CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (4).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 198, agosto 2017.

La vida es corta cuando su calidad es pobre. La pobreza, la marginación social y la discriminación cuestan vidas porque provocan privaciones y resentimiento.

Continuando con los determinantes sociales de la salud, desarrollaré uno de gran calado humano: la exclusión social.

Es un hecho conocido que las personas que viven en la calle sufren los índices más altos de muerte prematura.

La pobreza y la exclusión social ejercen un gran impacto sobre la salud y provocan una muerte prematura. Algunos grupos sociales parecen estar más expuestos a las probabilidades de vivir en la pobreza.

La pobreza absoluta –entendida como la carencia de las necesidades materiales básicas de la vida- sigue existiendo, incluso en los países más ricos de Europa. Los desempleados, muchas minorías étnicas, los trabajadores inmigrantes, los discapacitados, los refugiados y las personas sin hogar están más expuestas a padecer todo tipo de enfermedades.

La pobreza relativa se define como vivir con unos ingresos inferiores al 60% de la media nacional. Impide a las personas el acceso a una vivienda digna, a la educación, al transporte y a otros factores vitales para vivir una vida plena. Ser excluido de la vida social y recibir un tratamiento de inferioridad causa la peor salud y los riesgos más elevados de padecer una muerte prematura. Y más concretamente, el estrés que produce vivir en la pobreza es particularmente perjudicial durante el embarazo, para bebés, en la infancia y para las personas mayores.

Las personas que viven o han vivido en instituciones como prisiones, hogares infantiles y hospitales psiquiátricos son especialmente vulnerables.

Cuanto más se prolongue el tiempo que una persona vive en una situación de desventaja, mayor será su probabilidad de padecer una serie de problemas de salud, y más concretamente de padecer enfermedades cardiovasculares.

La pobreza y la marginación social aumentan el riesgo de separación y divorcio, discapacidad, enfermedad, adicción y aislamiento social y viceversa; con lo cual se crean círculos viciosos que agravan las situaciones difíciles que afrontan las personas.

Para la Organización Mundial de la Salud, no existe ningún gobierno que no pueda ejercer un mayor control sobre la distribución de los ingresos si aplica medidas políticas sobre los impuestos, los beneficios, el empleo, la educación, la gestión económica y muchas otras áreas. La evidencia indiscutible de cómo este tipo de políticas afectaría al índice de mortalidad y enfermedad impone un deber público de eliminar la pobreza absoluta y reducir la desigualdad material.

Si lo que pretendemos realmente es proteger y mejorar la salud de las personas, debemos asegurarnos de que la esfera política a todos los niveles –en el gobierno, en las instituciones públicas y privadas, en los lugares de trabajo y en la comunidad- tenga debidamente en cuenta las evidencias que sugieren que si el objetivo es crear sociedades sanas, el grado de responsabilidad debe ser mayor que hasta ahora.

Es necesario comprender cómo el entorno da forma al comportamiento de las personas y su incidencia en la salud. Siendo coherentes en el enfoque de la salud a través de sus determinantes sociales, recomendamos algunos cambios en el entorno que podrían provocar comportamientos más sanos.

La promoción de la salud también debe velar por la dignidad de las personas.

Fuente: Social determinants of health. The solid facts. Second edition. World Health Organization, 2003.


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Nobel de Medicina por descifrar el mecanismo de los relojes biológicos.

Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young han sido galardonados hoy con el Premio Nobel de Medicina por desentrañar los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano, es decir, las oscilaciones biológicas que regulan los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo. Su desajuste es responsable de trastornos como el jet lag.

Los tres científicos

Los tres científicos estadounidenses llevan tres décadas estudiando el ritmo circadiano de la mosca de la fruta.

Los organismos vivos, incluidos los humanos, tienen un reloj biológico interno que les ayuda a anticiparse y adaptarse al ritmo regular del día. Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young llevan años trabajando para descifrar su funcionamiento interno. Sus descubrimientos, que hoy le han valido el Premio Nobel de Medicina y Fisiología, explican cómo las plantas, los animales y los seres humanos adaptan su ritmo biológico para que esté sincronizado con la rotación de la Tierra.

Utilizando moscas de la fruta como organismo modelo, Hall (1945, Nueva York), Rosbash (1944, Kansas) y Young (1949, Miami) aislaron un gen que controla el ritmo biológico diario normal.

