¿Qué le hace la música a nuestro cerebro?

Por: Facundo Manes

Los seres humanos convivimos con la música en todo momento. Es un arte que nos hace disfrutar de tiempos placenteros, nos estimula a recordar hechos del pasado, nos hace compartir emociones en canciones grupales, conciertos o tribunas deportivas. Pero eso que resulta por demás natural, se produce a través de complejos y sorprendentes mecanismos neuronales. Es por eso que desde las neurociencias nos hacemos muchas veces esta pregunta: ¿qué le hace la música a nuestro cerebro?

La música parece tener un pasado extenso, tanto o más que el lenguajemúsica verbal. Prueba de ello son los hallazgos arqueológicos de flautas construidas con hueso de ave, cuya antigüedad se estima de 6.000 a 8.000 años, o más aun de otros instrumentos que podrían preceder al homo sapiens. Existen diversas teorías sobre esta coexistencia íntima con la música en la evolución. Algunas de estas se dieron porque al estudiar la respuesta del cerebro a la música, las áreas claves que se ven involucradas son las del control y la ejecución de movimientos. Una de las hipótesis postula que esta es la razón por la que se desarrolló la música: para ayudarnos a todos a movernos juntos. Y la razón por la que esto tendría un beneficio evolutivo es que cuando la gente se mueve al unísono tiende a actuar de forma más altruista y estar más unida. Algunos científicos, a su vez, sugieren que la influencia de la música sobre nosotros puede haber surgido de un hecho fortuito, por la capacidad de esta para secuestrar sistemas cerebrales construidos para otros fines, tales como el lenguaje, la emoción y el movimiento.

Escuchamos música desde la cuna o, incluso, en el período de gestación. Los bebés, en los primeros meses de vida, tienen la capacidad de responder a melodías antes que a una comunicación verbal de sus padres. Los sonidos musicales suaves los relajan. Se sabe, por ejemplo, que niños prematuros que no pueden dormir son beneficiados por los latidos de la madre o sonidos que los imitan.

La música está considerada entre los elementos que causan más placer en la vida. Libera dopamina en el cerebro como también lo hacen la comida, el sexo y las drogas. Todos ellos son estímulos que dependen de un circuito cerebral subcortical en el sistema límbico, es decir, aquel sistema formado por estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales; particularmente, el núcleo caudado y el núcleo accumbens y sus conexiones con el área pre-frontal. Los estudios que muestran activación ante los estímulos mencionados revelan un importante solapamiento entre las áreas, lo que sugiere que todos activan un sistema en común.

Uno de los fundadores del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound [cerebro, música y sonido], en Canadá, el científico Robert Zatorre describe así los mecanismos neuronales de percepción musical: una vez que los sonidos impactan en el oído, se transmiten al tronco cerebral y de ahí a la corteza auditiva primaria; estos impulsos viajan a redes distribuidas del cerebro importantes para la percepción musical, pero también para el almacenamiento de la música ya escuchada; la respuesta cerebral a los sonidos está condicionada por lo que se ha escuchado anteriormente, dado que el cerebro tiene una base de datos almacenada y proporcionada por todas las melodías conocidas.

Estas memorias fueron la base para una original investigación, liderada por Agustín Ibáñez y Lucía Amoruso, que realizó el Instituto de Neurociencias Cognitivas (INECO) sobre mecanismos cerebrales que permiten anticipar acciones. Nuestro cerebro constantemente trata de anticipar qué va a suceder. Para analizar esto, les mostraron a expertos bailarines de tango vídeos en los que, según el nivel de experiencia, pudieran prever (o no) cuándo otros bailarines cometerían un error. Mientras ellos observaban, se registró la activación de ciertas regiones del cerebro con electroencefalograma de alta densidad. Esta investigación reveló que solo en los expertos, 400 milisegundos antes de que se iniciara la secuencia, la actividad cerebral ya anticipaba que iba a ocurrir un error. Existen circuitos en la corteza cerebral involucrados en la percepción, codificación, almacenamiento y en la construcción de los esquemas abstractos que representan las regularidades extraídas de nuestras experiencias musicales previas. La construcción de expectativas y su posible violación es clave para una respuesta emocional.

