Nobel de Medicina por descifrar el mecanismo de los relojes biológicos.

Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young han sido galardonados hoy con el Premio Nobel de Medicina por desentrañar los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano, es decir, las oscilaciones biológicas que regulan los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo. Su desajuste es responsable de trastornos como el jet lag.

Los tres científicos

Los tres científicos estadounidenses llevan tres décadas estudiando el ritmo circadiano de la mosca de la fruta.

Los organismos vivos, incluidos los humanos, tienen un reloj biológico interno que les ayuda a anticiparse y adaptarse al ritmo regular del día. Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young llevan años trabajando para descifrar su funcionamiento interno. Sus descubrimientos, que hoy le han valido el Premio Nobel de Medicina y Fisiología, explican cómo las plantas, los animales y los seres humanos adaptan su ritmo biológico para que esté sincronizado con la rotación de la Tierra.

Utilizando moscas de la fruta como organismo modelo, Hall (1945, Nueva York), Rosbash (1944, Kansas) y Young (1949, Miami) aislaron un gen que controla el ritmo biológico diario normal.

Los tres expertos de instituciones estadounidenses, Hall –profesor de la Universidad de Maine–, Rosbash –en la Universidad Brandeis– y Young –investigador en la Universidad Rockefeller–, mostraron cómo este gen codifica una proteína que se acumula en la célula durante la noche, y luego se degrada durante el día.

Posteriormente, identificaron más componentes proteicos de esta maquinaria y dieron con el mecanismo que controla dicho reloj interno de la célula. En la actualidad se sabe que estos relojes biológicos funcionan de la misma forma en otros organismos multicelulares, incluyendo los humanos.

El ritmo circadiano es el encargado de regular el comportamiento, los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo. Y, de la misma forma, su desajuste es responsable de varios trastornos, como el conocido jet lag.

Un reloj autoregulable

El siguiente paso fue comprender cómo se podrían generar y mantener esas oscilaciones circadianas. Hall y Rosbash plantearon la hipótesis de que la proteína PER bloqueaba la actividad del gen descrito.

Los expertos propusieron que, mediante un circuito inhibitorio de retroalimentación, la proteína PER podría prevenir su propia síntesis y, por tanto, regular su nivel en un ritmo cíclico continuo.

Sin embargo, aún faltaban algunas piezas del rompecabezas. Hall y Rosbash habían demostrado que la proteína PER se acumulaba en el núcleo durante la noche, pero quedaba por saber cómo llegaba hasta allí.

En 1994, Young descubrió un segundo gen de este reloj biológico, que codifica la proteína TIM, necesaria para un ritmo circadiano normal. Así, demostró que cuando TIM se une a PER, las dos proteínas son capaces de entrar en el núcleo de la célula donde bloquean la actividad del gen, cerrando el circuito inhibitorio de retroalimentación.

Los hallazgos de los tres laureados establecieron principios mecánicos clave del reloj biológico. Es más, durante los años siguientes se aclararon otros componentes moleculares del mecanismo de dicho reloj, lo que explicaba su estabilidad y función.

Por ejemplo, se identificaron las proteínas adicionales requeridas para la activación del gen, así como para el mecanismo por el cual la luz puede sincronizar el reloj.

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El reloj circadiano anticipa y adapta nuestra fisiología a las diferentes fases del día: patrones de sueño, comportamiento de alimentación, liberación de hormonas, presión arterial y temperatura corporal. / Nobel Prize.

Fuente: Agencia SINC


Q.S.D. N.S.D.

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Más ansiedad y problemas de sueño, primeras consecuencias de la subida de temperaturas en verano.

El aumento de las temperaturas que tiene lugar en los primeros días de verano provoca en todo individuo un esfuerzo corporal para tratar de mantener la temperatura interior acorde con la exterior, lo que puede tener “consecuencias cerebrales” que deriven en un aumento de la ansiedad y en problemas para conciliar el sueño

Madrid, 10 de julio de 2014 (medicosypacientes.com)

Así lo ha explicado el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), José Antonio López Rodríguez, que recuerda que la temperatura externa que el cuerpo necesita para dormir bien es aproximadamente 21 grados y con más calor se produce una hiperactivación del metabolismo para adaptarse y una activación cerebral que da lugar al citado incremento de los trastorno del sueño y la ansiedad.

“Ambos trastornos, ansiedad y falta de sueño, se complementan y se potencian el uno al otro, dando lugar a una espiral que es necesario frenar a tiempo para evitar posibles crisis”, ha asegurado.