Los tres expertos de instituciones estadounidenses, Hall –profesor de la Universidad de Maine–, Rosbash –en la Universidad Brandeis– y Young –investigador en la Universidad Rockefeller–, mostraron cómo este gen codifica una proteína que se acumula en la célula durante la noche, y luego se degrada durante el día.

Posteriormente, identificaron más componentes proteicos de esta maquinaria y dieron con el mecanismo que controla dicho reloj interno de la célula. En la actualidad se sabe que estos relojes biológicos funcionan de la misma forma en otros organismos multicelulares, incluyendo los humanos.

El ritmo circadiano es el encargado de regular el comportamiento, los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo. Y, de la misma forma, su desajuste es responsable de varios trastornos, como el conocido jet lag.

Un reloj autoregulable

El siguiente paso fue comprender cómo se podrían generar y mantener esas oscilaciones circadianas. Hall y Rosbash plantearon la hipótesis de que la proteína PER bloqueaba la actividad del gen descrito.

Los expertos propusieron que, mediante un circuito inhibitorio de retroalimentación, la proteína PER podría prevenir su propia síntesis y, por tanto, regular su nivel en un ritmo cíclico continuo.

Sin embargo, aún faltaban algunas piezas del rompecabezas. Hall y Rosbash habían demostrado que la proteína PER se acumulaba en el núcleo durante la noche, pero quedaba por saber cómo llegaba hasta allí.

En 1994, Young descubrió un segundo gen de este reloj biológico, que codifica la proteína TIM, necesaria para un ritmo circadiano normal. Así, demostró que cuando TIM se une a PER, las dos proteínas son capaces de entrar en el núcleo de la célula donde bloquean la actividad del gen, cerrando el circuito inhibitorio de retroalimentación.

Los hallazgos de los tres laureados establecieron principios mecánicos clave del reloj biológico. Es más, durante los años siguientes se aclararon otros componentes moleculares del mecanismo de dicho reloj, lo que explicaba su estabilidad y función.

Por ejemplo, se identificaron las proteínas adicionales requeridas para la activación del gen, así como para el mecanismo por el cual la luz puede sincronizar el reloj.

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El reloj circadiano anticipa y adapta nuestra fisiología a las diferentes fases del día: patrones de sueño, comportamiento de alimentación, liberación de hormonas, presión arterial y temperatura corporal. / Nobel Prize.

Fuente: Agencia SINC


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CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (3).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 197, julio 2017.

Si entendemos por salud un estado de completo bienestar físico, mental, social y espiritual, ¿de qué depende el bienestar social? La Organización Mundial de la Salud habla de determinantes sociales de la salud. “Los estilos de vida de las personas y las condiciones en que viven y trabajan ejercen un gran impacto sobre su salud”.

Para los profesores Richard Wilkinson y Michael Marmot, las personas no necesitan solamente contar con unas buenas condiciones materiales, sino ya desde la primera infancia la gente necesita sentirse valorada y estimada. Necesitamos amigos, necesitamos sociedades más sociables, necesitamos sentirnos útiles y necesitamos un cierto nivel de control sobre un trabajo valioso. Sin todo ello, nos volvemos más propensos a la depresión, al uso de las drogas, a la ansiedad, la hostilidad y la desesperación, y todo ello repercute en la salud física. Todo apunta a la necesidad de crear una sociedad más humanitaria y justa –tanto en el ámbito social como económico-. Si se combina la economía, la sociología y la psicología con la medicina y la neurobiología, parece como si todo depende en gran medida de la comprensión de la interacción entre las desventajas materiales y sus implicaciones sociales.

Entre los diferentes determinantes sociales de la salud, en esta ocasión, escribiré sobre el apoyo social.

La amistad, las buenas relaciones sociales y unas sólidas redes de apoyo mejoran la salud en el hogar, en el trabajo y en la comunidad.

El apoyo social proporciona a las personas los recursos mentales, sentimentales y prácticos que necesitan. Pertenecer a una red de apoyo basada en la comunicación y en el establecimiento de obligaciones mutuas hace que las personas se sientan cuidadas, queridas, estimadas y valoradas. Y todo esto ejerce un poderoso efecto protector sobre la salud. Las relaciones de apoyo pueden también estimular patrones de conducta más saludables.