La relación de la música con el lenguaje también es objeto de estudio. El procesamiento del lenguaje es una función más ligada al lado izquierdo del cerebro que al lado derecho en personas diestras, aunque las funciones desempeñadas por los dos lados del cerebro en el procesamiento de diferentes aspectos del lenguaje aún no están claros. La música también es procesada por los hemisferios derecho e izquierdo. Evidencia reciente sugiere un procesamiento compartido entre el lenguaje y la música a nivel conceptual. Pero la música parece ofrecer un nuevo método de comunicación arraigada en emociones en lugar del significado tal como lo entiende el signo lingüístico. Investigaciones muestran que lo que sentimos cuando escuchamos una pieza musical es muy similar a lo que el resto de la gente en el mismo lugar está experimentando. Por eso las melodías, en muchos de los casos, pueden trabajar en nuestro beneficio a nivel individual, al modular el estado de ánimo e incluso la fisiología humana, de manera más eficaz que las palabras. La activación simultánea de diversos circuitos cerebrales producida por la música parece generar algunos efectos notables: en lugar de facilitar un diálogo en gran medida semántico, como hace el lenguaje, la melodía parece mediar un diálogo más emocional.

El área de la salud se vale de la música con el fin de mejorar, mantener o intentar recuperar el funcionamiento cognitivo, físico, emocional y social, y ayudar a lentificar el avance de distintas condiciones médicas. La musicoterapia, a través de la utilización clínica de la música, busca activar procesos fisiológicos y emocionales que permiten estimular funciones disminuidas o deterioradas y realzar tratamientos convencionales. Se han observado importantes resultados en pacientes con trastornos del movimiento, dificultad en el habla producto de un accidente cerebrovascular, demencias, trastornos neurológicos y en niños con capacidades especiales, entre otros.

La música puede ser una herramienta poderosa en el tratamiento de trastornos cerebrales y lesiones adquiridas ayudando a los pacientes a recuperar habilidades lingüísticas y motrices, ya que activa a casi todas las regiones del cerebro. Estudios de neuroimagen muestran que tanto al escuchar como al hacer música se estimulan conexiones en una amplia franja de regiones cerebrales normalmente involucradas en la emoción, la recompensa, la cognición, la sensación y el movimiento. Las nuevas terapias basadas en la música pueden favorecer la neuroplasticidad -nuevas conexiones y circuitos- que compensan en parte las deficiencias en las regiones dañadas del cerebro. La música es física y anima a la gente a moverse con el ritmo. Cuanto más destacado es el ritmo, más radical y contundente el movimiento del cuerpo. El ejercicio físico puede ayudar a mejorar la circulación, a proteger el cerebro y facilitar la función motora. La música induce estados emocionales al facilitar cambios en la distribución de sustancias químicas que puede inducir estados de ánimo positivos y aumento de la excitación, lo que a su vez puede ayudar a la rehabilitación.

Emoción, expresión, habilidades sociales, teoría de la mente, habilidades lingüísticas y matemáticas, habilidades visoespaciales y motoras, atención, memoria, funciones ejecutivas, toma de decisiones, autonomía, creatividad, flexibilidad emocional y cognitiva, todo confluye en forma simultánea en la experiencia musical compartida. Las personas cantan y bailan juntas en todas las culturas. Sabemos que lo hacemos hoy y lo seguiremos haciendo en el futuro. Podemos imaginar que lo hacían también nuestros ancestros, alrededor del fuego, hace miles de años. Somos lo que somos con la música y por la música, ni más ni menos.

Facundo Manes es neurólogo y neurocientífico (PhD in Sciences, Cambridge University). Es presidente de la World Federation of Neurology Research Group on Aphasia, Dementia and Cognitive Disorders y Profesor de Neurología y Neurociencias Cognitivas en la Universidad Favaloro (Argentina), University of California, San Francisco, University of South Carolina (USA), Macquarie University (Australia). @manesf

Fuente: EL PAIS

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La música clásica es buena para el corazón.

Escuchar música clásica dos veces al día mejora la calidad de vida de las personas con angina de pecho

la música clásica es buena para el corazón

 

JANO.es · 07 octubre 2015 12:05

Un estudio llevado a cabo en Sri Lanka concluye que la musicoterapia mejora significativamente la puntuación de un test que valora aspectos como la función física, el dolor, la salud general, la vitalidad o la salud mental.

