Hábitos dietéticos saludables contra el cáncer gástrico.

Un nuevo estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) revela unos hábitos alimentarios saludables podrían prevenir hasta un 30% de los tumores de estómago. La investigación, integrada en el proyecto MCC-Spain, refuerza la idea de que las recomendaciones nutricionales deben tener en cuenta patrones de dieta en lugar de alimentos individuales.

Madrid, 5 de diciembre de 2017.- Adoptar hábitos dietéticos que se alejan del patrón de dieta Occidental en favor de una dieta Mediterránea, podría reducir sustancialmente el riesgo de desarrollar cáncer de estómago. Se trata de una nueva evidencia científica descubierta por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III. El estudio, liderado por Adela Castelló y Nuria Aragonés, ha sido publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Gastric Cancer.

MCC-Spain, cómo influyen los factores ambientales en tumores frecuentes

El cáncer de estómago es el tercer tumor con mayor mortalidad en el mundo, debido a su baja tasa de supervivencia tras el diagnóstico. Por ello, es de vital importancia llevar a cabo estudios orientados a la prevención que eviten el desarrollo de este tumor maligno como medida fundamental para atajar los efectos de esta enfermedad en la población. El proyecto MCC-Spain, impulsado por el CIBERESP y del que forma parte este reciente estudio, cuenta con la colaboración de investigadores de 11 comunidades autónomas españolas y busca aportar nueva información sobre factores de riesgo y posibles estrategias de prevención. “MCC-Spain es el mayor estudio multicaso-control llevado a cabo en España para identificar factores ambientales y de hábitos de vida -incluyendo la dieta- asociados al desarrollo de tumores frecuentes o con alta mortalidad como el cáncer de estómago”, sostiene la investigadora del CIBERESP Nuria Aragonés.

En esta investigación, en la que participaron 295 pacientes con adenocarcinoma de estómago y 3.040 personas sanas de diez provincias españolas, se ha explorado la relación entre el riesgo de tener un adenocarcinoma gástrico y tres patrones de dieta que caracterizan los hábitos alimentarios de la población española. Por un lado, el patrón Occidental representa un tipo de dieta con alto consumo de  productos lácteos grasos, granos refinados, carne procesada, bebidas azucaradas, dulces, comida preparada y salsas. Por otro lado, el patrón Prudente, es característico de personas que parecen estar preocupadas por su peso y consumen productos lácteos bajos en grasas, granos integrales, frutas, verduras y zumos. Finalmente, los individuos que siguen un patrón Mediterráneo, presentan también un elevado consumo de frutas y verduras, pero añaden a su dieta pescado, patatas hervidas, legumbres y aceite de oliva y prefieren consumir las frutas enteras en lugar de ingerirlas en zumos.

Los participantes del estudio MCC-Spain con una alta adherencia al patrón de dieta Occidental mostraron el doble de riesgo de desarrollar un adenocarcinoma de estómago que los individuos con una baja adherencia a esta dieta. Por otro lado, una alta adherencia al patrón de dieta Prudente, no se asoció con el riesgo de este tumor; mientras que los participantes con adherencias altas al patrón Mediterráneo presentaron la mitad de riesgo de desarrollar un tumor maligno de estómago que aquellos con adherencias bajas. Según apunta Adela Castelló, “Este último resultado es especialmente importante puesto que indica que para prevenir el cáncer gástrico no es suficiente con consumir una gran cantidad de frutas y verduras sino que además hay que añadir a la dieta productos ricos en grasas saludables como el pescado o el aceite de oliva y otros productos típicos de la dieta mediterránea como las legumbres”.

La investigadora Nuria Aragonés destaca que “Es importante ser cautos con las conclusiones del estudio. La dieta es uno más entre los factores de riesgo. Tener una dieta altamente concordante con el patrón Occidental no es sinónimo de desarrollar cáncer gástrico y seguir una la dieta Mediterránea no garantiza que pueda evitarse el desarrollo de este tumor”.