No obstante, López Rodríguez reconoce que se trata de un síndrome adaptativo que desaparece a los pocos días de surgir los primeros síntoma. De hecho, aunque en agosto las temperaturas suelen ser más altas que en julio, al principio del verano, “el calor afecta en mayor medida”. “Ahora nos estamos adaptando al cambio de temperatura, mientras que en agosto, ya estaremos más acostumbrados”, ha añadido.

Ante esta mayor irritabilidad o falta de sueño, el vicepresidente de ASEPP aconseja no preocuparse por dormir mal 2 o 3 días por estos motivos ya que “el cuerpo humano está más que preparado para superar esta circunstancia”.

En estos casos, a su juicio lo mejor que puede hacerse es “no empeñarse” en dormir e irse a la cama “solo y exclusivamente cuando tengamos sueño”.

“Dar vueltas en la cama, pensando que no nos dormimos, no hace sino reforzar el sistema de alerta y nerviosismo de nuestro cerebro, con lo que dormir se hace tarea imposible”, según alerta.

Además, insiste en que se trata de una circunstancia temporal que pasará en unos días, salvo en aquellas personas que ya han tenido un trastorno de ansiedad motivado por el calor, en cuyos casos deberán acudir a su médico al notar los primeros síntomas para “evitar cualquier recaída”.

Fuente: Médicos y Pacientes

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Un programa de ejercicio disminuye la apnea en jóvenes con sobrepeso.

Por: Mª José Aguilar Cordero, catedrática del departamento de Enfermería de la Universidad de Granada.

Investigadores de la Universidad de Granada y del Hospital Clínico San Cecilio logran reducir este grave problema de salud mediante un programa de entrenamiento físico realizado a 60 niños y adolescentes de entre 10 y 18 años.

Los expertos advierten, en un trabajo publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, de que entre el 13 y el 66 por ciento de los niños obesos padecen apnea del sueño.

Investigadores de la Universidad de Granada y del Hospital Clínico San Cecilio de Granada han demostrado que un programa de ejercicio llevado a cabo en niños y adolescentes con sobrepeso ayuda a disminuir considerablemente la apnea y a mejorar la calidad del sueño.

Este trabajo, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, advierte de que entre el 13 y el 66 por ciento de los niños y adolescentes obesos padecen apnea del sueño, un grave problema de salud pública que afecta su función neurocognitiva, comportamiento, sistema cardiovascular y alteraciones metabólicas y del crecimiento.

Para llevar a cabo esta investigación, los científicos trabajaron con una muestra formada por 60 niños y adolescentes con edades comprendidas entre los 10 y los 18 años, que acudieron a la consulta de Endocrinología por tener obesidad en los Hospitales San Cecilio y Virgen de las Nieves de Granada, además de 12 centros de salud de la capital. Todos tenían un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 25.

Un año de intervención

A todos ellos se les realizó un programa de intervención de 12 meses de duración, consistente en tres sesiones a la semana, independiente de la hora semanal de Educación Física que los niños realizan en el colegio. El programa incluía juegos colectivos, deportes aeróbicos y alternativos, ciclismo y senderismo.

La autora principal de este trabajo, Mª José Aguilar Cordero, catedrática del departamento de Enfermería de la Universidad de Granada, advierte del “enorme problema epidemiológico” que supone en la actualidad la obesidad infantil, “ya que conlleva una serie de problemas de salud muy graves como una baja autoestima, diabetes tipo 2, hipertensión o apnea del sueño, propios de una edad más adulta. No estamos hablando de que la obesidad infantil les pueda causar problemas de mayores: es que esos problemas ya los tienen siendo pequeños”, apunta la investigadora.

Aguilar destaca que este programa “no ha consistido en poner a régimen a los niños, sino en distribuir las comidas mejor a lo largo del día y en realizar ejercicio varias veces por semana, además de dar unas pautas a los padres para que restrinjan el consumo de hidratos de carbono a sus hijos”.

La catedrática afirma que muchas de las madres que participaron en este estudio “nos indicaban que sus hijos roncaban al dormir. Nosotros, mediante la realización de una batería de pruebas como una polisomnografía y un cuestionario de calidad del sueño, comprobamos que no se trataba de ronquidos, sino de una apnea, pequeñas paradas respiratorias derivadas de su sobrepeso que pueden suponer un grave problema de salud”.