El aislamiento social y la marginación están relacionados con índices más elevados de muerte prematura y con menores posibilidades de sobrevivir a una enfermedad cardiovascular aguda. Las personas que reciben poco apoyo social y sentimental de los demás, están más expuestas a experimentar menos sentimientos de bienestar, más depresión, un riesgo más elevado de padecer complicaciones durante el embarazo y riesgos más elevados de padecer alguna discapacidad generada por enfermedades crónicas. Unas relaciones deficientes pueden ser el motivo de que empeore la salud mental y física.

La cohesión social –definida como la calidad de relaciones sociales y la existencia de confianza, obligaciones mutuas y respeto en la comunidad o en la sociedad- ayuda a proteger a las personas y a su salud.

Las sociedades que presentan un nivel alto de desigualdad salarial tienden a tener menos cohesión social y una tasa más elevada de delitos violentos. Los niveles altos de apoyo mutuo protegerán la salud, mientras que con la desintegración de las relaciones sociales, a veces como consecuencia de una mayor desigualdad, disminuye el grado de confianza y se incrementan los niveles de violencia. Un estudio realizado con una comunidad que presentaba niveles altos de cohesión social, demostró que los índices de enfermedades coronarias eran más bajos. Y al contrario, cuando la cohesión decrece, aumentan los índices de enfermedades cardiovasculares.

La experimentación sugiere que las buenas relaciones sociales pueden reducir la respuesta fisiológica al estrés. Se han publicado otros estudios que demuestran que un adecuado apoyo social puede mejorar los índices de recuperación de pacientes con diversos tipos de enfermedades. Diseñar instalaciones donde se fomenten los encuentros y la interacción social puede ayudar a mejorar la salud mental.

En todas las áreas de la vida personal e institucional se deberían evitar aquellas prácticas que señalan a algunas personas como socialmente inferiores y menos valiosas porque fomentan la desintegración social.

Fuente: Social determinants of health. The solid facts. Second edition. World Health Organization, 2003.


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CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (2).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 196, junio 2017.

Cuando hablamos de Promoción de la Salud, la actitud es esencial.

Puedes elegir adoptar una actitud pasiva frente a tu salud. Puedes adoptar una actitud irresponsable frente a tu salud. Puedes adoptar una actitud destructiva frente a tu salud.

La Promoción de la Salud te propone adoptar una actitud activa, responsable y constructiva frente a tu salud para que entres en un proceso de mejora continua y progresiva de tu estado de salud. Y para esto necesitas adquirir y desarrollar una serie de habilidades cognitivas y sociales que llamamos habilidades para la vida. Estas habilidades son capacidades que te permiten adoptar un comportamiento adaptativo y constructivo para elegir e incluir con eficiencia opciones saludables en tu vida, en tu agenda, en tu trabajo, en tus relaciones sociales.

Las habilidades para la vida son habilidades personales, interpersonales, cognitivas y físicas que permiten a las personas controlar y dirigir sus vidas, desarrollando la capacidad para vivir e interactuar con su entorno y lograr que éste cambie. Como ejemplos de habilidades de vida individuales se pueden citar la toma de decisiones y la solución de problemas, el pensamiento creativo y crítico, el conocimiento de sí mismo y la empatía, las habilidades comunicativas y de relación interpersonal y la capacidad para hacer frente a las emociones, los sentimientos y manejar de forma constructiva el estrés.

Según sean estas habilidades, podrás ir conformando estilos de vida que te conduzcan a la salud. El estilo de vida se basa en patrones de comportamiento que estarán determinados por tus características personales individuales, las interacciones sociales y las condiciones de vida socioeconómicas y ambientales.

Las condiciones de vida son el entorno cotidiano de las personas, dónde viven, actúan y trabajan, y son producto de las circunstancias sociales, económicas y del entorno físico.

Si bien hay factores determinantes de tu salud que escapan a tu control inmediato, tu salud la destruyes o la construyes con cada una de las pequeñas decisiones que vas tomando a lo largo de cada día, y su efecto se va sumando. Siempre existe una opción que no aportará nada bueno a tu salud y otra que sí aportará algo bueno, por pequeño que sea, a tu salud.

