CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (4).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 198, agosto 2017.

La vida es corta cuando su calidad es pobre. La pobreza, la marginación social y la discriminación cuestan vidas porque provocan privaciones y resentimiento.

Continuando con los determinantes sociales de la salud, desarrollaré uno de gran calado humano: la exclusión social.

Es un hecho conocido que las personas que viven en la calle sufren los índices más altos de muerte prematura.

La pobreza y la exclusión social ejercen un gran impacto sobre la salud y provocan una muerte prematura. Algunos grupos sociales parecen estar más expuestos a las probabilidades de vivir en la pobreza.

La pobreza absoluta –entendida como la carencia de las necesidades materiales básicas de la vida- sigue existiendo, incluso en los países más ricos de Europa. Los desempleados, muchas minorías étnicas, los trabajadores inmigrantes, los discapacitados, los refugiados y las personas sin hogar están más expuestas a padecer todo tipo de enfermedades.

La pobreza relativa se define como vivir con unos ingresos inferiores al 60% de la media nacional. Impide a las personas el acceso a una vivienda digna, a la educación, al transporte y a otros factores vitales para vivir una vida plena. Ser excluido de la vida social y recibir un tratamiento de inferioridad causa la peor salud y los riesgos más elevados de padecer una muerte prematura. Y más concretamente, el estrés que produce vivir en la pobreza es particularmente perjudicial durante el embarazo, para bebés, en la infancia y para las personas mayores.

Las personas que viven o han vivido en instituciones como prisiones, hogares infantiles y hospitales psiquiátricos son especialmente vulnerables.

Cuanto más se prolongue el tiempo que una persona vive en una situación de desventaja, mayor será su probabilidad de padecer una serie de problemas de salud, y más concretamente de padecer enfermedades cardiovasculares.

La pobreza y la marginación social aumentan el riesgo de separación y divorcio, discapacidad, enfermedad, adicción y aislamiento social y viceversa; con lo cual se crean círculos viciosos que agravan las situaciones difíciles que afrontan las personas.

Para la Organización Mundial de la Salud, no existe ningún gobierno que no pueda ejercer un mayor control sobre la distribución de los ingresos si aplica medidas políticas sobre los impuestos, los beneficios, el empleo, la educación, la gestión económica y muchas otras áreas. La evidencia indiscutible de cómo este tipo de políticas afectaría al índice de mortalidad y enfermedad impone un deber público de eliminar la pobreza absoluta y reducir la desigualdad material.

Si lo que pretendemos realmente es proteger y mejorar la salud de las personas, debemos asegurarnos de que la esfera política a todos los niveles –en el gobierno, en las instituciones públicas y privadas, en los lugares de trabajo y en la comunidad- tenga debidamente en cuenta las evidencias que sugieren que si el objetivo es crear sociedades sanas, el grado de responsabilidad debe ser mayor que hasta ahora.

Es necesario comprender cómo el entorno da forma al comportamiento de las personas y su incidencia en la salud. Siendo coherentes en el enfoque de la salud a través de sus determinantes sociales, recomendamos algunos cambios en el entorno que podrían provocar comportamientos más sanos.

La promoción de la salud también debe velar por la dignidad de las personas.

Fuente: Social determinants of health. The solid facts. Second edition. World Health Organization, 2003.


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Nobel de Medicina por descifrar el mecanismo de los relojes biológicos.

Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young han sido galardonados hoy con el Premio Nobel de Medicina por desentrañar los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano, es decir, las oscilaciones biológicas que regulan los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo. Su desajuste es responsable de trastornos como el jet lag.

Los tres científicos

Los tres científicos estadounidenses llevan tres décadas estudiando el ritmo circadiano de la mosca de la fruta.

Los organismos vivos, incluidos los humanos, tienen un reloj biológico interno que les ayuda a anticiparse y adaptarse al ritmo regular del día. Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young llevan años trabajando para descifrar su funcionamiento interno. Sus descubrimientos, que hoy le han valido el Premio Nobel de Medicina y Fisiología, explican cómo las plantas, los animales y los seres humanos adaptan su ritmo biológico para que esté sincronizado con la rotación de la Tierra.

Utilizando moscas de la fruta como organismo modelo, Hall (1945, Nueva York), Rosbash (1944, Kansas) y Young (1949, Miami) aislaron un gen que controla el ritmo biológico diario normal.