Referencias bibliográficas:

Influencia de un programa de actividad física en niños y adolescentes obesos. Evaluación del estrés fisiológico mediante compuestos en la saliva. Protocolo de estudio Aguilar Cordero, M.J.; Sánchez López, A.M.; Padilla López, C.A.; González Mendoza, J.L.; Mur Villar, N.; Perona, J.S.; Hermoso Rodríguez, E. Nutrición Hospitalaria 2013; 28(3) : 705-708

Síndrome de apneas-hipoapneas del sueño y factores de riesgo en el niño y el adolescente; revisión sistemática M. J. Aguilar Cordero, A. M. Sánchez López, N. Mur Villar, I. García García y R. Guisado Barrilao Nutrición Hospitalaria 2013; 28(6):1781-1791

En el siguiente enlace puede ver un vídeo sobre esta investigación, elaborado por la Unidad de Cultura Científica de la UGRhttp://sl.ugr.es/068V

Contacto:
Mª José Aguilar Cordero
Departamento de Enfermería de la Universidad de Granada
Teléfono: 958 24 28 97
Correo electrónicomariajaguilar@telefonica.net

Fuente: Universidad de Granada

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El cerebro se limpia durante el sueño.

La revista Sciencie publica un estudio dirigido por Maiken Nedergaard de la Universidad de Rochester (EEUU) donde se explica cómo el cerebro elimina residuos potencialmente neurotóxicos durante el sueño natural o inducido por anestésicos.

Según los autores de esta investigación, Dormimos para limpiar el cerebrodormir parece ser el resultado de la liquidación activa de los subproductos de la actividad neuronal que se acumulan durante la vigilia”.

Mientras dormimos el cerebro es muy activo en la eliminación de sustancias de desecho, en especial la proteína beta-amiloide responsable de la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades que afectan al sistema nervioso.

Al igual que el sistema linfático en el resto del cuerpo, el sistema glinfático, de reciente descubrimiento, se encarga de eliminar los residuos del metabolismo celular en el cerebro a través del líquido cefalorraquídeo. En este estudio, se observó que durante el sueño este proceso de limpieza es mucho más activo.

Fuente: Sleep Drives Metabolite Clearance from the Adult Brain

Science 18 October 2013: 
Vol. 342 no. 6156 pp. 373-377 
DOI: 10.1126/science.1241224

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El mito de las ocho horas de sueño.

  • Dormir poco tiempo no es malo ‘per se’, depende de las necesidades individuales.
  • Un 30% de la población sufre trastornos del sueño y el porcentaje aumenta.
  • Los expertos recomiendan practicar la siesta. Es reparadora de la fatiga del día.

Por: Xaime Méndez Baudot | Santander. Actualizado viernes 30/08/2013

Cada persona es un mundo. Una frase que se oye cada día, cada hora y para todo aunque se aceptan axiomas comunes a todos los mortales. Ahora, nos descubren que también cada uno es un mundo en la cama. A la hora de dormir, se entiende.

Gualberto Buela, presidente de la Asociación Española de Psicología Conductual (AEPC) y catedrático de Psicología de la Universidad de Granada, dirige estos días en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo un curso sobre los trastornos del sueño y la ansiedad. Su primera parada es romper un “tópico bastante extendido e incorrecto”, como lo define: el de dormir ocho horas diarias.

“Es una media, lo que indica que las necesidades de las personas son distintas. Hay algunas que con cinco o incluso cuatro horas y media de sueño les vale y no tienen somnolencia durante el día”, ha afirmado Buela. Es decir, que dormir poco tiempo no es malo ‘per se’, sino que lo es o no en función de lo que cada individuo necesita.

Que aproximadamente un 30% de la población sufra trastornos del sueño, y el hecho de que haya aumentado el porcentaje en los últimos tiempos, guarda relación, también, con los estilos de vida. “Este índice es mayor en la población urbana que en la que vive en contacto con la naturaleza”, ha destacado el presidente de AEPC.

Durante los cursos también se están tratando patologías como la apnea del sueño. Para el director del curso, el caracter crónico de esta enfermedad (“a quien se le diagnostica apnea es para toda la vida”, ha precisado) hace difícil su tratamiento, pero sí ha incidido en ciertos aspectos que mejoran la vida del paciente y en el que colaboran psicólogos con médicos. “Si las personas no fuman, controlan el consumo de alcohol, comen menos grasas y azúcares y hacen ejercicio fisico, la apnea se reduce”, ha asegurado Buela. Además, ha valorado positivamente un programa que llevan a cabo, en el que han conseguido que personas que sufren de este mal no sólo reduzcan el número de paradas cardiorespiratorias durante el sueño, sino también el tiempo de estas paradas.

