La hipertensión gestacional se puede controlar con ejercicio físico.

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad de Western Ontario han demostrado que realizar ejercicio físico de forma moderada y supervisada durante todo el embarazo puede prevenir la hipertensión gestacional de la madre y el peso excesivo del recién nacido.

Un equipo de científicos de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad de Western Ontario (Canadá) ha desarrollado un ensayo clínico aleatorizado con mujeres gestantes sanas en tres hospitales públicos del área de Madrid para determinar la influencia del ejercicio físico en la prevención de anomalías durante el embarazo y en el resultado fetal.

El estudio ha sido dirigido por Rubén Barakat, investigador de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF), y ha sido publicado en la revista American Journal Obstetrics & Gynecology.

La prevalencia de embarazos con algún tipo de hipertensión puede alcanzar hasta el 10%. A pesar de que los riesgos asociados pueden variar dependiendo del grado de hipertensión, esta sigue siendo la principal causa de morbilidad y mortalidad materna, fetal y neonatal.

La llamada hipertensión gestacional es definida como la elevada tensión arterial detectada después de la semana 20 de embarazo en aquellas mujeres normotensas previamente. Estas mujeres tienen una elevada posibilidad de desarrollar preeclampsia, una de las complicaciones más graves para una gestante en la parte final del embarazo. A su vez, la preeclampsia puede o no derivar en eclampsia, lo que pone a la mujer gestante y a su feto en una situación de gravedad extrema.

Aunque se desconoce el origen de la hipertensión gestacional, existen muchas teorías que sugieren que los procesos fisiopatológicos que conducen a esta y a la preeclampsia comienzan al principio del proceso mismo de embarazo, a pesar de que los síntomas maternos no aparecen hasta mediados o finales de la gestación.

De los factores que predisponen a una embarazada a la hipertensión, los más importantes son la obesidad pregestacional, la excesiva ganancia de peso durante el embarazo y la diabetes gestacional. En este sentido, numerosas evidencias científicas asocian estos tres factores con otro resultado fetal adverso: la macrosomía; es decir, un recién nacido con un peso por encima del normal.

Entre los elementos preventivos al alcance de la mujer embarazada, el ejercicio físico aparece como uno de los más atractivos ya que es de fácil acceso y, lo que es más importante, sin otro tipo efectos perjudiciales para el bienestar materno fetal, como demuestran numerosas investigaciones.

Cuidado con ganar mucho peso

El presente estudio incluyó un total de 765 gestantes sanas. De ellas, 382 formaron parte del grupo control mientras que 383 desarrollaron un programa de ejercicio físico diseñado y desarrollado por profesionales de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la UPM, con una frecuencia de tres sesiones semanales durante todo su embarazo.

Los resultados mostraron que las mujeres que permanecieron en el grupo de control (no ejercicio) tuvieron 3 veces más posibilidades de desarrollar una hipertensión gestacional que las que formaron parte del grupo de ejercicio. Asimismo, tuvieron 2,5 veces más posibilidades de dar a luz recién nacidos/as con un elevado peso (macrosomía).

Según los investigadores, un factor de particular importancia puede haber sido responsable en gran parte de los resultados obtenidos: las mujeres del grupo de control fueron 1,5 veces más propensas a ganar excesivo peso durante su embarazo que las del grupo de ejercicio.

En opinión del profesor Barakat, “estos resultados no hacen otra cosa que confirmar el inmenso potencial del ejercicio físico como un privilegiado elemento preventivo de gran cantidad de anomalías propias de nuestros días, que en el caso del proceso de embarazo pueden determinar en gran medida la salud de las futuras poblaciones.

El equipo de investigación del INEF trabaja desde hace más de 15 años en colaboración con los Servicios de Ginecología y Obstetricia de diversos hospitales universitarios de la Comunidad de Madrid (Torrejón, Puerta de Hierro, Severo Ochoa de Leganés) estudiando los efectos del ejercicio físico durante el proceso de embarazo en las respuestas maternas, fetales, del recién nacido/a e incluso del infante en sus primeros años. Actualmente llevan a cabo un nuevo e interesante ensayo clínico en colaboración con la Universidad de Flores (Argentina) y Western Ontario (Canadá), estudiando los efectos del ejercicio en la placenta materna.