La música clásica mejora la calidad de vida de enfermos cardiovasculares, concretamente mejora la situación de personas con angina de pecho estable, según un estudio realizado por investigadores asíaticos, que observó una gran mejoría cuando los pacientes escuchaban esta música dos veces al día durante un período de un mes.

La investigación, que ha sido publicada en International Journal of Clinical Medicine, fue llevada a cabo por el Ministerio de salud Sri Lanka, y diversas instituciones médicas de ese país, evaluó la calidad de vida de un total de 60 pacientes entre 45 y 65 años a los que se les había diagnosticado una angina estable.

Para ello, los participantes realizaron un test previo a la realización del estudio y otro una vez finalizado el tratamiento indicado por los investigadores. El test, validado médicamente, valora ocho ámbitos distintos de la calidad de vida de las personas: la función física, el rol físico, el dolor, la salud general, la vitalidad, la función social, el rol emocional y la salud mental.

Los participantes del estudio se aleatorizaron en 2 grupos, a 30 de ellos se les indicó, además de seguir con su tratamiento médico habitual, escuchar un disco de 22 minutos que contenía música clásica india dos veces al día y durante un mes. A la otra mitad de los participantes únicamente se les indicó mantener su tratamiento médico habitual durante el mismo período.

Al finalizar el tratamiento, todos los participantes repitieron el mismo test que habían realizado antes de empezarlo. Así, y tras la evaluación de los resultados obtenidos, se observó que aquellos participantes que habían seguido el tratamiento con música mejoraban significativamente la puntuación de los ocho aspectos del test, mientras que los pacientes del grupo de control (los que únicamente llevaron a cabo el tratamiento médico habitual) no solo no mejoraron su puntuación sino que registraron peores resultados en gran parte de los aspectos valorados, a excepción del dolor corporal y la salud general.

Para los pacientes que escucharon música clásica, el cómputo global del test que pone nota a la calidad de vida pasó de obtener una puntuación de 54,1 antes del tratamiento, a un 75,7 tras el mes en que incorporaron las audiciones musicales. Sin embargo, para el grupo de control la calidad de vida empeoró pasando de un 55,9 a una puntuación de 51,2. Con ello, los investigadores concluyeron que la terapia musical, siempre junto al tratamiento médico habitual, puede ayudar a mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.

Beneficio terapéutico

Este estudio, del que se hace eco Fundación Española del Corazón (FEC), sugiere que, tal como indican algunos estudios publicados anteriormente, la música clásica puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas que sufren enfermedades cardiovasculares.

“La música tiene efectos sobre las emociones, que a su vez se traducen en cambios biológicos como la disminución de hormonas de estrés, la reducción de la frecuencia cardíaca o la reducción de la tensión arterial. Buscar cambios biológicos favorables que reduzcan el estrés puede tener un beneficio terapéutico”, explica la miembro de la Fundación Española del Corazón (FEC) y Cardiólogo de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Universitario la Paz de Madrid, la doctora Regina Dalmau.

Lo cierto es que la musicoterapia se ha tratado de explorar en muchas terapias. Demostrar los efectos biológicos de la musicoterapia a nivel experimental puede resultar difícil, y siempre habrá alguien que ponga en duda la metodología de estos estudios. “Pero lo que está claro es que la música, al que le gusta, le produce placer y emociones positivas y eso se traduce en mejoría de la calidad de vida”, advierte.

Un estudio anterior, publicado en febrero de 2015 y realizado en Ohio, en Estados Unidos, llega a la conclusión que la música puede provocar cambios significativos en la frecuencia cardiaca del corazón. Para ello, los investigadores sometieron a 24 alumnos de instituto a sesiones musicales de diferentes estilos musicales.

En este caso, los participantes escucharon 30 segundos de música clásica, electrónica, jazz, folk, rhythm and blues y rock. Tras cada una de las sesiones se evaluó la frecuencia cardiaca y se observó que tras las audiciones de música clásica se producía un significativo descenso de la frecuencia cardíaca mientras que ésta incrementaba tras escuchar la sesión de rock o el género musical preferido de cada uno de los participantes en el estudio.

FUENTE: JANO.es

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El arte busca la inspiración en la enfermedad.