Tú puedes decidir comenzar el día aprovechando la oportunidad que te brinda el desayuno para que éste cuide tu salud. Tú puedes decidir cómo hacer los desplazamientos cotidianos para cuidar la salud del planeta, la calidad del aire que respiras y cuidar tu salud. Tú puedes decidir que el momento de la comida del medio día aporte algo bueno para tu salud y sea un momento de calma para recuperarte de la actividad de la mañana y prepararte para la actividad de la tarde. Tú decides si la merienda va a contribuir a aumentar la sobredosis de sal, azúcares y grasas saturadas que producen los productos envasados, o buscar una merienda rica, natural y saludable. Tú puedes decidir que la cena sea una fuente de sustancias que cuiden y protejan tu salud. Tú puedes decidir crear rituales para preparar y saborear, con calma, infusiones protectoras y saludables que además te proporcionen un momento de relax. Tú decides llevar una vida sedentaria, o cuidar tu corazón y tu salud general practicando algún tipo de actividad física moderada. Tú decides si incluyes o no en tu agenda diaria algunos minutos para la concentración, relajación y meditación que te permitan afrontar de forma constructiva el estrés diario.

Si realmente valoras tu salud, seguro que encontrarás tiempo para desarrollar tus propias habilidades personales que te permitan disfrutar de un estilo de vida saludable.

Referencia: World Health Organization Health Promotion Glossary. 1998.


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CONSEJOS DE VIDA SALUDABLE (1).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 195, mayo 2017.

Nunca pensé, hasta hoy, que cumpliría un año escribiendo sobre PROMOCIÓN DE LA SALUD en Hello Valencia.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), en esta “nueva era” la promoción de la salud debe seguir siendo una estrategia fundamental para mantener sanas a las personas. Para ello los promotores de la salud debemos despertar el interés por cultivar la salud y crear nuevas alianzas implicando al mayor número de personas para potenciar y optimizar nuestro trabajo.

En 1997 se redactó la Declaración de Yakarta para guiar la promoción de la salud hacia el siglo XXI. En esta declaración se identificaron cinco prioridades para fomentar la promoción de la salud:

  • Promover la responsabilidad social para la salud.
  • Incrementar las inversiones para el desarrollo de la salud.
  • Expandir la colaboración para la promoción de la salud.
  • Incrementar la capacidad de la comunidad y el empoderamiento de las personas.
  • Garantizar una infraestructura para la promoción de la salud.

La Declaración de Yakarta destaca también que las personas son el centro de la acción de la promoción de la salud y que para conseguir una participación efectiva es necesario el acceso a la información a través de la comunicación y de una correcta educación para la salud.

Siguiendo este principio nosotros creamos la RED DE PERSONAS PROMOTORAS DE LA SALUD donde siguiendo los postulados de la OMS venimos desarrollando actividades en educación para la salud, abogacía para la salud, empoderamiento para la salud, conducta orientada hacia la salud y comunicación para la salud, entre otras.

La educación para la salud incluye la mejora del conocimiento de la población en relación con la salud y el desarrollo de hábitos personales que conducen a la salud individual y de la comunidad. Aborda la transmisión de información, el fomento de la motivación, las habilidades personales y la autoestima necesarias para poner en práctica los consejos para llevar una vida saludable.

La abogacía para la salud agrupa una combinación de acciones individuales y sociales destinadas a conseguir compromisos políticos, apoyo para las políticas de salud, aceptación social y apoyo de los sistemas para un determinado objetivo o programa de salud destinado a crear condiciones de vida que conduzcan a la salud y a la adquisición de estilos de vida sanos. Constituye una de las tres grandes estrategias de promoción de la salud pudiendo adoptar diversas formas usando medios de información, multimedia, o la presión directa sobre políticos, gestores o empresas. Los profesionales sanitarios tenemos un importante papel como defensores de la salud en todos los niveles de la sociedad.

El empoderamiento para la salud es un proceso por el que las personas adquieren un mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan a su salud. Mediante este proceso, las personas pueden diseñar el modo de alcanzar sus metas y apreciar la correspondencia entre sus esfuerzos y los resultados que van obteniendo.

Entendemos por conducta orientada hacia la salud cualquier actividad de una persona, con independencia de su estado de salud real o percibido, encaminada a promover, proteger o mantener la salud porque todo comportamiento o actividad de una persona tiene alguna influencia sobre su salud. Las conductas orientadas hacia la salud y las conductas de riesgo, se agrupan en patrones de comportamiento que conocemos con el nombre de estilos de vida.

