Neumólogos piden una regulación del cigarrillo electrónico “más rigurosa”.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) considera que los componentes y efectos del cigarrillo electrónico sobre la salud no están suficientemente investigados, por lo que apuestan por una legislación “más rigurosas” y favorecer las investigaciones para aclarar sus efectos sobre la salud.

Madrid, 27 de febrero de 2014 (medicosypacientes.com/EP)

La semana pasada la Comisión de Sanidad del Congreso de Diputados aprobó las primeras medidas legislativas para regular el cigarrillo electrónico en España dentro de la Ley de Defensa de los Consumidores. En este sentido, explican, “el e-cigarrillo no se equipara al tabaco convencional, y se permite su consumo, por ejemplo en bares y restaurantes aunque se veta en colegios, hospitales y centros de salud incluso en el recinto al aire libre circundante”.

Por otro lado, el coordinador del Área de Tabaquismo de SEPAR, el doctor Segismundo Solano, ha advertido de que el mercado de estos cigarrillos esta “evolucionando y creciendo rápidamente”, lo que le recuerda a lo que ocurrió con el tabaco, “cuyas consecuencias ahora lamentamos”.

Por eso, antes de lamentar las consecuencias, solicita estudios que muestre “cómo actúan en el organismo y en concreto en las vías aéreas los ingredientes del e-cigarrillo”; ya que le preocupa las sustancias químicas que son vaporizadas y llegan directamente a los pulmones.

Así, considera que dichos estudios deben dirigirse a analizar las sustancias que contiene el líquido del cigarrillo electrónico y, por otro lado, las que se producen a consecuencia de su calentamiento y aparecen en el vapor.

Los “e-cigarrillos” contaminan el aire menos que los cigarrillos convencionales, pero también lo contaminan, “no emiten vapor de agua inocuo y las personas que están pasivamente expuestos a los aerosoles de los cigarrillos electrónicos inhalan y absorben la nicotina u otros ingredientes y pueden mostrar niveles comparables a los fumadores pasivos convencionales” apunta el Segismundo Solano.

Al respecto, el director del programa de investigación de Tabaquismo de SEPAR, el doctor Carlos Jiménez, destaca que por el momento sí se tiene conocimiento de que contienen metales pesados como plomo, cromo y níquel que son cancerígenos.

“Incluso se ha encontrado que la concentración de las partículas de níquel es superior a la que se detecta en el humo liberado por los cigarrillos convencionales. Estas partículas son de diámetro muy escaso y, en consecuencia, pueden alcanzar las vías aéreas de las personas expuestas al vapor de los cigarrillos electrónicos, convirtiéndolas en un nueva tipo de fumador pasivo” explica.

Echa por tierra la concienciación

Por otro lado, permitir el uso en bares o espacio de ocio es para los responsables del Área de tabaquismo de SEPAR un retroceso en los avances realizados con la actual Ley del tabaco que impide fumar en estos lugares y puede echar por tierra la importante labor de sensibilización y concienciación sobre los efectos nocivos del tabaco realizado hasta el momento. “Y muy especialmente entre los jóvenes que están adoptando el uso cigarrillo electrónico con normalidad y rapidez sin conciencia de sus efectos” señala Solano.

Muchos fumadores consideran el cigarrillo electrónico un paso previo a dejar de fumar, alterando el “e-cigarrillo” con el tabaco convencional “para fumar menos”, o también un sistema para dejar de fumar progresivamente con la esperanza que la inferior cantidad de nicotina o su ausencia disminuya los efectos del tabaco. Sin embargo, el doctor Solano explica que los cigarrillos electrónicos no han demostrado su eficacia para ayudar a las personas a dejar de fumar y que estudios poblacionales longitudinales muestran que su uso se asocia con una menor probabilidades de dejar de fumar.

“Creemos que las medidas recién aprobada son una oportunidad perdida para elaborar una regulación adecuada y a mediada para e -cigarrillo. Los neumólogos y cirujanos torácicos de SEPAR hubiésemos preferido que el cigarrillo electrónico se considerada un producto farmacéutico pues de este modo, por un lado, estaría sujeto a rigurosos controles de calidad en su producción y distribución y, por otro lado, facilitaría la investigación sobre sus efectos sobre la saludo así como su eficacia como dispositivos para dejar de fumar” concluye Jimenez.