Los caminos del arte son inescrutables y la amplitud de sus miras inmensas. La inspiración o el objeto para una obra o una exposición pueden llegar de los rincones menos esperados. Así lo demuestra la muestra que se exhibirá desde el 13 de enero en la Universitat Politècnica de Valencia y que plasma el diálogo entre la enfermedad y el arte a través de las piezas de 48 autores. Estos han reflejado un intercambio narrativo con los pacientes, según informó ayer la institución académica a través de un comunicado.

La inauguración de la muestra ‘Doble retorno: arte y enfermedad en diálogo’ será el martes 13 de enero de 2015, a las 20 horas, en la Sala de exposiciones del edificio del Rectorado (edificio 3A).

Comisariada por el artista visual y profesor del Departamento de Pintura UPV Pepe Miralles, la exposición es el resultado de acciones narrativas, sucesivas y casuales, entre pacientes y 48 artistas, llevadas a cabo con el propósito de generar entre ambos «espacios de intercambio de experiencias y descripciones de formas de entender la vida desde la enfermedad».

La muestra contiene 48 obras realizadas con diversas técnicas (audiovisuales, escultura o fotografía, entre otras) por artistas de diferentes universidades europeas en el marco del proyectoperspectives art, inflammation and me ‘Perspectives, Art, Inflammation and Me’. La exposición podrá visitarse con acceso libre hasta el 10 de marzo de 2015, de 11 a 14 y de 17 a 20 horas, de lunes a viernes laborables.

También cine

Paralelamente al inicio de la exposición, la Facultad de Bellas Artes UPV celebrará los días 14, 15 y 16 de enero el I Festival Internacional de Cortometrajes Arte y Enfermedades (FICAE).

Con él, a través de una mirada cinematográfica, se pretende «fomentar la sensibilización y la conciencia social sobre la enfermedad como proceso de vida, además de desestigmatizar dolencias tratables por medio de visiones positivas, como la Hepatitis C».

FICAE, que se inaugurará con el premiado documental ‘E agora? Lembra-me’ (‘¿Y ahora? Recuérdame’) del portugués Joaquim Pinto y cuya clausura incluirá una entrega de premios por categorías, permitirá a los asistentes ver cortometrajes de ficción, documentales, animaciones y diversas propuestas experimentales relacionadas con el mundo de la enfermedad.

Ambas iniciativas tienen su origen en la Cátedra Arte y Enfermedades, con sede en la Facultad de Bellas Artes UPV y formalizada mediante un convenio firmado entre la institución y la empresa AbbVie, una compañía biofarmacéutica global «comprometida con la ayuda a comunidades de personas afectadas por enfermedades de diversa índole».

Fuente: LAS PROVINCIAS

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Artes escénicas: más allá de los escenarios.

Por:  María Pilar Gómez Villena, Graduada en Nutrición Humana y Dietética.

Los artistas como músicos, actores, bailarines, cantantes…al igual que los deportistas –pero en distintos espacios-, son un grupo de población con riesgo de sufrir diferentes afecciones fisiológicas tales como lesiones musculares, osteoarticulares, y hasta de origen cerebral, algo que suele ignorarse por la mayoría de la población. Además, estos intérpretes están sometidos a presiones emocionales que pueden provocar estrés y desgaste durante los ensayos, y en situaciones como audiciones, exámenes, conciertos, exposiciones, llevándoles a un desequilibrio psicológico que deben tratarse con especial cuidado.

En las artes escénicas, es imprescindible mantener una concentración rigurosa para conseguir una correcta ejecución de las obras. Vencer los obstáculos mentales es una barrera difícil de abordar para los artistas, que les impide alcanzar su máximo potencial y la expresión plena de su talento. Lograr un adecuado equilibrio psicológico parece especialmente complejo en la danza, en cualquiera de sus especialidades. Esto es algo que pude experimentar durante mis años de preparación y estudio en el Conservatorio Profesional de Danza de Valencia, los cuales me dieron la disciplina y madurez que ahora conservo, y que a pesar de no estar actualmente ejerciendo la danza, son valores que me ayudan y están siempre presentes en mi esfuerzo y labor diaria.