La comunicación para la salud es una estrategia clave destinada a informar a las personas sobre aspectos concernientes a la salud para aumentar la concienciación sobre aspectos específicos de la salud individual y colectiva. Puede adoptar muchas formas que van desde el uso de los medios de comunicación, las redes sociales, hasta los más tradicionales como las tertulias.

Es por todo esto por lo que llevo un año escribiendo sobre PROMOCIÓN DE LA SALUD en Hello Valencia fruto de las conversaciones y tertulias que compartí con Miguel de Vicente.

Referencia: World Health Organization Health Promotion Glossary. 1998  


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LA SALUD EN TUS MANOS (12).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 194, abril 2017.

¿Por qué es tan importante el manejo constructivo del estrés?

Fue en 1936 cuando Hans Selye en su artículo “A syndrome produced by diverse nocuous agents”, publicado en la revista British Journal Nature, acuñó el término “síndrome general de adaptación” para describir la fisiología del estrés. En sus investigaciones explicaba este proceso diciendo: “El mero hecho de poner nuestro organismo en estado de estrés es capaz de producir en los órganos internos modificaciones morfológicas y funcionales que podrían desembocar, si persisten, en estados patológicos”.

En los años setenta, Robert Ader y Nicholas Cohen (University of Rochester School of Medicine and Dentistry), observaron una disminución en la inmunidad de los astronautas que regresaron de la estación espacial SkyLab tras un viaje de 3 meses en condiciones de estrés.

Chispazo por Ángel Escudero Villanueva

No fue hasta los años noventa cuando Suzanne Felten (University of Rochester, New York), consiguió con microscopía electrónica fotografiar el contacto físico entre terminaciones nerviosas y células linfocitarias del sistema inmunológico.

Ed Blalock (University of Alabama at Birmingham), estudió el comportamiento de células inmunológicas depositadas en un cultivo donde eran activadas por virus o bacterias. Al añadir ACTH, una hormona que interviene en el estrés, las células inmunitarias se dividían más lentamente y disminuían la producción de anticuerpos. Estos estudios mostraban que el sistema nervioso y el sistema inmunológico hablan el mismo lenguaje químico.

Ronald Glaser y su esposa Janica Kiecolt-Glaser (Ohio State University), diseñaron un estudio comparando el tiempo de cicatrización de heridas producidas en un grupo de personas no sometidas a especiales condiciones de estrés y el tiempo de cicatrización en otro grupo de personas con heridas idénticas al anterior grupo, pero sometidas a estrés crónico. En este experimento vieron que las heridas producidas en el grupo de voluntarios sometidos a estrés crónico necesitaban un 24% más de tiempo para cicatrizar. Quedaba claro que el estrés crónico retrasa también los procesos de cicatrización.

En los últimos años se vienen publicando numerosos estudios que relacionan el estrés crónico con un acortamiento de los telómeros de los cromosomas. Estas estructuras a modo de capuchones en los extremos de los cromosomas se encargan de protegernos del envejecimiento celular. Con el paso del tiempo, estos telómeros van acortándose de forma natural, pero este proceso se ve acelerado por factores estresantes.

Lo que viene diciendo la ciencia en las últimas décadas es que el estrés crónico nos hace perder el equilibrio y la armonía agotando y consumiendo los mecanismos fisiológicos de compensación y adaptación al medio interno y al medio externo hasta que nos “rompemos”.

Para defenderte de los efectos nocivos del estrés crónico, sigue estas recomendaciones:

  • Cambia de mentalidad y elige una actitud activa, responsable, participativa y constructiva hacia tu salud.
  • Practica actividad física moderada, aeróbica, periódica y si la puedes realizar en contacto con la naturaleza respirando aire puro, mejor.
  • Deja de juzgarlo todo. Deja de calificarlo todo. Lo que te estresa no es el estímulo en sí, sino tu interiorización de esa circunstancia, tu interpretación y tu valoración de eso a lo que te enfrentas.
  • Deja de estorbarte con esa cascada de pensamientos inútiles y destructivos que solo producen sufrimiento y engaño, y cámbialos por pensamientos útiles, constructivos y alegres porque el ser humano tiende a convertirse en lo que piensa.
  • Practica con regularidad técnicas de concentración, de relajación y de meditación.
  • Estés donde estés, estés con quién estés y estés haciendo lo que estés haciendo, mantén la mente concentrada y en calma. De esta forma podrás vivir tu vida recuperando la paz interior.

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LA SALUD EN TUS MANOS (11).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 193, marzo 2017.