Fuente: Médicos y Pacientes

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La salud mental mejora si dejamos de fumar.

Dejar el tabaco por completo o reducir a la mitad el número de cigarrillos diarios se asocia con un menor riesgo de trastornos del estado de ánimo como depresión.

Los profesionales de la salud que tratan a las personas con problemas psiquiátricos suelen pasar por alto los hábitos de fumar de sus pacientes, asumiendo que es mejor hacer frente en primer lugar a la depresión, la ansiedad o los problemas de abuso de sustancias. Ahora, una investigación de la Universidad de Washington, en EE.UU., muestra que las personas que luchan con problemas del estado de ánimo o adicción pueden dejar de fumar de forma segura y, además, que el hecho de dejar el hábito está asociado con una mejor salud mental. «Los médicos tienden a tratar la depresión y los problemas de dependencia del alcohol o de drogas primero, permitiéndoles ‘automedicarse’ con cigarrillos si es necesario», afirma la investigadora principal, Patricia A. Cavazos-Rehg. «Se supone que los problemas psiquiátricos son más difíciles de tratar y que dejar de fumar puede interferir con el tratamiento», agrega.

Pero en el estudio, publicado en «Physchological Medicine», Cavazos-Rehg, encontró que renunciar o reducir significativamente el tabaquismo se relacionó con una mejora de los resultados de salud mental. Dejar de fumar por completo o reducir a la mitad el número de cigarrillos que se fuman al día se asoció con un menor riesgo de trastornos del estado de ánimo como depresión, así como una menor probabilidad de problemas de alcohol y drogas. «No sabemos si su salud mental mejora primero y luego ellos están más motivados para dejar de fumar o si dejar de fumar conduce a una mejora de la salud mental -reconoce Cavazos-Rehg-. Pero de cualquier manera, nuestros resultados muestran una fuerte relación entre dejar de fumar y una mejor perspectiva psiquiátrica”, añade.

Encuesta nacional

Además, los autores creen que los graves riesgos para la salud asociados con el tabaquismo hacen que sea importante para los médicos trabajar con sus pacientes en que dejen de fumar, independientemente de otros problemas psiquiátricos. Cavazos-Rehg y su equipo analizaron los cuestionarios recogidos como parte del ‘Estudio Epidemiológico Nacional sobre Alcohol y Condiciones Relacionadas’. En la década de 2000, poco menos de 35.000 personas fueron encuestadas y, como parte del estudio, contestaron a preguntas sobre la bebida, el tabaco y la salud mental en dos entrevistas realizadas con tres años de diferencia.

Los científicos se centraron en los datos de 4.800 fumadores diarios. Los que tenían alguna adicción y otros problemas psiquiátricos en el momento de la primera encuesta eran menos propensos a tener esos mismos problemas tres años después si habían dejado de fumar y los que habían sufrido problemas psiquiátricos al inicio del trabajo eran menos propensos a desarrollar estos problemas más adelante si habían dejado el hábito.

En el momento de la primera entrevista, alrededor del 40 por ciento de los fumadores diarios sufrieron trastornos del estado de ánimo o de ansiedad o habían pasado por estos problemas. Además, cerca del 50 por ciento de los fumadores diarios sufrió problemas de alcoholismo y un 24 por ciento, problemas de drogas. El 42 por ciento de los que continuaron fumando durante los años entre las dos encuestas sufrió trastornos del estado de ánimo en comparación con el 29 por ciento de las personas que dejaron de fumar.

Los problemas con el alcohol afectaron al 18 por ciento de los que habían dejado de fumar en comparación con el 28 por ciento de los que seguían con el hábito tabáquico y los problemas de abuso de drogas afectaban sólo al 5 por ciento de los que habían dejado el tabaco en comparación con el 16 por ciento que continuaba fumando.

Fuente: ABC SALUD

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