Por ello, el trabajo de estos artistas no es únicamente a nivel físico, sino que también precisan de una preparación mental desde las clases y los ensayos, hasta el día de la actuación –me atrevo a decir que un bailarín, además de artista, es deportista-. Todo este proceso requiere de un aprendizaje que implica la puesta a punto del bailarín a nivel mental y corporal con el trabajo de un equipo multidisciplinar de profesionales con formación especializada en distintos ámbitos, que además de profesores y/o instructores deberían estar formados a su vez por médicos traumatólogos, dermatólogos, podólogos, psicólogos, fisioterapeutas, además de nutricionistas, ya que la alimentación juega un papel fundamental para conseguir el máximo rendimiento psicofísico del bailarín.  Pero para que este rendimiento sea efectivo, también es imprescindible un sueño adecuado y respetar los periodos de descanso –tanto físico como mental-, para desconectar y «recargar pilas», y evitar así posibles lesiones.

EQUILIBRIO ESCÉNICO

Haciendo referencia a la alimentación del bailarín, cabe destacar que los requerimientos energéticos generalmente son elevados puesto que la práctica de la danza lleva implícito un gasto significativo de nutrientes para producir la energía que requiere el esfuerzo. Si estos no son repuestos pueden causar dolor muscular, fatiga o más hambre después del ejercicio. Pero estas necesidades de nutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) van a diferir en función de la situación y/o del tipo de ejercicio que se esté realizando –aeróbico o anaeróbico-, es decir, estas necesidades energéticas van a ser diferentes y dependerán de si el bailarín está haciendo clase, un ensayo, o de si está en una actuación, porque la demanda de energía es distinta en cada circunstancia. Por ejemplo, un Adagio -movimiento de una pieza musical de tiempo lento-, en danza es una serie de movimientos realizados sobre un tiempo lento –y por tanto, prolongados en el tiempo- (ronde jambe, developpé, fondu, etc.). Estos corresponden a ejercicios de tipo aeróbico (de media a larga duración), que consume glucógeno muscular.

En cambio, un Allegro, es una sucesión de movimientos realizados sobre un tiempo rápido (frappé, battu, flic flac, etc.), principalmente saltos, los cuales requieren de rapidez y fuerza muscular, por lo que destruyen fibras de este tejido que deben ser reparadas.

En todo caso, las necesidades energéticas tienen que ser las suficientes para mantener el peso del individuo, y proporcionarle la energía requerida para el correcto rendimiento físico, y prevenir la fatiga y el desgaste. Por lo que su alimentación debe estar basada en alimentos que proporcionen la energía necesaria en cada momento, sin olvidar una adecuada hidratación y reposición de minerales que se eliminan a través del sudor y la respiración, mecanismos que regulan la temperatura corporal.

Los alimentos más indicados para recuperar la energía consumida y reponer fuerzas tras el ejercicio, son aquellos ricos en hidratos de carbono y proteínas con un aporte bajo de grasa, sobre todo, durante las dos horas siguientes al esfuerzo, ya que es cuando el cuerpo está más receptivo y asimila mejor los alimentos. Y tanto si el ejercicio es aeróbico como anaeróbico, estos nutrientes son imprescindibles.

A continuación, y por último, me gustaría indicar algunos consejos útiles de alimentación para bailarines,  demostrando junto con lo anteriormente expuesto, que los profesionales de la alimentación son necesarios también dentro del arte escénico, ya que una adecuada nutrición  de base favorece enormemente el éxito de la representación, pero estos tienen que estar en equilibrio con el resto de expertos que formen parte del equipo multidisciplinar con tal de prevenir y tratar lesiones, y evitar además el desarrollo de trastornos de la conducta que a menudo aparecen debido a una imagen distorsionada del propio individuo y en cierto modo por los prototipos impuestos del modelo de bailarín «ideal», en este caso .

 

Al terminar las clases, es conveniente comer un pequeño tentempié para evitar llegar a las comidas principales con un hambre extrema. Combinaciones como pan integral con queso fresco o pavo; frutos secos; barritas de cereales integrales; o fruta fresca con requesón serían una buena opción.