Los avances de la ciencia y la tecnología han permitido que la Medicina haya hecho grandes avances en la detección precoz de las enfermedades; grandes avances en el diagnóstico y tratamiento llegando a curar enfermedades que hace tiempo eran una sentencia de muerte. Pero todos estos avances no han sido capaces de impedir el alarmante aumento en la incidencia de las enfermedades cardiovasculares, enfermedades psicosociales como la ansiedad o la depresión, la obesidad o el cáncer.  

Se ha conseguido aumentar la esperanza de vida de las personas, pero

Flores de mayo Por Ángel Escudero Villanueva

estos años de vida añadidos se viven en calidad de persona enferma crónica y esto es insostenible económicamente; es insostenible socialmente; y es insostenible humanamente. Ante este análisis, la Organización Mundial de la Salud propone desarrollar la Promoción Integral de la Salud, la Educación y Comunicación para la Salud. En lugar de manejar la enfermedad, manejamos la salud. Y es una labor transdisciplinar que no recae exclusivamente en el sector salud.

Siguiendo este espíritu nosotros hemos creado la Red de Personas Promotoras de la Salud basándonos en los principios de la Promoción de la Salud y de la Ciudadanía Activa en donde las personas adoptan una actitud activa frente a su salud, participan, se comprometen, se movilizan y se responsabilizan para adquirir, mantener y promover hábitos saludables.

La Promoción de la Salud es el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre los determinantes de su salud para mejorarla. Para promover la salud se necesitan unas condiciones previas: si fumas, pide ayuda para dejar de fumar; si abusas del alcohol, pide ayuda para dejarlo; y si consumes sustancias psicotrópicas, pide ayuda para rescatar tu vida. A partir de aquí podemos empezar a trabajar.

Los pilares fundamentales de la Promoción de la Salud son la actividad física, la alimentación consciente y el trabajo mental.

La sociedad en la que vivimos hace que vivamos bajo los efectos de una sobredosis de sedentarismo. Nuestro organismo necesita movimiento para ayudar al corazón a mantener nuestra sangre circulando. El movimiento mantiene los huesos, las articulaciones y nuestra masa muscular con fuerza, elasticidad y resistencia. El movimiento promueve la liberación de hormonas, endorfinas y diversos neurotransmisores que generan un estado de bienestar y mantienen nuestro sistema inmunológico en buen estado. Lo recomendable es hacer regularmente ejercicio físico moderado y aeróbico.

En nuestro planeta hay zonas geográficas en las que la falta de alimentos hace que las personas enfermen y mueran, y hay otras zonas en las que la sobredosis de alimentos produce enfermedades y mata. Nosotros vivimos bajo los efectos de una sobredosis de calorías, sal, azúcar y grasas saturadas. Evita esta sobredosis y tu salud mejorará. Existe un grupo de sustancias fitoquímicas con una probada acción anticancerígena y protectora sobre nuestra salud: el licopeno de los tomates, la 3-galato de epigalocatequina del té verde, el sulforafano y el indol-3-carbinol de las coles, el sulfuro de dialilo de los ajos, los polifenoles y terpenos de los cítricos, las proantocianidinas de los frutos del bosque y de los frutos secos, la curcumina de la cúrcuma, etc… Mientras escribo este artículo he realizado una rápida revisión bibliográfica usando como términos de búsqueda “diet and cancer prevention” (dieta y prevención del cáncer) y he encontrado  11.071 artículos publicados en revistas científicas. Los datos son concluyentes: una dieta rica en frutas y verduras protege nuestra salud.

El trabajo mental, frente a la ansiedad, la tristeza, la desesperación y la agresividad, pretende recuperar el equilibrio y la armonía; pretende recuperar la paz interior; pretende sustituir el bloqueo y la parálisis que produce el miedo por confianza y amor; pretende conseguir un estado de equilibrio emocional ante los embates de la vida. Para desarrollar este trabajo es fundamental la práctica de técnicas de concentración, relajación y meditación. Y cuanto más avanzamos en este trabajo mental vamos elevando nuestro nivel de consciencia y entramos en el terreno de la inteligencia espiritual que es el proceso que nos permite conectar con la dimensión trascendente de nuestra existencia. Entramos en una dimensión en la que el secreto es dejar que Dios actúe en nuestra vida. No hay lucha, es la quietud, es el estado del Ser, es la plenitud, es la paz.

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