Los tres expertos de instituciones estadounidenses, Hall –profesor de la Universidad de Maine–, Rosbash –en la Universidad Brandeis– y Young –investigador en la Universidad Rockefeller–, mostraron cómo este gen codifica una proteína que se acumula en la célula durante la noche, y luego se degrada durante el día.

Posteriormente, identificaron más componentes proteicos de esta maquinaria y dieron con el mecanismo que controla dicho reloj interno de la célula. En la actualidad se sabe que estos relojes biológicos funcionan de la misma forma en otros organismos multicelulares, incluyendo los humanos.

El ritmo circadiano es el encargado de regular el comportamiento, los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo. Y, de la misma forma, su desajuste es responsable de varios trastornos, como el conocido jet lag.

Un reloj autoregulable

El siguiente paso fue comprender cómo se podrían generar y mantener esas oscilaciones circadianas. Hall y Rosbash plantearon la hipótesis de que la proteína PER bloqueaba la actividad del gen descrito.

Los expertos propusieron que, mediante un circuito inhibitorio de retroalimentación, la proteína PER podría prevenir su propia síntesis y, por tanto, regular su nivel en un ritmo cíclico continuo.

Sin embargo, aún faltaban algunas piezas del rompecabezas. Hall y Rosbash habían demostrado que la proteína PER se acumulaba en el núcleo durante la noche, pero quedaba por saber cómo llegaba hasta allí.

En 1994, Young descubrió un segundo gen de este reloj biológico, que codifica la proteína TIM, necesaria para un ritmo circadiano normal. Así, demostró que cuando TIM se une a PER, las dos proteínas son capaces de entrar en el núcleo de la célula donde bloquean la actividad del gen, cerrando el circuito inhibitorio de retroalimentación.

Los hallazgos de los tres laureados establecieron principios mecánicos clave del reloj biológico. Es más, durante los años siguientes se aclararon otros componentes moleculares del mecanismo de dicho reloj, lo que explicaba su estabilidad y función.

Por ejemplo, se identificaron las proteínas adicionales requeridas para la activación del gen, así como para el mecanismo por el cual la luz puede sincronizar el reloj.

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El reloj circadiano anticipa y adapta nuestra fisiología a las diferentes fases del día: patrones de sueño, comportamiento de alimentación, liberación de hormonas, presión arterial y temperatura corporal. / Nobel Prize.

Fuente: Agencia SINC


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CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (3).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 197, julio 2017.

Si entendemos por salud un estado de completo bienestar físico, mental, social y espiritual, ¿de qué depende el bienestar social? La Organización Mundial de la Salud habla de determinantes sociales de la salud. “Los estilos de vida de las personas y las condiciones en que viven y trabajan ejercen un gran impacto sobre su salud”.

Para los profesores Richard Wilkinson y Michael Marmot, las personas no necesitan solamente contar con unas buenas condiciones materiales, sino ya desde la primera infancia la gente necesita sentirse valorada y estimada. Necesitamos amigos, necesitamos sociedades más sociables, necesitamos sentirnos útiles y necesitamos un cierto nivel de control sobre un trabajo valioso. Sin todo ello, nos volvemos más propensos a la depresión, al uso de las drogas, a la ansiedad, la hostilidad y la desesperación, y todo ello repercute en la salud física. Todo apunta a la necesidad de crear una sociedad más humanitaria y justa –tanto en el ámbito social como económico-. Si se combina la economía, la sociología y la psicología con la medicina y la neurobiología, parece como si todo depende en gran medida de la comprensión de la interacción entre las desventajas materiales y sus implicaciones sociales.

Entre los diferentes determinantes sociales de la salud, en esta ocasión, escribiré sobre el apoyo social.

La amistad, las buenas relaciones sociales y unas sólidas redes de apoyo mejoran la salud en el hogar, en el trabajo y en la comunidad.

El apoyo social proporciona a las personas los recursos mentales, sentimentales y prácticos que necesitan. Pertenecer a una red de apoyo basada en la comunicación y en el establecimiento de obligaciones mutuas hace que las personas se sientan cuidadas, queridas, estimadas y valoradas. Y todo esto ejerce un poderoso efecto protector sobre la salud. Las relaciones de apoyo pueden también estimular patrones de conducta más saludables.