Prescindir de alimentos ricos en grasa y azúcar, como la bollería, que puede ser muy apetecible después de los ensayos, pero van a dar sensación de pesadez y además, pueden neutralizar o contrarrestar parte del trabajo realizado durante el ejercicio.
En las comidas principales (comida, y cena), no deben faltar cereales como el arroz, pasta o legumbres, y la proteína procedente principalmente de la carne y pescados magros, y huevo.
Se debe evitar el consumo elevado de grasa, ya que retrasa la digestión de las proteínas, y por tanto, la recuperación del músculo.
Para relajar los músculos tras el ejercicio, es esencial consumir alimentos ricos en potasio, como la fruta (sobre todo el plátano, pero también uva, ciruelas), y las verduras.

La hidratación antes, durante y después del ejercicio es fundamental para evitar una posible deshidratación. Además, la reposición de líquidos y minerales al terminar la actividad ayuda al organismo a recuperar el equilibrio.

 

Bibliografía:

Taylor, J., Taylor, C. Psicología de la Danza; Gaia Ediciones. Madrid, 2008.

Chmelar, Robin D. Fitt, Sally S. Diet for Dancers. Princeton Book Company Publishers, Hightstown, 1990.

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Imaginación para afrontar los retos de la tercera edad.

Por el Consejo de Redacción de SEPIS-2010

El director Stéphane Robelin nos muestra en este film cómo la imaginación puede ayudar a afrontar los retos que plantea la “tercera edad”.  Cinco viejos amigos, Annie, Claude, Jeanne, Albert y Jean, prefieren empezar a vivir juntos antes que ir a una residencia de ancianos. Con ellos irá un joven estudiante de Etnología que prepara una tesis sobre el estudio de la población anciana.

¿Cómo revelarse cuando las facultades mentales fallan y las fuerzas flaquean? Compartir casa a los 75 años. Una interesante aventura.

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SEIS MINUTOS: cómo fundir arte y salud.

Seis Minutos. Una película que pretende abrir el debate sobre la importancia de la Atención Primaria y la Medicina de Familia.

Varios médicos plantean cuestiones, preocupaciones y puntos de vista sobre una forma de entender la medicina que parece desvalorizada ante la prisa, la especialización y la deshumanización del mundo moderno: “Buscamos abrir debate en la población sobre la importancia de la medicina de familia dentro del sistema sanitario. De la necesidad de potenciar los cuidados de salud cerca de las personas, de sus domicilios, de sus comunidades. Trabajar desde el sentido común, con perspectiva humanista, disminuyendo la medicalización de la sociedad y potenciando la capacidad de las personas para intervenir en el mundo que vivimos.”

Tenéis un avance del documental y completa información sobre esta iniciativa en: http://www.seisminutos.com

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Música y salud.

Por: Silvia R. Taberné | 2/6/2012

“Yo no estoy hecho para dar conciertos; el público me intimida, me siento asfixiado por su impaciencia precipitada, paralizado por sus miradas curiosas, mudo ante esas fisonomías desconocidas”, comentaba Chopin posiblemente en medio de un mal día.

La respiración en el canto o las prácticas vocales son ejercicios tan intrínsecos para un cantante como saberse la letra de la canción, pero ¿qué pasa con los músicos? Aunque ya se han estudiado las lesiones que cada instrumento puede provocar a su dueño ahora, Francisco Daunesse, pianista profesional, quiere comprobar médicamente lo que intuyó cuando cursaba los estudios superiores de piano; no sólo la presencia de público, sino que cada ritmo, cada nota, también es capaz de alterar los ritmos cardiacos y respiratorios de quienes tocan y, como en los cantantes, una buena “técnica respiro-pedagógica” quizá hubiese facilitado la vida tanto al genio polaco de Chopin como a los actuales pianistas, profesionales o estudiantes, en sus habilidades musicales.

Chopin marca el esfuerzo

Para demostrar esta hipótesis, Daunesse ha puesto ‘manos al teclado’ a 10 pianistas profesionales y a varios médicos, entre los que destaca el director de la tesis, Juan Carlos Segovia, coordinador del centro de Medicina Deportiva de la Universidad Complutense de Madrid. Con un piano patrocinado por Yamaha, en medio de una especie de laboratorio y frente a una improvisada sala de butacas, Daunesse y Segovia recogen y comprueban los resultados. “Desde el primer momento queríamos que el pianista se sintiese como en una representación real, con una pieza que se escucha habitualmente en las salas de concierto e, incluso con público para que los datos fueran lo más fidedignos posibles”, explica Daunesse mientras uno de ‘sus pianistas’ saluda a los improvisados aplausos ataviado con una mascarilla y unos electrodos.