Referencia bibliográfica:

Barakat R, Pelaez M, Cordero Y, Perales M, Lopez C, Coteron J, Mottola MF. Exercise during pregnancy protects against hypertension and macrosomia. Randomized Clinical Trial. Am J Obstet Gynecol. 2015 Dec 15. pii: S0002-9378(15)02479-5. doi: 10.1016/j.ajog.2015.11.039.

Fuente: Universidad Politécnica de Madrid
Fuente: Agencia sinc
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Descubren por qué el ejercicio reduce el riesgo de depresión por estrés.

Investigadores del Instituto Karolinska han descrito los mecanismos que provocan que el ejercicio físico reduzca el riesgo de sufrir depresión asociada al estrés. El estudio, publicado esta semana en la revista Cell, ahonda en la influencia del deporte en la salud mental. 

El ejercicio físico posee una gran cantidad de beneficios para la salud humana, incluida la protección frente a la depresión generada por el estrés. Sin embargo, hasta ahora se desconocían los mecanismos que lo hacían posible.

Un nuevo estudio en ratones, realizado por los investigadores del Instituto Karolinska de Suecia, muestra cómo el ejercicio físico induce cambios en el músculo esquelético –un tipo de músculo unido al esqueleto– que ocasionan la limpieza de una sustancia que se acumula en la sangre durante los momentos de estrés y que es perjudicial para el cerebro.

“Aunque seguimos sin saber qué es la depresión, nuestro estudio forma parte de una pieza más del rompecabezas, ya que damos una explicación a los cambios bioquímicos que protegen al cerebro del estrés gracias al ejercicio físico”, explica Mia Lindskog, investigadora del departamento de Neurociencia de la institución sueca.

Anteriores investigaciones ya mostraron que la proteína PGC-1α1 se incrementa en el músculo cuando se realiza ejercicio. En este trabajo los investigadores utilizaron ratones genéticamente modificados con altos niveles de PGC-1α1 en el músculo esquelético, que desarrollaron músculos bien entrenados (incluso sin ejercicio).

Tanto estos ratones como los que no fueron modificados con la proteína fueron expuestos a un ambiente estresante, como ruidos altos, luces intermitentes y alteraciones en el ritmo circadiano. Después de cinco semanas, los ratones sin tratar mostraron un comportamiento depresivo, mientras que los ratones genéticamente modificados no presentaban dichos síntomas.  

“La hipótesis inicial era que los músculos entrenados podrían producir una sustancia con efectos beneficiosos para el cerebro. Ahora nos encontramos lo contrario: los músculos bien entrenados producen una enzima que depura el cuerpo de sustancias perjudiciales. En este contexto, la función del músculo recuerda a la del riñón o el hígado”, explica Jorge Ruas, principal investigador y miembro del departamento de Psicología y Farmacología del Instituto Karolinska.

Relación con las enfermedades mentales

La proteína PGC-1α1, que se activa en el músculo por el ejercicio aeróbico, regula la expresión de los genes KAT. Por ello, los científicos descubrieron que los ratones con altos niveles de dicha proteína en los músculos también tenían altos niveles de la enzima KAT.

Esta enzima convierte a la quinurenina –una sustancia que se genera en momentos de estrés– en ácido quinurénico, incapaz de pasar de la sangre al cerebro y, por tanto, no afecta a este órgano. Aunque no se conoce la función exacta de la quinurenina, los pacientes con enfermedades mentales tienen altos niveles de esta sustancia.

“Hasta ahora los mecanismos precisos de la depresión son poco conocidos, pero se sabe que el estrés induce cambios en el cerebro que pueden provocarla, como perturbaciones en la neurotransmisión y la inflamación del cerebro”, indica a SINC Jorge Rúas. “Así, al administrar quinurenina los ratones mostraron actitudes depresivas”.

