nuevas y generar nuevas neuronas, es decir, la neuroplasticidad permite reestructurar el cerebro.

¿Cómo podemos ofrecer al cerebro esa experiencia?

Cuando escaneamos el cerebro de una persona haciendo algo como por ejemplo escribir, vemos que se activa una zona concreta de su cerebro. Cuando a esa misma persona le pedimos que se visualice escribiendo, vemos que en su cerebro se activa la misma zona que cuando escribía realmente. Mediante la imaginación el cerebro experimenta esa vivencia imaginada como si fuera real porque se activan las mismas conexiones neuronales que cuando estamos viviendo esa experiencia realmente.

La neurociencia nos dice entonces que la experiencia imaginada también moldea el cerebro.

Es por esto que las prácticas contemplativas, los ejercicios de imaginación y visualización a través de la meditación, permiten entrenar al cerebro para conseguir efectos duraderos en nuestro comportamiento y en nuestra vida.

En estas prácticas mentales hay que tener en cuenta la tendencia de la imaginación a tomar el control, no solo con distracciones, sino intentando doblegar el pensamiento, el entendimiento, la inteligencia y la voluntad. En ocasiones la imaginación pretende decirle al entendimiento lo que puede o no puede aceptar.

La imaginación construye imágenes mentales con los datos almacenados en nuestra memoria. Lo que nuestros sentidos no pueden experimentar, la imaginación puede encontrar serias dificultades para recrearlo y es cuando decimos que eso es inimaginable. Habitualmente confundimos lo inimaginable con lo inconcebible y automáticamente lo calificamos de imposible e inalcanzable. No permitas que tu imaginación te juegue esta mala pasada. El primer paso para poder guiar la imaginación es aceptar que algo no tiene que ser forzosamente inconcebible por ser únicamente inimaginable ya que son conceptos diferentes.

Es necesario entrenar al cerebro para guiar la imaginación con el entendimiento y la voluntad. La inteligencia tiende a esquivar el esfuerzo y de esta manera le cede el timón a la imaginación. Este es el motivo por el que debemos acostumbrar a la inteligencia al esfuerzo para que desempeñe su propio papel.

Proponte entrenar de forma exigente y rigurosa tu entendimiento y tu voluntad. Con un entendimiento lúcido y una voluntad recia, podrás ofrecerle a tu cerebro experiencias útiles y constructivas que restablezcan el equilibrio, la paz interior y te acerquen cada día más a la bondad, la plenitud y la felicidad.


Contacto e información: promociondelasalud.sepis@gmail.com 

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