En cualquier caso, los resultados de este estudio confirman la necesidad de transmitir a la población que se debe reducir el consumo de los alimentos propios de patrón Occidental y aumentar la ingesta de alimentos característicos del patrón Mediterráneo. Según la Dra. Castelló, “Moderar el consumo de lácteos grasos, granos refinados (pan, pasta y arroz blancos), carnes procesadas (embutidos, hamburguesas, salchichas, etc.), refrescos azucarados, zumos, dulces, comida preparada y salsas en favor de una dieta con una alta presencia de frutas enteras, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva, podría reducir el riesgo de padecer cáncer de estómago a la mitad”.

Artículo de referencia:
Castelló A, Fernández de Larrea N., Martín V. , Dávila-Batista V, Boldo E, Guevara M, Moreno V, Castaño-Vinyals G, Gómez-Acebo I, Fernández-Tardón G, Peiró R, Olmedo-Requena R, Capelo R, Navarro C, Pacho-Valbuena S, Pérez-Gómez B, Kogevinas M, Pollán M, Aragonés N; MCC-Spain researchers.High Adherence to the Western and Mediterranean dietary patterns and risk of gastric adenocarcinoma. Gastric Cancer. 2017 Nov 14. doi: 10.1007/s10120-017-0774-x.

Sobre el CIBERESP

El CIBER (Consorcio Centro de Investigación Biomédica en Red, M.P.) depende del Instituto de Salud Carlos III –Ministerio de Economía, Industria y Competitividad– y está cofinanciado por FEDER. Su Área Temática de Epidemiología y Salud Pública –CIBERESP– está formada por 48 grupos de investigación de excelencia, de carácter multidisciplinar y multicéntrico. Centra sus actividades en dos aspectos clave: conocer la magnitud y la distribución de los problemas de salud pública e identificar los factores determinantes de los mismos para evaluar la efectividad y la eficiencia de las intervenciones, ya sean éstas desde el ámbito de las políticas públicas o de las implementaciones prácticas de prevención y resolución.

El Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III

El Centro Nacional de Epidemiología es uno de los centros nacionales integrados en el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), un organismo público de investigación adscrito orgánicamente al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, a través de la Secretaria de Estado de Investigación Desarrollo e Innovación; y funcionalmente a este Departamento y al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Las principales misiones del ISCIII son: financiar, gestionar y ejecutar la investigación biomédica en España, desarrollar actividades de investigación, servicios de apoyo al Sistema Nacional de Salud y formación.

Más información

Departamento de comunicación CIBER
comunicacion@ciberisciii.es / 91 1718119

Documentos adjuntos

Fuente: Instituto de Salud Carlos III


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CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (6).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 200, octubre 2017.

¿Te gustaría conseguir que los asuntos de tu vida que consideras más complejos y que te quitan la paz y el sueño se transformaran en asuntos asombrosamente sencillos?

Vivimos en una sociedad que ante las circunstancias vitales que nos abruman y no nos dejan ser felices lo que se nos ofrece es un diagnóstico seguido de un tratamiento farmacológico cuando lo que realmente necesitamos es dialogar y escuchar.

Ante nuestro vacío existencial lo que se nos ofrece son enfoques pseudomédicos o superficiales principios propios de la New Age en lugar de los principios de la sabiduría, valores, ética y racionalidad fruto de siglos de búsqueda, meditación y contemplación puestos a prueba por el tiempo.

Bertrand Russel describió la filosofía como “algo intermedio entre la teología y la ciencia […] una tierra de nadie expuesta a ataques procedentes de ambos bandos”. El gran reto de este siglo XXI es aplicar a los problemas cotidianos de la vida personal, social y profesional la filosofía. De esta forma, la filosofía nos iluminará y nos guiará para sacar a la superficie ideas útiles y constructivas que nos permitan encontrar soluciones imaginativas y efectivas a los retos que nos plantea la vida.