Pasos para dormir bien

El catedrático ha destacado que las personas que no saben -por suerte- lo que significan estos trastornos “cuiden su sueño para no perderlo”. En este sentido, ha mencionado algunas recomendaciones prácticas entre la que sobresale el hecho de “invertir en un buen colchón” porque, como ha remarcado, “dormir es la conducta que más practicamos los humanos”.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que los ciclos del sueño duran “alrededor de 90 minutos“. Por ello, es aconsejable dormir en múltiplos de esta cifra: tres horas, cuatro y media, seis, etcétera porque “nos levantamos mejor si se cumple el ciclo completo que si lo interrumpimos”, ha precisado Gualberto Buela. Tener unos hábitos regulares para acostarse y levantarse es otra recomendación, siempre “sin llegar a la obsesión de una hora fija, pero sí una horquilla”. Es importante, además, “no estar en la cama más de las horas que necesitemos”; es decir, si con seis horas estás ‘reparado’, no estar por obligación ocho.

Una de las recomendaciones más peculiares la enuncia con cierto humor:“Debería estar prohibido tener televisión en el dormitorio“, ha afirmado para destacar que no se debe tener una actividad que ‘despierte’ al organismo como, ejemplificó, “ver un partido de fútbol donde se está implicado emocionalmente en la cama es malo. Si quieres escucharlo, hazlo en el salón”, sentencia como si fuese una obviedad de la que nadie se había percatado hasta ahora.

Otro de los factores importantes para conciliar bien el sueño es lo que él denomina “separar los problemas de día de los de noche”. Para el psicólogo, “en el momento en el que se entra en la habitación y se apaga la luz se deben acabar los problemas del día o, lo que es lo mismo, no ‘rumiar’ nuestras cosas en la cama”.

Algo difícil de lograr porque, como él mismo reconoce, “casi todos los trastornos como depresión o angustia llevan consigo trastornos del sueño”.

La siesta española

Eso sí, ha roto una lanza en favor de uno de nuestros productos más exportados y que, por desgracia, no nos reporta beneficio alguno por patente: la siesta. “La siesta está de moda, hasta en países como Suiza hay empresas que ya disponen de salas para que sus ejecutivas duerman 20 minutos, 30 máximo”. Para él, la siesta tiene dos ventajas. La primera, que “es reparadora de la fatiga del día” y la segunda, el hecho de que “ayuda a sincronizar el ritmo circadiano”.

Buela ha recordado cuando la siesta era utilizada (“sobre todo por los anglosajones”, apunta) para criticar nuestra forma de vida y afirmar que se trabaja poco en España. Ante esto, ha recordado un estudio de la Universidad de Yale que “encontró que es más frecuente en la mayoría de las culturas dormir la siesta que no dormirla”.

En esta ‘desconexión’ poscomida sí se cumple un tópico: la siesta ha de ser de media hora “como máximo”. Esto es así porque si se supera este tiempo “se reduce la presión para el sueño nocturno”.

Morfeo, dios de los sueños, atiende a lo tópicos -verdaderos o no- y ‘recetas’ del Palacio de la Magdalena. A usted, más terrenal, le deseamos felices sueños.

FUENTE: EL MUNDO SALUD

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Prevención de accidentes de tráfico por apnea del sueño.

Tres de cada cuatro conductores españoles afirman haber sentido sueño mientras conducían
• La Sociedad Española de Sueño y la Dirección General de Tráfico (DGT) presentan los resultados de un estudio europeo sobre somnolencia y conducción.
• La Unión Europea prepara para el próximo año la entrada en vigor de una nueva directiva sobre la prevención de accidentes de tráfico por apnea del sueño.
• El autobús de la campaña “Despierta Europa, no te duermas al volante”recorrerá las principales ciudades de Europa para concienciar sobre los riesgos de la somnolencia.

Sociedad Española del SueñoMadrid, 4 de octubre de 2013. Según un estudio presentado por la Sociedad Española de Sueño (SES), casi un 70% de los conductores afirma haber sentido sueño en alguna ocasión mientras conducían. El estudio, que ha contado con la colaboración de la DGT, se enmarca dentro de la iniciativa “Despierta Europa, no te duermas al volante”, una campaña impulsada por la Sociedad Europea del Sueño cuya finalidad es concienciar sobre los riesgos de la somnolencia al volante.

La DGT considera que el elevado riesgo de accidente que supone conducir con somnolencia, requiere de la concienciación de los conductores (el conductor somnoliento debe consultar al médico) y del compromiso de los profesionales sanitarios. Es importante que estos, conocedores del problema, no sólo informen a sus pacientes acerca del mismo, sino que además incorporen la prevención de lesiones de tráfico en su quehacer diario y ofrezcan consejo sanitario dirigido a reducir el riesgo al volante.