Por el contrario, los ratones con niveles aumentados de PGC-1α1 en músculos no parecían afectados. De hecho, estos animales nunca mostraron altos niveles de quinurenina en la sangre, pues la enzima KAT rápidamente la convertía en ácido quinurénico, protegiendo al cerebro de la sustancia.  

“Nuestro trabajo muestra que al entrenar los músculos a través de la actividad física para incrementar los niveles de PGC-1α1, se activa un mecanismo de ‘desintoxicación’ que protege de la depresión producida por estrés”, añade Rúas. “Será muy interesante ver si podemos desarrollar medicamentos que activen el mismo proceso en aquellos pacientes que no puedan realizar ejercicio”, concluye. 

La depresión es un desorden psiquiátrico común en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que más de 350 millones de personas están afectadas y es la principal causa mundial de discapacidad.

Fuente: Agencia SINC

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Los adolescentes del sur de Europa tienen una peor condición física y son más obesos que los del centro-norte.

Científicos de la Universidad de Granada, en colaboración con otros 25 grupos de investigación europeos, demuestran que los jóvenes de España, Italia y Grecia tienen una peor condición física y son más obesos

En este trabajo, publicado en la mejor revista del mundo de pediatría, Pediatrics, participaron 3.528 adolescentes de nueve países europeos

Los adolescentes del sur de Europa tienen una peor condición física (esto es, peor capacidad cardiorespiratoria, peor fuerza y peor velocidad-agilidad) que los del centro y el norte de Europa. Además, los jóvenes del sur son más obesos y presentan unos mayores niveles de grasa total y abdominal que los del centro-norte.

Éstos son algunos de los contundentes resultados de un ambicioso estudio realizado por científicos de la Universidad de Granada, desde el Departamento de Fisiología y en colaboración con otros 25 grupos de investigación europeos, en el que se compara el nivel de forma física de adolescentes que viven en países mediterráneos (España, Italia y Grecia) con adolescentes del centro y norte de Europa. Sus resultados han sido publicados en el último número de la prestigiosa revista Pediatrics, la más importante del mundo en su ámbito.

El autor principal de esta investigación es Francisco B. Ortega, actualmente Investigador Ramón y Cajal del Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada, quien destaca que “el nivel de condición física de los adolescentes ha demostrado ser un importante indicador de su estado de salud presente y futuro, de ahí la relevancia de las diferencias encontradas entre sur y centro-norte de Europa”.

En la investigación coordinada por la UGR participaron un total de 3.528 adolescentes del sur de Europa (habitantes de cuatro ciudades de España, Italia y Grecia) y del norte-centro del continente (de seis ciudades distintas). A todos ellos, los científicos les realizaron una serie de pruebas para medir su forma física, su grasa total y abdominal y su riesgo cardiometabólico.

Adolescentes de 9 países

La metodología empleada en estas 10 ciudades europeas, pertenecientes a 9 países distintos, fue meticulosamente estandarizada y se emplearon métodos objetivos, como es el caso de la valoración de la actividad física, para lo que se usaron unos aparatos llamados acelerómetros, que los adolescentes llevaron en la cintura durante 7 días seguidos. Estos acelerómetros facilitaron a los científicos información sobre cuánto tiempo empleaban en actividades físicas de diferente intensidad, así como en actividades sedentarias como ver la televisión.

Ortega explica que otro de los principales hallazgos de este estudio es que los adolescentes del sur de Europa también realizaban menos actividad física y más actividades sedentarias que los del norte, lo que explicaba en gran parte su peor forma física. “Estos resultados nos sugieren la importancia a nivel poblacional de realizar actividad física para tener un nivel de forma física saludable”.