El aislamiento social y la marginación están relacionados con índices más elevados de muerte prematura y con menores posibilidades de sobrevivir a una enfermedad cardiovascular aguda. Las personas que reciben poco apoyo social y sentimental de los demás, están más expuestas a experimentar menos sentimientos de bienestar, más depresión, un riesgo más elevado de padecer complicaciones durante el embarazo y riesgos más elevados de padecer alguna discapacidad generada por enfermedades crónicas. Unas relaciones deficientes pueden ser el motivo de que empeore la salud mental y física.

La cohesión social –definida como la calidad de relaciones sociales y la existencia de confianza, obligaciones mutuas y respeto en la comunidad o en la sociedad- ayuda a proteger a las personas y a su salud.

Las sociedades que presentan un nivel alto de desigualdad salarial tienden a tener menos cohesión social y una tasa más elevada de delitos violentos. Los niveles altos de apoyo mutuo protegerán la salud, mientras que con la desintegración de las relaciones sociales, a veces como consecuencia de una mayor desigualdad, disminuye el grado de confianza y se incrementan los niveles de violencia. Un estudio realizado con una comunidad que presentaba niveles altos de cohesión social, demostró que los índices de enfermedades coronarias eran más bajos. Y al contrario, cuando la cohesión decrece, aumentan los índices de enfermedades cardiovasculares.

La experimentación sugiere que las buenas relaciones sociales pueden reducir la respuesta fisiológica al estrés. Se han publicado otros estudios que demuestran que un adecuado apoyo social puede mejorar los índices de recuperación de pacientes con diversos tipos de enfermedades. Diseñar instalaciones donde se fomenten los encuentros y la interacción social puede ayudar a mejorar la salud mental.

En todas las áreas de la vida personal e institucional se deberían evitar aquellas prácticas que señalan a algunas personas como socialmente inferiores y menos valiosas porque fomentan la desintegración social.

Fuente: Social determinants of health. The solid facts. Second edition. World Health Organization, 2003.


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Hacer ejercicio durante el embarazo es bueno para el feto y la madre.

Un estudio de la Universidad Camilo José Cela revela, asimismo, que la gestación es un buen momento para que las mujeres inactivas se inicien en la práctica.

Ganancia excesiva de peso, preeclampsia, diabetes gestacional, parto por cesárea, dolor lumbar e incontinencia urinaria, son algunos de los riesgos que tiene llevar una vida poco saludable durante el embarazo. Un estudio realizado por expertos de la Universidad Camilo José Cela (UCJC), publicado en el Journal of American Medicine Association (JAMA), define las pautas de ejercicio físico durante el embarazo que han demostrado mayores beneficios fisiológicos, tanto maternos como fetales.

“El porcentaje de mujeres que cumplen las recomendaciones de ejercicio durante el embarazo es muy bajo”, explica a Sinc María Perales, autora principal del trabajo e investigadora del departamento de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. “Esto se debe en parte a la incertidumbre existente acerca de qué tipo de ejercicio se debía recomendar y cuál evitar”. Sin embargo, el nuevo trabajo confirma que hay sólidas evidencias científicas para asegurar que el ejercicio moderado durante el embarazo es seguro y conveniente para el feto y la madre.

Entre los beneficios confirmados se encuentran: prevención de ganancia excesiva de peso (factor fundamental en la transmisión intergeneracional de obesidad), menor riesgo de macrosomia fetal (bebés que nacen con un peso superior a 4 kilos), de preeclampsia, diabetes gestacional, parto por cesárea, dolor lumbar, dolor pélvico e incontinencia urinaria. Es más, no supone un riesgo de parto pretérmino, bajo peso al nacer ni estrés fetal; siempre y cuando la mujer no presente ninguna contraindicación médica u obstétrica para su práctica.

“Los ejercicios recomendados en nuestro trabajo deben ser realizados no solo por gestantes sanas, sino también por mujeres sedentarias antes del embarazo, siendo este un buen momento para iniciarse en un estilo físicamente activo”, añade Perales. “Igualmente entre aquellas en riesgo de obesidad o sobrepeso, diabetes gestacional e hipertensión crónica”.

¿Cuál es el ejercicio físico recomendado?