Algunas de las conclusiones del informe son:
• La edad no parece un factor especialmente diferencial en el riesgo de sufrir un accidente a causa de la somnolencia. El riesgo de quedarse dormido y de sufrir un accidente es similar en todas las edades.

• Sí que parecen existir, por el contrario, riesgos asociados al horario en el que se conduce, siendo el horario más peligroso el que se extiende entre las 00:00 y las 08:00

• El riesgo de sufrir un accidente por somnolencia en horarios de ocio (61,5%) es mayor que en horarios de trabajo (38,5%), por lo que es necesario prestar atención en todos los momentos de la conducción.

• Un accidente a causa de somnolencia puede producirse en cualquier momento. No es necesario llevar muchas horas conduciendo. De hecho, la mayor parte de accidentes a causa de la somnolencia se producen antes de haber conducido media hora (38,5%). Por tanto,se ha de tener precaución desde el inicio del viaje y parar en cualquier momento, incluso cuando no se ha conducido mucho tiempo. El exceso de horas de conducción también entraña un gran riesgo, ya que en torno al 23% de los accidentes se producen cuando el conductor lleva conduciendo más de cuatro horas.

• Las razones por las que los conductores afirman haberse dormido al volante y haber sufrido un accidente varían bastante, lo que demuestra que puede haber muchas situaciones de riesgo. La mayoría de los conductores que tuvieron un accidente a causa de la somnolencia afirman que duermen mal habitualmente (38,5%) mientras que el 23% afirma que durmió mal la noche anterior o que habitualmente está durmiendo a la hora que sufrió el accidente. Esta situación demuestra que uno de los primeros pasos para prevenirlos accidentes es acudir al médico cuando se tienen síntomas de no dormir bien porque esa disfunción puede acabar en un riesgo innecesario y en un accidente de tráfico.

• La apnea del sueño es un factor de riesgo muy relevante. Hoy existen datos de cuestionario y de exploración física que permiten seleccionar a aquellas personas con alta probabilidad de tener apnea del sueño.

Para 2014 está previsto que entre en vigor una nueva directiva europea que incluye las líneas generales de actuación en la prevención de accidentes de tráfico por apnea del sueño. Las medidas van dirigidas a:
• Favorecer la detección de personas con apnea de sueño, cuyo tratamiento les convierte en aptos para la conducción.
• Regular la aptitud en la conducción de vehículos en personas diagnosticadas de apnea.
• Poner en marcha programas formativos que profundicen en la prevención de accidentes por apnea del sueño.

Recomendaciones para prevenir la somnolencia al volante:
La Sociedad Española de Sueño y la DGT ofrecen los siguientes consejos médicos para evitar los accidentes debidos a la somnolencia al volante:
1. Planifique sus viajes. Respete al máximo los horarios de sueño antes de salir. Dormir es la única medida efectiva contra la somnolencia.
2. Evite la conducción en horario nocturno de forma continuada, en especial entre las 2 y las 6 de la madrugada.
3. Planifique paradas cada 2 horas para descansar.
4. Deténgase de manera inmediata si empieza a tener síntomas como que se le cierran los ojos o empieza a bostezar de manera repetida.
5. Esté atento. En muchas ocasiones, la distracción es la primera manifestación de la somnolencia.
6. Si está usted diagnosticado de apnea del sueño o cualquier otro trastorno del sueño y realiza tratamiento médico extreme el cumplimiento de su tratamiento respetando al máximo las horas de sueño.
7. Conducir es una actividad compleja que exige un gran nivel de concentración. Si sospecha que tiene algún trastorno en el sueño, consulte a su médico.
8. Evite sedantes, inductores de sueño y alcohol en la conducción de vehículos.
9. Algunos conductores usan estrategias para reducir la somnolencia como abrir las ventanas, oír música o bajar la temperatura del aire acondicionado… ninguna de estas acciones es efectiva para reducir la somnolencia, solo la demora unos minutos…
10. La acción más importante en la prevención de accidentes por somnolencia es PARAR, PARAR, PARAR, PARAR…

FUENTE: SOCIEDAD ESPAÑOLA DE SUEÑO

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Hábitos saludables en el hogar para reducir la obesidad infantil.

La revista JAMA Pediatrics, publica un estudio dirigido por la pediatra Elsie M. Taveras de la Harvard School of Medicine, donde se enumera una serie de recomendaciones con el objetivo de que las familias adopten hábitos y rutinas que hagan la vida en el hogar más saludable para los niños.