Este estudio también ha puesto de manifiesto que la prevalencia de obesidad y los niveles de grasa total y abdominal son mayores en los adolescentes del sur. “No se demostró, sin embargo, que esto se debiera a la menor actividad física realizada, ni a la dieta y ni a algunos marcadores genéticos estudiados, por lo que no podemos concluir cuál podría ser el motivo de esta mayor prevalencia de obesidad”, apunta el investigador de la UGR.

El trabajo publicado en Pediatrics también analizó otros marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol o la presión arterial, pero en este sentido no se encontraron diferencias consistentes entre los adolescentes del sur y los del centro-norte de Europa.

Referencia bibliográfica:

Health Inequalities in Urban Adolescents: Role of Physical Activity, Diet, and Genetics
Francisco B. Ortega, Jonatan R. Ruiz, Idoia Labayen, David Martínez-Gómez, Germán Vicente-Rodriguez, Magdalena Cuenca-García, Luis Gracia-Marco, Yannis Manios, Laurent Beghin, Dénes Molnar, Angela Polito, Kurt Widhalm, Ascensión Marcos, Marcela González-Gross, Anthony Kafatos, Christina Breidenassel, Luis A. Moreno, Michael Sjöström and Manuel J. Castillo
Pediatrics; originally published online March 17, 2014
DOI: 10.1542/peds.2013-1665

Contacto:
Francisco B. Ortega
Grupo de investigación PROFITH “PROmoting FITness and Health through Physical activity”. Dpto. Educación Física y Deportiva, Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Granada / Instituto Karolinska (Suecia)
Correo electrónicoortegaf@ugr.es

Fuente: Universidad de Granada

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Dos ‘pastillas’ de ejercicio al día.

  • Realizar una actividad física protege de desarrollar hipertension.
  • Correr, nadar o caminar puede reducir un 25% el riesgo de cáncer de mama.
  • En algunas enfermedades, el ejercicio es más efectivo que las pastillas.

Por: Ángeles López | Madrid. Actualizado sábado 05/10/2013 

Mucho se habla del deporte y del ejercicio como manera de establecer unos hábitos saludables. De hecho, son numerosos los estudios que muestran los beneficios de la actividad física sobre la salud pero, ¿hasta qué punto es así? Varios estudios publicados esta semana apuntan cómo realizar algún tipo de ejercicio puede reducir algunos de los problemas de salud más frecuentes como la diabetes, el cáncer de mama, la hipertensión o los infartos. Su efecto es igual o superior al de algunos fármacos que se recetan para estos trastornos.

Accesible, barata y eficaz, el ejercicio es una de las mejores herramientas para prevenir y tratar ciertas enfermedades. Una de ellas es la hipertensión, un trastorno que afecta a unos 78 millones de adultos en EEUU y a unos 14 millones en España, lo que representa en nuestro país algo más del 40% de la población general adulta.

Un análisis de 13 estudios, publicado por la revista de la Asociación Americana del Corazón, ‘Circulation’, ha valorado su efecto en más de 136.000 personas de Estados Unidos, Europa y Asia que fueron evaluados a lo largo de un periodo mínimo de dos años y máximo de 45. Según este trabajo, cuanta más actividad física se tenga, más protegido se está de desarrollar hipertensión.

De esta manera, se comprobó que aquellas personas que practicaban más de cuatro horas a la semana de ejercicio en su tiempo libre tenían una reducción del 19% en su riesgo de tener hipertensión. “Ésta es un factor de riesgo cardiovascular y de enfermedad renal -por lo que es importante prevenir y controlar la hipertensión”, afirma Wei Ma, experto en Salud Pública de la Universidad de Shandong, en Jinan, China. “Por este motivo, para intentar bajar tu tensión arterial, deberías hacer más ejercicio en tu tiempo libre”.

En la misma línea va otra revisión de 12 meta-análisis (un tipo de estudios científicos), publicada en la revista ‘British Medical Journal’, en la que se comparaban dos estrategias, ejercicio frente a fármacos, en la prevención de un segundo infarto de miocardio, para la rehabilitación tras un ictus, en el tratamiento de una insuficiencia cardiaca y como prevención de la diabetes.