De acuerdo con las recomendaciones del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés), la nueva investigación enfatiza las pautas de actividad física que ha demostrado ser más beneficiosa durante este periodo, así como los ejercicios que deben evitar estas mujeres, ya que podrían suponer un riesgo para el feto. En cuanto al tipo de ejercicio, duración y frecuencia semanal, los expertos señalan que es importante la combinación de trabajo aeróbico y de fuerza en cada sesión, que debe ser de 45 a 65 minutos, durante tres o cuatro días a la semana.

La intensidad debe ser en todo caso moderada, aunque debe analizarse para cada mujer y controlarse durante toda la sesión. La actividad física puede iniciarse desde la semana nueve a 12 de gestación (después de la primera visita perinatal) hasta la semana 38-39 de embarazo. Modalidades como el pilates o el yoga, frecuentemente recomendados durante este periodo, no están asociados con los beneficios fisiológicos descritos, sino con mejoras en la salud metal y reducción del dolor.

Con respecto al ejercicio que se debe evitar, “todo el que resulte extenuante (90% frecuencia cardiaca máxima), ya que puede aumentar el riesgo de hipertermia, deshidratación o reducción del flujo uterino con el consecuente riesgo de comprometer la salud fetal”, subraya Perales. De la misma forma hay que posponer las carreras de larga distancia, trabajos de pesas y de contracción isométrica intensos, saltos, ejercicios con riesgo de impacto y caídas o en posición de tendido supino (boca arriba).

Fuente: JANO


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¿Qué es el Personalismo?

Por: Juan Manuel Burgos

El personalismo surgió en la Europa de entreguerras con el objetivo de ofrecer una alternativa a las dos corrientes socio-culturales dominantes del momento: el individualismo y el colectivismo. Frente al primero, que exaltaba a un individuo autónomo y egocéntrico, remarcó la necesidad de la relación interpersonal y de la solidaridad; y frente al segundo, que supeditaba el valor de la persona a su adhesión a proyectos colectivos como el triunfo de una raza o la revolución, el valor absoluto de cada persona independientemente de sus cualidades.

Corresponde a Emmanuel Mounier (1905-1950) el mérito de haber dado voz y forma a este movimiento a través de sus escritos y de la revista Esprit, convertida en hogar y punta de lanza del personalismo. Mounier, en efecto, fue capaz de agrupar a numerosos intelectuales en este proyecto innovador y especificó las claves filosóficas fundamentales que debí­an regir la filosofí­a personalista. El punto central giraba en torno a un renovado concepto de persona que asumí­a la larga tradición que se remonta a la aparición del cristianismo pero modificada y actualizada por la asunción de muchos elementos de la filosofí­a moderna y por un repensamiento del mensaje antropológico cristiano. Además, y desde una perspectiva más especí­fica, Mounier definió los parámetros de lo que después se ha conocido como personalismo comunitario, que insiste fuertemente en la acción y transformación social.

En ese mismo periodo, bajo la influencia de Mounier o de forma independiente, surgió un importantí­simo grupo de pensadores que se plantearon problemas similares y les dieron una solución también similar aunque modulada por la idiosincrasia personal. En Francia destacan Jacques Maritain, Gabriel Marcel o Maurice Nédoncelle. En Alemania el grupo de fenomenólogos realistas -con nombres como Scheler, von Hildebrand, Edith Stein-, Romano Guardini y la filosofí­a del diálogo o personalismo dialógico, ligada al judaí­smo y representada principalmente por Buber, Ebner, Roszenweig y Lévinas. En Polonia destaca Karol Wojtyla, lí­der de la Escuela de Lublin. En España Zubiri y Julián Marí­as; en Italia, Luigi Stefanini y Luigi Pareyson, etc. La aportación filosófica de este impresionante conjunto de personalidades, a las que se podrí­an añadir muchas otras, contribuyó de forma decisiva a transformar el movimiento personalista en una filosofí­a poderosa, creativa y con mucha potencialidad.