El estudio involucró a 121 familias con niños y niñas entre los dos y cinco años de edad. Se les dieron simples recomendaciones en cuatro rutinas:

1.- Hacer comidas en familia.

2.- Adecuada duración del sueño.

3.- Disminuir el tiempo viendo la televisión.

4.- Quitar los televisores de las habitaciones de los niños.

De este estudio de seis meses de duración, se desprende que promover rutinas saludables en el hogar, en especial aumentando las horas de sueño y disminuyendo el tiempo viendo la televisión, es un método efectivo para reducir el índice de masa corporal en los niños.

Fuente: Healthy Habits, Happy HomesRandomized Trial to Improve Household Routines for Obesity Prevention Among Preschool-Aged Children.

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Somnolencia y accidentes de tráfico.

MADRID, 5 Ago. (EUROPA PRESS) –

En el marco de una iniciativa europea enfocada a mejorar la seguridad y prevenir los accidentes relacionados con la somnolencia al volante, todas las sociedades nacionales  de medicina del sueño pertenecientes a la Sociedad Europea de Sueño (ESRS), con el apoyo de la Dirección General de Tráfico (DGT), han iniciado la elaboración del primer macro estudio europeo sobre somnolencia y accidentes de tráfico.

Según los datos de la SES, la somnolencia está relacionada directa o indirectamente con el 20 por ciento de los accidentes de tráfico que se producen en España. Por esta razón, el jefe de la Unidad de Coordinación de la Investigación de la DGT, Juan Carlos González-Luque, considera que “es esencial que los responsables de la seguridad vial trabajen conjuntamente con los médicos y con los propios conductores para reducir al máximo los accidentes causados por la somnolencia”.

 Por su parte, el jefe de la Unidad de Trastornos del Sueño del Hospital Universitario de Burgos y representante español en el comité médico que está elaborando el trabajo, Joaquín Terán-Santos, ha destacado que este estudio va a permitir “comparar las experiencias entre los conductores europeos, identificar los perfiles sintomáticos y colectivos con mayor riesgo de siniestralidad a causa de la somnolencia o conocer las épocas del año que son más propicias a estos accidentes y en las que conviene tomar medidas especiales”.

CONSEJOS PARA EVITAR ACCIDENTES DE TRÁFICO

Por todo ello, la Sociedad Española de Sueño y la DGT ofrecen los siguientes consejos médicos para evitar los accidentes debidos a la somnolencia al volante:

  • Planificar los viajes y respetar al máximo los horarios de sueño antes de salir.
  • Evitar la conducción en horario nocturno.
  • Planificar paradas cada 2 horas para descansar.
  • Detenerse de manera inmediata si empieza a tener síntomas.
  • Evitar distracciones.

De la misma forma, advierten de que “si el conductor está diagnosticado de apnea del sueño o cualquier otro trastorno del sueño y, además, realiza tratamiento médico, debe extremar el cumplimiento de su tratamiento respetando al máximo las horas de sueño”. También conviene evitar los sedantes, inductores de sueño y el alcohol en la conducción de vehículos.

FUENTE: EUROPAPRESS

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Buceando entre el sueño y el Alzheimer.

Entrevista a Ricardo Osorio.

Por: Cristina G. Lucio | Madrid 20/04/2013

Fuente: EL MUNDO SALUD

Con su título de psiquiatra bajo el brazo, Ricardo Osorio llegó a EEUU para formarse como investigador clínico. Su plan inicial era estar allí uno o dos años, aprender todo lo posible gracias a una beca concedida por Mapfre-Fundación Reina Sofía y luego regresar a España. Pero ya hace casi un lustro que esa estancia no hace más que prolongarse. En el Centro Médico de la Universidad de Nueva York, su lugar de trabajo, ha encontrado una oportunidad para adentrarse en un campo de estudio que considera apasionante: el sueño.

SLEEPING BEAUTY Dirigida por Clyde Geronimi en 1959

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En concreto, este joven analiza los cambios en los patrones del sueño que se producen con el envejecimiento. “Durante años, se consideró que dormir era simplemente un estado fisiológico pasivo. Pero ahora sabemos que, en realidad, el sueño es fundamental para el cerebro. Estamos empezando a conocer sus funciones, qué aporta cada estadío del sueño, y, aunque todavía es mucho lo que no sabemos, cada vez está más claro que se trata de un factor muy importante para la memoria, el reordenamiento neuronal, la reconfiguración del cerebro para un nuevo día o el almacenaje de los datos”, explica Osorio a ELMUNDO.es desde su despacho en Nueva York.