La filosofía además de servir de una saludable gimnasia mental, proporciona soluciones que cualquier persona puede aplicar en su vida para vivirla en plenitud recuperando el equilibrio, la armonía, la templanza y la paz interior. En lugar de remover el pasado, la filosofía nos ayuda a analizar el presente y diseñar estrategias de futuro. Es un proceso en el que el intercambio de ideas actúa como un bálsamo para las heridas del alma. La filosofía en acción nos ayuda a conocernos a nosotros mismos y nos impulsa a ser mejores personas.

La idea de “autoayuda” va paralela al individualismo del siglo XX y continúa vigente en el siglo XXI constituyendo uno de los conceptos más desafortunados de nuestra civilización. Cuando una persona necesita ayuda, lo mejor que puede hacer es pedirla. ¡Cuánto antes! De esta forma, se siente acompañada, reconfortada, consolada y le da la oportunidad a quien le ayuda de sentirse útil haciendo algo bueno. ¡No hay nada mejor que sentir que estamos acompañados!

En esta ocasión quiero terminar este artículo citando a René Descartes: “Y para que nuestra alma tenga de qué estar contenta, sólo tiene que seguir exactamente la virtud. Pues cualquiera que haya vivido de tal modo que su conciencia nunca pueda reprocharle que haya dejado de hacer lo que creía mejor (que es lo que llamo aquí seguir la virtud), recibe una satisfacción que es tan poderosa para hacerle feliz, que los más violentos efectos de las pasiones nunca tienen poder suficiente como para turbar la tranquilidad de su alma.”      


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CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (5).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 199, septiembre 2017.

-Eres un misterio, querida –dijo su madre, y Grady, desde el otro lado de la mesa, a través de un centro de rosas y helechos, sonrió con indulgencia: sí, soy un misterio, y le agradaba pensarlo. Pero Apple, ocho años mayor que ella, casada y nada misteriosa, dijo:

-Grady es sólo una tonta; ojalá yo te acompañara. ¡Imagínate, mamá, la semana que viene, a estas horas desayunando en París! George siempre me promete que iremos… Pero no sé.

Así comenzaba Truman Capote su novela Crucero de Verano, y sí, no solo Grady es un misterio para su familia; la humanidad entera es un inescrutable misterio para el ser humano.

Este siglo XXI que ya hace tiempo que comenzó, es desconfiado, superficial, está lleno de cinismo y contaminado por una insaciable demanda de lujo. Nada debe adquirirse con esfuerzo ni agobiar demasiado. Un siglo donde se gasta más en cosméticos que en educación y formación. Un siglo en el que , a pesar de los grandes avances en el bienestar social y material, los indicadores no muestran un aumento de la felicidad, al contrario, cada vez se diagnostican más depresiones y el consumo de antidepresivos y ansiolíticos va en constante aumento.

Hoy decido hacer una búsqueda bibliográfica. Tecleo en el buscador la palabra “happyness” (felicidad) y encuentro 7.243 trabajos científicos publicados hasta el momento. Tecleo la palabra “depression” (depresión) y obtengo 373.269 trabajos científicos publicados. ¿Qué sucedería si la ciencia dedicara más medios, dinero y esfuerzo a estudiar la felicidad? Yo, por mi parte, voy a poner mi granito de arena y dedicaré lo que resta de página a escribir sobre la felicidad.

Vivimos en la “Sociedad de la Información”, que nada tiene que ver con el conocimiento, la sabiduría y la verdad, así que decido ignorar a la legión de majaderas y majaderos hablando y escribiendo majaderías sobre la felicidad y los medios rápidos y sin esfuerzo para conseguirla y elijo a los clásicos: Aristóteles y Séneca.

