Una mala hidratación al volante puede provocar mareos, fatiga y somnolencia.

El European Hydration Institute (EHI) ha alertado sobre la importancia de mantener una adecuada hidratación mientras se conduce ya que la falta de esta puede provocar mareos, fatiga, dolor de cabeza y somnolencia así como problemas en las funciones cardiovascular y termorreguladora.

 Madrid, 21 de julio de 2014 (medicosypacientes.com/EP)

Durante los meses de julio y agosto se estima que más de 20 millones de personas se desplazarán en España. Por ello es muy importante que durante el viaje se mantenga un nivel adecuado de hidratación además de mantener la alerta constante al volante y no perder en ningún momento la concentración.

“Durante la conducción es importante mantener un nivel óptimo de hidratación, se deben cumplir una pauta específicas al volante que ayudarán a lograr este nivel de hidratación, siendo necesario parar cada dos horas a estirarse e ingerir líquidos. La hidratación al volante es de vital importancia, la falta de hidratación y la fatiga puede aumentar hasta en un 60 por ciento la posibilidad de tener un accidente”, afirma un miembro del Comité Científico Asesor del EHI y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el profesor Lluís Serra-Majem.

Hay que tener en cuenta que con una temperatura normal nuestro cuerpo pierde a diario entre dos y tres litros de agua, sobre todo mediante la orina, pero también por la sudoración. A pesar de esto la activación del aire acondicionado en los coches no siempre es recomendable debido al aire seco que desprende y porque aún así la pérdida de agua puede aumentar en viajes largos.

El total del agua que se pierde durante el día depende de muchos factores como el sexo, la talla corporal, el nivel de actividad física y el tipo de ropa que se lleve, sin embargo el mayor impacto en la pérdida de agua en el cuerpo lo tienen las condiciones ambientales.

Durante un viaje largo, es recomendable combinar la ingesta de agua con otras bebidas como zumos de frutas y hortalizas y bebidas con cafeína, pues estas ayudan a mantener la alerta y evitar así el cansancio y la fatiga que aparecen cuando se está mucho tiempo al volante.

Además, el profesor Lluís Serra-Majem recuerda “es muy importante equilibrar las ingestas y lo que bebemos, con lo que perdemos. Básicamente las pérdidas se producen por la orina, la sudoración o incluso por la transpiración. Mantener el equilibrio nos asegura una buena hidratación”.

Fuente: Médicos y Pacientes

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Dieta y función cognitiva.

Fuente: http://conoce.cocacola.es/comunicacioncientifica/informacionescientificas/dieta-cognitiva

Por: Dra. Pilar Riobo Serván, Médico especialista en Endocrinología y Nutrición

Aunque la conexión profunda entre dieta y cerebro aún está sin desvelar, hoy sabemos que diversos nutrientes y otras sustancias pueden producir efectos positivos en la capacidad cognitiva. Dada la gran actividad metabólica, el cerebro es especialmente vulnerable al daño oxidativo, y la vitamina E antioxidante en particular puede proteger al cerebro del daño causado por mecanismos oxidativos e inflamatorios. Sin embargo, no hay pruebas de su eficacia en la prevención o el tratamiento del alzheimer.

Otro buen ejemplo son los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga, esenciales para la función cerebral, especialmente el ácido docohexaenoico (DHA). La literatura científica sugiere que el neurodesarrollo y las capacidades cognitivas también se ven mejoradas con la ingesta temprana de DHA.  No obstante, aún faltan pruebas de calidad que respalden el papel de la ingesta de DHA en la mejora del aprendizaje o el comportamiento de los niños en edad escolar. Sin embargo, están empezando a aparecer datos sobre la importancia potencial de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga para una buena salud cognitiva en la edad madura.

Nuestro estado de hidratación también puede influir en la capacidad cognitiva. Cuando el organismo pierde más del 2% de líquidos se produce una disminución en el rendimiento mental, afectado a la capacidad de atención, la memoria a corto plazo y la concentración. La deshidratación altera el conjunto de procesos mentales que intervienen en la inteligencia y la rapidez perceptiva. La deshidratación cerebral produce modificaciones significativas en la función cognitiva (percepción, atención, memoria, pensamiento y lenguaje). Además, afecta a la coordinación motora, el tiempo de reacción y la discriminación perceptiva. Una deshidratación leve también altera de forma especialmente negativa a la función cerebral de los ancianos.

En el área hidratación-función cognitiva también se ha de tener en cuenta la hiponatremia o intoxicación acuosa, que produce hiperhidratación neuronal y cuya gravedad vendrá determinada por la magnitud de la propia hiponatremia, la velocidad de instauración y la edad del paciente. La hiponatremia asociada al ejercicio (HAE) se produce principalmente en actividades deportivas de larga duración, cuando a la eliminación de grandes cantidades de sales a través del sudor, se unen los deportistas que ingieren un exceso de líquido pero sin el aporte suficiente de sodio.

Igualmente, determinados déficits vitamínicos se han asociado a alteraciones neurológicas. Las deficiencias de B12, B6 y folato pueden conllevar una acumulación de homocisteína que aumenta el riesgo de enfermedad cerebro-vascular. De hecho, existen evidencias epidemiológicas que relacionan la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular con la homocisteína, como factor independiente de riesgo de dichas dolencias.

En cuanto a la cafeína, produce sobre el Sistema Nervioso Central (SNC) activación motriz, despertar y efectos reforzadores. Un hecho importante dado su potencial terapéutico, es que el consumo de cafeína produce más efectos beneficiosos sobre la capacidad de atención y la memoria cuando éstas presentan alteraciones o disfunciones, bien al aumentar la edad, o cuando existe estrés, fatiga, falta de sueño, etc. Las pruebas preliminares sugieren que un consumo moderado de cafeína podría ayudar a reducir la incidencia de la enfermedad de Alzheimer.

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