Dormir también parece clave en áreas tan dispares como la regulación del sistema inmune, el sistema cardiovascular o el humor, subraya Osorio, quien considera que la investigación aún tiene mucho que aportar en este sentido. “Las abuelas siempre dicen eso de ‘duérmete que mañana te sentirás mejor’ y resulta que estamos viendo que tienen razón. Parece que el sueño tiene esa capacidad de ‘limpiar’. Si tú ves una escena de violencia, durante el día esa memoria se asocia a una sensación de miedo, temor o angustia. Pero durante el sueño, se elimina en cierto modo esa parte emocional. Dormir permite aliviar las emociones negativas y recordar los hechos”, señala.

Uno de sus principales proyectos consiste en profundizar, conocer a ciencia cierta qué relación existe entre el sueño y el desarrollo de patologías como la demencia. “Sabemos que tanto los cambios en el sueño como la enfermedad preclínica de Alzheimer ocurren entre 10 y 20 años antes de lo que pensamos”.

Según explica, la ciencia aún no ha podido determinar si las alteraciones propias de la edad favorecen el desarrollo de la demencia, si es el Alzheimer incipiente el que provoca un peor sueño en muchos mayores o, si de un modo u otro, esta relación es bidireccional. Pero varios trabajos han demostrado ya que existe algún tipo de asociación entre estos factores.

Esto, según los especialistas, abre un nuevo campo de acción, tanto para encontrar nuevas estrategias terapéuticas como de prevención.

De hecho, el departamento de Osorio está inmerso en la puesta en marcha de un ensayo clínico en el que pretenden “tratar las alteraciones del sueño de personas que podrían estar en un estadío preclínico del Alzheimer. Queremos ver si mejorando la forma en la que duermen se retrasa la evolución de la enfermedad”, aclara.

El investigador se muestra optimista con respecto al futuro, aunque no quiere echar las campanas al vuelo. “Creo que a medio plazo va a haber importantes avances en cuanto al Alzheimer, aunque esto no significa que el paciente vaya a notar cambios pronto”, señala.

Por ejemplo, Osorio apunta que “estamos más cerca de biomarcadores útiles” que indiquen la existencia de la enfermedad cuando aún no han comenzado los primeros signos de demencia. “Ya hay técnicas que lo pueden predecir, pero todavía falla la disponibilidad. Además, a nivel individual aún no conocemos bien cómo funcionan estos trazadores para establecer el riesgo. Pero creo que ambos problemas podrían solucionarse relativamente pronto”, indica.

Además, también podría haber novedades en cuanto al abordaje de la enfermedad. “Hay muchos tratamientos que se probaron y no funcionaron en pacientes que ya tenían un Alzheimer avanzado. Ahora, como ya se hizo con el cáncer, la idea es probar su utilidad en gente que, con la ayuda de esos biomarcadores, sepamos que está en riesgo de desarrollar la enfermedad”, añade.

“Supone todo un cambio de paradigma y puede traer muy buenas noticias. Pero además de optimista hay que ser realista y saber que hace falta tiempo y mucho trabajo”, concluye.

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15 de marzo, día mundial del sueño.

Más del 30% de los españoles tiene problemas para dormir, según datos de la SEN

Hoy 15 y el 18 de marzo se conmemoran, respectivamente, el Día Mundial del Sueño y el Día Europeo de la Narcolepsia. Unas fechas dedicadas a concienciar sobre los trastornos del sueño que, según los datos manejados por la Sociedad Española de Neurología (SEN) afectan a más del 30% de la población española, de los cuales, un 4% lo padece de forma crónica.

Madrid, 15 de marzo de 2013 (medicosypacientes.com)

DISNEY'S SLEEPING BEAUTY Dirigida por Clyde Geronimi en 1959

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Aunque la tipología de los trastornos del sueño es muy variada, casi todos coinciden en un aspecto clave: la falta de diagnóstico. La SEN estima que un 90% de los pacientes con apnea del sueño o con síndrome de piernas inquietas y entre un 60 y un 80% de los pacientes con narcolepsia, no están diagnosticados.

“A pesar de los avances que se han producido en los últimos años, tanto en diagnóstico como tratamiento, son trastornos que, en demasiadas ocasiones, pasan desapercibidos y no se tratan adecuadamente”, señala el Dr. Hernando Pérez Díaz, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología (SEN). “Es importante darles la relevancia que realmente tienen, ya que no sólo se reduce la calidad de vida y el rendimiento diario de quienes lo sufren, sino que no dormir adecuadamente aumenta el riesgo de hipertensión y, por tanto, de sufrir un accidente cerebrovascular, afectan a la capacidad intelectual, al rendimiento, y pueden agravar el propio desarrollo de otras enfermedades que, entre otros síntomas, cursan con trastornos del sueño”.