La vida feliz se consigue con la sabiduría perfecta. Pero esta verdad evidente debes robustecerla y enraizarla más profundamente con la meditación cotidiana. Hemos de perseverar e incrementar la firmeza con el estudio constante hasta que se convierta en rectitud del alma lo que es buena voluntad.

La felicidad no se funda en las palabras sino en las obras. La filosofía es necesaria para la felicidad.

Si esto es lo que decía Séneca sobre la felicidad, Aristóteles nos dejó escrito:

Vivir bien y obrar bien es lo mismo que ser feliz. La felicidad es una cierta actividad del alma de acuerdo con la virtud.

Quien es feliz, será feliz toda su vida; pues siempre o preferentemente hará y contemplará lo que es conforme a la virtud, y soportará las vicisitudes de la vida lo más noblemente y con moderación. Si se es verdaderamente bueno y prudente, se soportan dignamente todas las vicisitudes de la fortuna y se actúa siempre de la mejor manera posible. Y si esto es así, quien es feliz jamás se sentirá caer en desgracia.

Esta página va dedicada a todas aquellas personas inquietas y de alma despierta que intuyendo la bondad de la filosofía nunca encontraron la forma de ponerla en práctica.


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CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (4).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 198, agosto 2017.

La vida es corta cuando su calidad es pobre. La pobreza, la marginación social y la discriminación cuestan vidas porque provocan privaciones y resentimiento.

Continuando con los determinantes sociales de la salud, desarrollaré uno de gran calado humano: la exclusión social.

Es un hecho conocido que las personas que viven en la calle sufren los índices más altos de muerte prematura.

La pobreza y la exclusión social ejercen un gran impacto sobre la salud y provocan una muerte prematura. Algunos grupos sociales parecen estar más expuestos a las probabilidades de vivir en la pobreza.

La pobreza absoluta –entendida como la carencia de las necesidades materiales básicas de la vida- sigue existiendo, incluso en los países más ricos de Europa. Los desempleados, muchas minorías étnicas, los trabajadores inmigrantes, los discapacitados, los refugiados y las personas sin hogar están más expuestas a padecer todo tipo de enfermedades.

La pobreza relativa se define como vivir con unos ingresos inferiores al 60% de la media nacional. Impide a las personas el acceso a una vivienda digna, a la educación, al transporte y a otros factores vitales para vivir una vida plena. Ser excluido de la vida social y recibir un tratamiento de inferioridad causa la peor salud y los riesgos más elevados de padecer una muerte prematura. Y más concretamente, el estrés que produce vivir en la pobreza es particularmente perjudicial durante el embarazo, para bebés, en la infancia y para las personas mayores.

Las personas que viven o han vivido en instituciones como prisiones, hogares infantiles y hospitales psiquiátricos son especialmente vulnerables.

Cuanto más se prolongue el tiempo que una persona vive en una situación de desventaja, mayor será su probabilidad de padecer una serie de problemas de salud, y más concretamente de padecer enfermedades cardiovasculares.

La pobreza y la marginación social aumentan el riesgo de separación y divorcio, discapacidad, enfermedad, adicción y aislamiento social y viceversa; con lo cual se crean círculos viciosos que agravan las situaciones difíciles que afrontan las personas.

Para la Organización Mundial de la Salud, no existe ningún gobierno que no pueda ejercer un mayor control sobre la distribución de los ingresos si aplica medidas políticas sobre los impuestos, los beneficios, el empleo, la educación, la gestión económica y muchas otras áreas. La evidencia indiscutible de cómo este tipo de políticas afectaría al índice de mortalidad y enfermedad impone un deber público de eliminar la pobreza absoluta y reducir la desigualdad material.

Si lo que pretendemos realmente es proteger y mejorar la salud de las personas, debemos asegurarnos de que la esfera política a todos los niveles –en el gobierno, en las instituciones públicas y privadas, en los lugares de trabajo y en la comunidad- tenga debidamente en cuenta las evidencias que sugieren que si el objetivo es crear sociedades sanas, el grado de responsabilidad debe ser mayor que hasta ahora.