Según este trabajo, tanto en la prevención de la diabetes como en la de un segundo infarto, la actividad física es tan eficaz como la medicación correspondiente. Por otro lado, en aquellas personas que habían sufrido un ictus, o accidente cerebrovascular, el ejercicio es más beneficioso que los fármacos. Sólo los diuréticos, administrados en la insuficiencia cardiaca, superan en eficacia a alguna forma de gimnasia.

“El ejercicio y los medicamentos no difieren en términos de beneficios sobre la mortalidad en ninguna de las patologías evaluadas salvo en la rehabilitación tras un ictus, donde las intervenciones físicas son asociadas a una reducción de los riesgos de mortalidad mucho mayores que la detectada con los fármacos”, afirman los autores de este trabajo.

A partir de los 40

Pero no quedan ahí los beneficios. Porque correr, nadar, jugar al tenis o caminar cada día ayuda a prevenir la aparición de cáncer de mama, según un tercer estudio publicado en la revista ‘Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention’.

Tras analizar los datos de unas 73.000 mujeres posmenopáusicas de 50 a 74 años, los investigadores observaron que aquellas que realizaban al menos una hora diaria de ejercicio intenso tenían un riesgo un 25% menor de cáncer de mama, comparadas con aquellas que sólo caminaban dos horas por semana. No obstante, si se caminaba una hora o más cada día también tenían un riesgo un 14% menor de este tumor en comparación con aquellas que lo hacían sólo tres horas o menos a la semana.

“Nuestros resultados claramente apoyan una asociación entre actividad física y cáncer de mama tras la menopausia, además cuanto más vigoroso es el ejercicio mayor es el efecto“, afirma Alpa Patel, epidemiólogo de la Sociedad Americana del Cáncer en Atlanta. No obstante, “hemos comprobado que aquellas mujeres que sólo caminaban una hora al día, sin hacer ninguna otra actividad, también tenían un menor riesgo de este cáncer”.

FUENTE: EL MUNDO SALUD

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¿Debería considerarse el sedentarismo una enfermedad?

ELMUNDO.es | Madrid. Actualizado martes 14/08/2012

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/08/14/noticias/1344942078.html

Un estilo de vida sedentario es una causa frecuente de obesidad, sobrepeso y otros factores precursores de enfermedades como la diabetes, hipertensión, deterioro de las articulaciones y otros graves problemas de salud. Pero, ¿esto es suficiente como para considerar la falta de ejercicio como una enfermedad? A esa pregunta responde con un sí rotundo Michael Joyner, fisiólogo de la Clínica Mayo (EEUU), en un artículo que publica la revista ‘The Journal of Physiology’.

La inactividad afecta no sólo a la salud de muchos pacientes obesos, sino también a la de las personas con un peso normal, como los trabajadores cuya jornada laboral discurre delante de una mesa, los pacientes inmovilizados durante largos periodos después de sufrir un accidente o de someterse a una cirugía y las mujeres que deben permanecer en reposo por problemas durante su embarazo, entre otros, enumera Joyner.

La falta de ejercicio prolongada hace que el cuerpo no esté en buena forma física junto con numerosos cambios metabólicos y estructurales: la frecuencia cardiaca puede aumentar excesivamente durante la actividad física, los huesos y los músculos se atrofian, disminuye la resistencia física y el volumen sanguíneo.

Además, habitualmente cuando aquellas personas que no están en forma intentan hacer ejercicio, se suelen casar rápidamente o sufren mareos u otros trastornos, por lo que suelen abandonar rápidamente el ejercicio y entonces su problema va a peor.

“Podría decir que la inactividad es la raíz de muchos de los problemas habituales que tenemos”, explica Joyner. “Si la medicalizáramos, podríamos empezar una vía de acción, justo como ha ocurrido en las adicciones, al tabaco u otras cosas, para dar a las personas tratamientos enfocados en modificaciones de su conducta, como lo hicimos en el tabaquismo o en el alcoholismo, y de esta manera limitar el sedentarismo y promover la actividad física”.