El insomnio es el trastorno de sueño más frecuente. Los estudios epidemiológicos que se han realizado en nuestro país estiman una prevalencia entre el 20-30% y parece ser más habitual en mujeres en una proporción de 1:1,2-2. “No obstante, estas cifras podrían haber aumentado en los años. Tanto por las alteraciones del ritmo biológico del sueño generados por los cambios de hábitos de ocio y alimentación de la población española, como por el aumento de las situaciones de estrés de la actual situación económica. Un buen indicador de este aumento nos los facilitaba la última Encuesta sobre Alcohol y Drogas, en el que se señalaba que, en los últimos seis años, se ha duplicado el número de personas que consumen somníferos, tranquilizantes o sedantes”,  explica el Dr. Hernando Pérez Díaz.

Tras el insomnio, los trastornos del sueño más comunes son el síndrome de apneas-hipopneas del sueño y el síndrome de las piernas inquietas. El síndrome de las piernas inquietas afecta aproximadamente a un 10% de la población, siendo las personas mayores de 50 años las más propensas a sufrirlo, y su principal consecuencia es el insomnio. Por su parte, el síndrome de la apnea del sueño afecta, en los países desarrollados, a un 2-4% de la población, aunque presenta una mayor incidencia entre varones de edad adulta con sobrepeso y mujeres que ya han pasado la menopausia.

“Existen numerosos estudios que indican una clara relación entre apnea y los accidentes cerebrovasculares. Hasta el punto de que se ha estimado que el 63% de las personas con problemas cerebrovasculares experimentan más de 10 apneas por hora. Además, en un 50% de los casos, las apneas generan pequeñas lesiones cerebrales que a la larga pueden ser causa de demencia”, señala el Dr. Hernando Pérez. “Por lo tanto, identificar y tratar adecuadamente a ese 90% de pacientes con apnea del sueño que no están diagnosticados, es primordial”.

Aunque menos habitual, la narcolepsia es otro trastorno del sueño cuyo síntoma más incapacitante es la somnolencia excesiva diurna y cuya efeméride se conmemora este lunes 18 de marzo. Afecta a unas 25.000 personas en España pero, teniendo en cuenta el alto porcentaje de pacientes que no están diagnosticados y que, en algunos casos, no se detecta hasta los 10 años de haber comenzado a tener los primeros síntomas, su incidencia podría ser mayor.  “El principal problema para el diagnóstico de estos trastornos, como por ejemplo la narcolepsia,  es que sus síntomas se pueden atribuir a otras causas más habituales, como exceso de trabajo, estrés, falta de sueño,… Además, a los pacientes con somnolencia diurna, a menudo se les acusa de vagos, juerguistas o carentes de vitaminas, por los prejuicios existentes en la población hacia este tipo de problemas”, explica el Dr. Hernando Pérez. “Es importante, por lo tanto, no solo concienciar a la población sobre la problemática que viven estos pacientes, sino saber que se debe acudir al neurólogo cuando se experimente somnolencia excesiva durante más de tres meses”.

La narcolepsia se produce generalmente a la carencia de un neuropéptido llamado hipocretina, responsable de que nos mantengamos en vigilia y su principal síntoma es la cataplejía. “Ésta se refiere a episodios súbitos de perdida de tono muscular: parciales, percibidos como pequeñas sacudidas mandibulares, caídas de la cabeza o debilidad en las piernas; o completas, con incluso caídas al suelo. Se desencadenan por emociones intensas tanto positivas, como algo que provoque mucha risa, como negativas, como puede ser una discusión acalorada. Además, los pacientes asocian parálisis de sueño y alucinaciones visuales, táctiles o auditivas, al inicio del sueño o al despertar”, comenta el Dr. Hernando Pérez.

Aparte de estos trastornos habría que señalar otros menos frecuentes como las parasomnias no REM, tipo sonambulismo, que suelen estar ligadas al desarrollo y por lo tanto tienden a desaparecer o a disminuir con la edad, pero que también perjudican el buen sueño. “Y, por supuesto los trastornos de sueño REM que, en los últimos años, su estudio ha cobrado un mayor interés, porque ha comenzado a ser analizado como una posible primera manifestación de enfermedades como el Parkinson o la demencia con cuerpos de Lewy”, concluye el Dr. Hernando Pérez.

FUENTE: MÉDICOS Y PACIENTES

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