Es necesario comprender cómo el entorno da forma al comportamiento de las personas y su incidencia en la salud. Siendo coherentes en el enfoque de la salud a través de sus determinantes sociales, recomendamos algunos cambios en el entorno que podrían provocar comportamientos más sanos.

La promoción de la salud también debe velar por la dignidad de las personas.

Fuente: Social determinants of health. The solid facts. Second edition. World Health Organization, 2003.


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Nobel de Medicina por descifrar el mecanismo de los relojes biológicos.

Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young han sido galardonados hoy con el Premio Nobel de Medicina por desentrañar los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano, es decir, las oscilaciones biológicas que regulan los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo. Su desajuste es responsable de trastornos como el jet lag.

Los tres científicos

Los tres científicos estadounidenses llevan tres décadas estudiando el ritmo circadiano de la mosca de la fruta.

Los organismos vivos, incluidos los humanos, tienen un reloj biológico interno que les ayuda a anticiparse y adaptarse al ritmo regular del día. Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young llevan años trabajando para descifrar su funcionamiento interno. Sus descubrimientos, que hoy le han valido el Premio Nobel de Medicina y Fisiología, explican cómo las plantas, los animales y los seres humanos adaptan su ritmo biológico para que esté sincronizado con la rotación de la Tierra.

Utilizando moscas de la fruta como organismo modelo, Hall (1945, Nueva York), Rosbash (1944, Kansas) y Young (1949, Miami) aislaron un gen que controla el ritmo biológico diario normal.

Los tres expertos de instituciones estadounidenses, Hall –profesor de la Universidad de Maine–, Rosbash –en la Universidad Brandeis– y Young –investigador en la Universidad Rockefeller–, mostraron cómo este gen codifica una proteína que se acumula en la célula durante la noche, y luego se degrada durante el día.

Posteriormente, identificaron más componentes proteicos de esta maquinaria y dieron con el mecanismo que controla dicho reloj interno de la célula. En la actualidad se sabe que estos relojes biológicos funcionan de la misma forma en otros organismos multicelulares, incluyendo los humanos.

El ritmo circadiano es el encargado de regular el comportamiento, los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo. Y, de la misma forma, su desajuste es responsable de varios trastornos, como el conocido jet lag.

Un reloj autoregulable

El siguiente paso fue comprender cómo se podrían generar y mantener esas oscilaciones circadianas. Hall y Rosbash plantearon la hipótesis de que la proteína PER bloqueaba la actividad del gen descrito.

Los expertos propusieron que, mediante un circuito inhibitorio de retroalimentación, la proteína PER podría prevenir su propia síntesis y, por tanto, regular su nivel en un ritmo cíclico continuo.

Sin embargo, aún faltaban algunas piezas del rompecabezas. Hall y Rosbash habían demostrado que la proteína PER se acumulaba en el núcleo durante la noche, pero quedaba por saber cómo llegaba hasta allí.

En 1994, Young descubrió un segundo gen de este reloj biológico, que codifica la proteína TIM, necesaria para un ritmo circadiano normal. Así, demostró que cuando TIM se une a PER, las dos proteínas son capaces de entrar en el núcleo de la célula donde bloquean la actividad del gen, cerrando el circuito inhibitorio de retroalimentación.

Los hallazgos de los tres laureados establecieron principios mecánicos clave del reloj biológico. Es más, durante los años siguientes se aclararon otros componentes moleculares del mecanismo de dicho reloj, lo que explicaba su estabilidad y función.

Por ejemplo, se identificaron las proteínas adicionales requeridas para la activación del gen, así como para el mecanismo por el cual la luz puede sincronizar el reloj.

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El reloj circadiano anticipa y adapta nuestra fisiología a las diferentes fases del día: patrones de sueño, comportamiento de alimentación, liberación de hormonas, presión arterial y temperatura corporal. / Nobel Prize.