Varios estudios médicos muestran la relación entre numerosas patologías y la falta de ejercicio, como la fibromialgia, fatiga crónica y el síndrome de taquicardia postural ortostática (un ritmo cardiaco acelerado cuando la persona se pone en pie o a un cierto nivel de ejercicio). Y, según Joyner, con demasiada frecuencia, para estas personas se prescriben medicamentos en lugar de un ejercicio progresivo, cuando un estudio reciente demostró que tres meses de entrenamiento puede revertir o mejorar los síntomas de este síndrome.

Si la inactividad física fuera tratada con un problema médico en sí mismo más que simplemente como una causa de otras enfermedades, los médicos serían más concienciados del valor de prescribir ejercicio y programas formales de rehabilitación que incluyan terapias cognitivas y conductuales, defiende este fisiólogo.

Joyner da un mensaje a quienes han llevado una vida sedentaria y están intentando ejercitarse: “no saltes al otro lado e intentes entrenarte para una maratón. Comienza con metas razonables y hazlo poco a poco“.

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Recetar ejercicio físico.

Se pone en marcha un curso para concienciar al médico sobre la prescripción del ejercicio físico.

La Fundación para la Formación de la OMC (FFOMC) y el Consejo Superior de Deportes (CSD) firman un convenio para la creación y desarrollo de “Actívate, aconseja salud”, un programa de formación en prescripción de actividad física para los equipos de Atención Primaria. El objetivo de este curso es concienciar a los profesionales médicos de la importancia del papel preventivo y terapéutico del ejercicio físico moderado ante las patologías crónicas más prevalentes en España

Madrid, 28 de junio de 2011 (medicosypacientes.com)

El sedentarismo y la obesidad tienen graves consecuencias sobre la salud de la persona. En muchas enfermedades, la práctica de ejercicio forma parte del programa terapéutico para la recuperación del paciente. En esta línea, la Fundación para la Formación de la OMC (FFOMC) ha firmado un convenio para la creación y desarrollo de “Actívate, aconseja salud”, un programa de formación en prescripción de actividad física para los equipos de Atención Primaria.

La progresión epidémica del número de obesos, sedentarios y personas con patologías asociadas supone un importante problema económico y de salud pública. “La práctica de ejercicio debe incorporarse en la prescripción diaria del médico. Por ello, el objetivo de este curso es concienciar a los profesionales médicos de la importancia del papel preventivo y terapéutico del ejercicio físico moderado ante las patologías crónicas más prevalentes en España”, ha señalado el Dr. José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial.

“Desde el Consejo Superior de Deportes (CSD) se viene impulsando la implantación del Plan para la Actividad Física y el Deporte (Plan A+D), con el objetivo compartido de incrementar los niveles de práctica físico-deportiva saludable y sin riesgos de la ciudadanía. Entre las muchas acciones previstas destacan las que pretenden conseguir que la prescripción de ejercicio físico sea una práctica habitual de la sanidad pública”, ha explicado Albert Soler Sicilia, secretario de Estado-Presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD).

En este campo ya existen en España algunas experiencias y programas piloto que están dando resultados muy positivos, destaca el programa PAFES implantado en Cataluña. No obstante, pese a estas experiencias y la abundante evidencia científica respecto a la importancia de la actividad física para combatir eficazmente a los problemas derivados del sedentarismo y la obesidad, la formación sobre la utilidad del ejercicio físico, su utilización como consejo o prescripción es una de las carencias detectadas en nuestro sistema sanitario. Es por ello que precisamente en el Plan A+D se propone el desarrollo de una medida que promueva la Formación en Actividad Física y Salud para profesionales sanitarios.

Fuente: http://www.medicosypacientes.com/colegios/2011/06/11_06_28_prescripcion_ejercicio_FFOMC

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