“A cada pianista se le miden las variaciones cardiacas y respiratorias antes y después de que empiece a tocar para saber cuáles son los niveles normales de los que se parte y cómo varían durante la prueba“, explica el doctor Segovia. “Esto es importante porque, de demostrarse que hay variaciones dignas de estudio, se podría facilitar mucho la vida del músico profesional”, continua Daunesse. “Muchas veces no se tiene en cuenta, pero si el pianista o cualquier otro músico se deja llevar por la música y no sabe respirar adecuadamente termina agotado, aumenta la tensión y, por supuesto, se nota en lo que tocas”, añade.

Para el experimento, todos los pianistas tuvieron que interpretar el ‘Scherzo n. 2’ de Chopin, una obra de unos 10 minutos, bastante habitual en cualquier programa de concierto, que contiene diferentes momentos de virtuosismo y calma, necesarios para saber si, ya no sólo los nervios del directo sino también la pieza que tocan, varían los dos parámetros de la respiración y el latido cardiaco.

Una técnica más

Para el doctor Segovia, los primeros frutos de la investigación ya están dando resultados afirmativos: “De momento estamos observando las variables cardiacas, donde es claro que hay mayores pulsaciones tanto en el momento de saludo al público, como en los momentos de mayor virtuosismo, en comparación con los momentos tranquilos. En cuanto a los respiratorios, como son muchas variables, tardarán más los resultados, pero todo apunta a que también puede haber variaciones, aunque habrá que comprobar si son significativas y si siguen los mismos patrones que el cardiaco”, afirma.

Daunesse, que fue el primero en probar en sí mismo su experimento, recuerda cómo fueron sus resultados: “Cuando salí a saludar al público, me sentía tranquilo, pero resultó que no era así: El ritmo cardiaco se había acelerado. Pero, además, estamos demostrando que no sólo es en ese momento, también depende de lo que se toque, por lo que nos gustaría, más adelante, hacer la misma prueba con otros compositores y otros estilos de música”, explica.

“Esto también nos indica la necesidad que tiene todo músico de mantenerse en forma“, explica categórico Segovia. “En todos los deportistas es necesaria una preparación física y, aunque veamos a un señor sentado en una banqueta tocando, hay una fuerte carga de tensión de la que tiene que recuperarse. Hay que tener en cuenta que los músicos profesionales salen de un recital, ensayan, tienen otro recital… si no se relajan de forma adecuada antes del trabajo y tienen una buena preparación, se va a notar tanto en las posturas forzadas durante mucho tiempo, que pueden llevar a casos de enfermedades en los dedos, como en la frecuencia cardiaca. Por ello necesitan practicar ejercicio físico para evitar que la carrera profesional de estas personas sea corta y quizá también realizar intervalos de descanso más seguidos que los que hacen”.

E ilustra su afirmación con un ejemplo: “Es lo mismo que le pasaba a Nimzowitch -famoso ajedrecista letón- que, cuando no le tocaba mover ficha, se marchaba a un rincón de la sala y empezaba a hacer estiramientos y ejercicios. Quizá esta tesis también aporte pruebas científicas de la necesidad que tiene un músico de parar y hacer unos ejercicios de estiramiento cada menos tiempo de lo que se hace ahora… los que lo hacen”, asegura este doctor.

“La idea es que si estamos en lo correcto se aplique la respiración como una técnica más en la Pedagogía del Piano“, afirma Daunesse, algo que ya reclaman muchos de los pianistas que se han sometido a la prueba. José María Duque, uno de los ‘conejillos de indias’, está seguro de que muchos músicos no son conscientes del estrés que conlleva su instrumento, “porque todavía no entendemos que nuestro cuerpo es nuestra principal herramienta de trabajo”. En su caso, Duque aprendió de la peor forma esta lección al lesionarse varias veces: “Desde entonces hago ciertos ejercicios de muñecas, de cadera, paro cada cierto tiempo… y también ejercicios de respiración, lo importante es dominar al piano no que él, el ritmo o los nervios te dominen a ti, si pasa se nota también en lo que interpretas”.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/06/01/noticias/1338568607.html

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