Fuente: Agencia SINC


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CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (3).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 197, julio 2017.

Si entendemos por salud un estado de completo bienestar físico, mental, social y espiritual, ¿de qué depende el bienestar social? La Organización Mundial de la Salud habla de determinantes sociales de la salud. “Los estilos de vida de las personas y las condiciones en que viven y trabajan ejercen un gran impacto sobre su salud”.

Para los profesores Richard Wilkinson y Michael Marmot, las personas no necesitan solamente contar con unas buenas condiciones materiales, sino ya desde la primera infancia la gente necesita sentirse valorada y estimada. Necesitamos amigos, necesitamos sociedades más sociables, necesitamos sentirnos útiles y necesitamos un cierto nivel de control sobre un trabajo valioso. Sin todo ello, nos volvemos más propensos a la depresión, al uso de las drogas, a la ansiedad, la hostilidad y la desesperación, y todo ello repercute en la salud física. Todo apunta a la necesidad de crear una sociedad más humanitaria y justa –tanto en el ámbito social como económico-. Si se combina la economía, la sociología y la psicología con la medicina y la neurobiología, parece como si todo depende en gran medida de la comprensión de la interacción entre las desventajas materiales y sus implicaciones sociales.

Entre los diferentes determinantes sociales de la salud, en esta ocasión, escribiré sobre el apoyo social.

La amistad, las buenas relaciones sociales y unas sólidas redes de apoyo mejoran la salud en el hogar, en el trabajo y en la comunidad.

El apoyo social proporciona a las personas los recursos mentales, sentimentales y prácticos que necesitan. Pertenecer a una red de apoyo basada en la comunicación y en el establecimiento de obligaciones mutuas hace que las personas se sientan cuidadas, queridas, estimadas y valoradas. Y todo esto ejerce un poderoso efecto protector sobre la salud. Las relaciones de apoyo pueden también estimular patrones de conducta más saludables.

El aislamiento social y la marginación están relacionados con índices más elevados de muerte prematura y con menores posibilidades de sobrevivir a una enfermedad cardiovascular aguda. Las personas que reciben poco apoyo social y sentimental de los demás, están más expuestas a experimentar menos sentimientos de bienestar, más depresión, un riesgo más elevado de padecer complicaciones durante el embarazo y riesgos más elevados de padecer alguna discapacidad generada por enfermedades crónicas. Unas relaciones deficientes pueden ser el motivo de que empeore la salud mental y física.

La cohesión social –definida como la calidad de relaciones sociales y la existencia de confianza, obligaciones mutuas y respeto en la comunidad o en la sociedad- ayuda a proteger a las personas y a su salud.

Las sociedades que presentan un nivel alto de desigualdad salarial tienden a tener menos cohesión social y una tasa más elevada de delitos violentos. Los niveles altos de apoyo mutuo protegerán la salud, mientras que con la desintegración de las relaciones sociales, a veces como consecuencia de una mayor desigualdad, disminuye el grado de confianza y se incrementan los niveles de violencia. Un estudio realizado con una comunidad que presentaba niveles altos de cohesión social, demostró que los índices de enfermedades coronarias eran más bajos. Y al contrario, cuando la cohesión decrece, aumentan los índices de enfermedades cardiovasculares.

La experimentación sugiere que las buenas relaciones sociales pueden reducir la respuesta fisiológica al estrés. Se han publicado otros estudios que demuestran que un adecuado apoyo social puede mejorar los índices de recuperación de pacientes con diversos tipos de enfermedades. Diseñar instalaciones donde se fomenten los encuentros y la interacción social puede ayudar a mejorar la salud mental.

En todas las áreas de la vida personal e institucional se deberían evitar aquellas prácticas que señalan a algunas personas como socialmente inferiores y menos valiosas porque fomentan la desintegración social.

Fuente: Social determinants of health. The solid facts. Second edition. World Health Organization, 2003.


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