Las caracterí­sticas esenciales comunes a este conjunto de filósofos han sido identificadas por Juan Manuel Burgos del siguiente modo. En primer lugar, el elemento clave que define a toda filosofí­a personalista es que el concepto de persona constituye el elemento central de la antropologí­a, lo cual significa no solo que se utiliza o menciona -algo común a muchas otras filosofí­as-, sino que toda la estructura de la antropologí­a depende intrí­nsecamente del concepto de persona. En segundo lugar, los temas y perspectivas presentes habitualmente en las filosofí­as personalistas son los siguientes:

  1. Insalvable distinción entre cosas y personas que implica que las personas deben ser analizadas con categorí­as filosóficas especí­ficas y no con categorí­as elaboradas para las cosas.
  2. La afectividad se considera una dimensión central, autónoma y originaria que incluye un centro espiritual que se identifica con el corazón.
  3. Importancia decisiva de la relación interpersonal y familiar en la configuración de la identidad personal.
  4. La cualidad más excelsa de la persona no es la inteligencia sino la voluntad y el corazón, lo que implica una primací­a de la acción y permite dar una relevancia filosófica al amor.
  5. Recuperación de la corporeidad como dimensión esencial de la persona que, más allá del aspecto somático, posee también rasgos subjetivos y personales.
  6. Existen dos modos de ser persona: hombre y mujer. La persona es una realidad dual y el carácter sexuado afecta al nivel corporal, afectivo y espiritual.
  7. La persona es un sujeto social y comunitario, y su primací­a ontológica está contrapesada por su deber de solidaridad.
  8. Los filósofos personalistas no conciben su filosofí­a como un mero ejercicio académico sino que buscan la transformación de la sociedad.
  9. El personalismo postula una visión trascendente de la vida que se inspira culturalmente en la tradición judeocristiana pero siempre dentro del marco filosófico.
  10. El personalismo entiende que la filosofí­a moderna ha conducido a errores relevantes como el idealismo pero también ha aportado novedades antropológicas irrenunciables como la subjetividad, la conciencia el yo o la reivindicación de la libertad.

Teniendo en cuenta la gran riqueza de perspectivas y enfoques dentro del personalismo, esta descripción no debe considerarse ni exhaustiva ni única. De hecho, dentro de este marco general se pueden resaltar tres aproximaciones diferentes: el personalismo comunitario, que prima la dimensión social; el personalismo dialógico, que prima la relación interpersonal, y el personalismo ontológico, que prima a la persona singular. Pero, en cualquier caso, esta descripción proporciona un marco muy útil para una identificación relativamente precisa de las filosofí­as personalistas y constituye, por otro lado, la base teórica principal sobre la que trabaja la Asociación Española de Personalismo.

En la actualidad el personalismo se encuentra en un periodo de expansión.  Después del periodo de formación y consolidación (1930-1970) y de la crisis o debilitación propiciada por los movimientos culturales de los años 70 -mayo del 68, predominio del marxismo, crisis posconciliar- se asiste hoy a un creciente interés por la filosofí­a personalista que se manifiesta de múltiples maneras: aparición de nuevas revistas y sociedades dedicadas a su estudio y difusión, aumento del número de publicaciones, de tesis doctorales, etc. En este momento, las principales líneas de trabajo se centran en un esfuerzo de difusión de los contenidos antropológicos descubiertos y propuestos por la primera generación de personalistas; en la fundamentación y sistematización de esos contenidos antropológicos y, por último, en la aplicación a nuevas áreas de conocimiento como la bioética, la educación, la psicologí­a, la filosofí­a del derecho, etc .

Fuente: ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PERSONALISM0


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CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (2).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 196, junio 2017.

Cuando hablamos de Promoción de la Salud, la actitud es esencial.

Puedes elegir adoptar una actitud pasiva frente a tu salud. Puedes adoptar una actitud irresponsable frente a tu salud. Puedes adoptar una actitud destructiva frente a tu salud.

La Promoción de la Salud te propone adoptar una actitud activa, responsable y constructiva frente a tu salud para que entres en un proceso de mejora continua y progresiva de tu estado de salud. Y para esto necesitas adquirir y desarrollar una serie de habilidades cognitivas y sociales que llamamos habilidades para la vida. Estas habilidades son capacidades que te permiten adoptar un comportamiento adaptativo y constructivo para elegir e incluir con eficiencia opciones saludables en tu vida, en tu agenda, en tu trabajo, en tus relaciones sociales.

Las habilidades para la vida son habilidades personales, interpersonales, cognitivas y físicas que permiten a las personas controlar y dirigir sus vidas, desarrollando la capacidad para vivir e interactuar con su entorno y lograr que éste cambie. Como ejemplos de habilidades de vida individuales se pueden citar la toma de decisiones y la solución de problemas, el pensamiento creativo y crítico, el conocimiento de sí mismo y la empatía, las habilidades comunicativas y de relación interpersonal y la capacidad para hacer frente a las emociones, los sentimientos y manejar de forma constructiva el estrés.

Según sean estas habilidades, podrás ir conformando estilos de vida que te conduzcan a la salud. El estilo de vida se basa en patrones de comportamiento que estarán determinados por tus características personales individuales, las interacciones sociales y las condiciones de vida socioeconómicas y ambientales.

Las condiciones de vida son el entorno cotidiano de las personas, dónde viven, actúan y trabajan, y son producto de las circunstancias sociales, económicas y del entorno físico.

Si bien hay factores determinantes de tu salud que escapan a tu control inmediato, tu salud la destruyes o la construyes con cada una de las pequeñas decisiones que vas tomando a lo largo de cada día, y su efecto se va sumando. Siempre existe una opción que no aportará nada bueno a tu salud y otra que sí aportará algo bueno, por pequeño que sea, a tu salud.

Tú puedes decidir comenzar el día aprovechando la oportunidad que te brinda el desayuno para que éste cuide tu salud. Tú puedes decidir cómo hacer los desplazamientos cotidianos para cuidar la salud del planeta, la calidad del aire que respiras y cuidar tu salud. Tú puedes decidir que el momento de la comida del medio día aporte algo bueno para tu salud y sea un momento de calma para recuperarte de la actividad de la mañana y prepararte para la actividad de la tarde. Tú decides si la merienda va a contribuir a aumentar la sobredosis de sal, azúcares y grasas saturadas que producen los productos envasados, o buscar una merienda rica, natural y saludable. Tú puedes decidir que la cena sea una fuente de sustancias que cuiden y protejan tu salud. Tú puedes decidir crear rituales para preparar y saborear, con calma, infusiones protectoras y saludables que además te proporcionen un momento de relax. Tú decides llevar una vida sedentaria, o cuidar tu corazón y tu salud general practicando algún tipo de actividad física moderada. Tú decides si incluyes o no en tu agenda diaria algunos minutos para la concentración, relajación y meditación que te permitan afrontar de forma constructiva el estrés diario.

Si realmente valoras tu salud, seguro que encontrarás tiempo para desarrollar tus propias habilidades personales que te permitan disfrutar de un estilo de vida saludable.

Referencia: World Health Organization Health Promotion Glossary. 1998.


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Abrazos que engordan.

Abrazos que engordan

Por: Silvia Bueso

Desde hace unas semanas mi cuerpo me pide que abrace a la gente. No importa si son personas conocidas o desconocidas. Simplemente abrazo y lo hago cuando percibo que tiene sentido que abrace de forma espontánea. Es un estímulo que me surge de forma natural, y que sorprende a los demás.

Creo que ahora ya sé porque lo hago. Siento que con cada abrazo agradezco quién soy y agradezco todo lo que tengo. Son abrazos de verdad, con intención. Es como si se parara el tiempo y se encapsularan y mezclaran las emociones. Abrazar me ayuda a soltar y compartir mis emociones con los demás. Abrazar es para mi la manera de agradecer, entregándome en cuerpo y alma a la otra persona, sin esperar nada a cambio.

Estoy aprendiendo a ser agradecida para disfrutar mas de las pequeñas situaciones de la vida. Son momentos que son un regalo. Son momentos mágicos, de conexión máxima. Cada día voy a rehabilitación y Francisco Calvo, mi fisioterapeuta del centro de rehabilitación de Asepeyo en Sant Feliu de Llobregat, es hoy mi persona de mayor confianza y aprecio. Su ayuda es clave para recuperar la movilidad de mi hombro. Y la mejor manera que encontré para agradecérselo fue abrir mis brazos y rodear su cuerpo. Fue un abrazo sin avisar. Estuvimos unos 20 segundos abrochados con nuestros brazos. No dije nada. El abrazo habló por si solo.

Abrazar es abrir la mirada a los demás. Es un gesto de agradecimiento y gratitud. Con cada abrazo tomo aún más consciencia de lo mucho que valoro la vida y lo mucho que necesito la conexión con los demás.

Los abrazos engordan. Te invito a que abraces más a los que te rodean y a los que pasen por tu vida. Es una experiencia única, que despierta emociones de todo tipo, y que deseo que se convierta en una costumbre más y más habitual.

Fuente: http://silviabueso.com/abrazos-que-engordan/


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