EL A-B-C de la sal: cuánta, cómo, cuándo.

En España, al igual que en la mayoría de los países que nos rodean, el consumo de sal excede en un amplio margen las recomendaciones de los especialistas. Una circunstancia que afecta directamente a nuestra salud cardiovascular, ya que mantiene una relación lineal con un importante factor de riesgo cardiovascular: la hipertensión. Con la ayuda de la Dra. Susana del Prado Díaz, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, respondemos a algunas dudas frecuentes sobre la sal y sus efectos en nuestro organismo.

Cómo nos afecta el consumo elevado de sal

La sal guarda una relación lineal con nuestra tensión arterial, lo que quiere decir que cuanta más sal consumimos, más aumenta nuestra tensión. Si tenemos en cuenta que la hipertensión es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, el control de

menos sal

menos sal

consumo de sal se hace aún más necesario. Algunos de esos factores de riesgo no son modificables, como por ejemplo la edad, el sexo o la herencia genética. Sin embargo, la hipertensión “es un factor de riesgo que podemos controlar, así como dejar de fumar o controlar la grasa de las comidas para mejorar nuestro colesterol”, explica la Dra. Del Prado. Reduciendo el consumo de sal estaremos favoreciendo que nuestra tensión no suba.

Qué cantidad de sal es la ideal

El consumo de sal que recomiendan las guías europeas actualmente se encuentra entre 5 y 6 gramos de sal al día, lo que supone una cucharadita de sal para todo el día. Pero en esa cucharadita se incluye algo más que la sal con que sazonamos la ensalada o un guiso. “No tenemos que tener solo en cuenta la sal que añadimos a los alimentos sino también la que ya contienen estos”, explica del Prado. Se refiere a la sal invisible, aquella que tienen intrínsecamente los alimentos o la que se añade durante la transformación de estos, de la que procede entre el 70 y el 80% de la sal que consumimos diariamente. En España, el consumo de sal medio diario está en torno a 9,8 gramos de sal al día, casi el doble de lo recomendado.

Cómo comer “soso” con sabores sabrosos

Dice el refrán que sin sal, todo sabe mal. Sin embargo, si educamos nuestras papilas gustativas aprenderemos a diferenciar otro tipo de sabores, logrando que nos cueste menos comer un poco más soso. En cualquier caso hay “trucos” para no notar tanto la diferencia.

– Utilizar zumo de limón o vinagre en lugar de sal.

– Usar hierbas aromáticas, plantas olorosas y condimentos.

– Dar sabor con verduras y hortalizas como la cebolla, el puerro, el ajo…

Si comemos fuera de casa…

La recomendación de los cardiólogos es intentar pedir platos asados o hervidos, evitando en lo posible los fritos. “Además, tenemos que tener en cuenta la cantidad”, indica la Dra. Del Prado. “Si pedimos productos que no son cardiosaludables, siempre hay que intentar comer menos ración”.

Cómo interpretar las etiquetas de los productos del súpermercado

Como referencia para saber si un producto tiene mucha o poca sal, la Dra. Del Prado recomienda tener como referencia que 1,25 gramos de sal por cada 100 gramos de producto es un contenido muy alto en sal, mientras que 0,25 gramos de sal por cada 100 gramos de producto se considera poca sal. En ocasiones nos econtraremos con que la etiqueta no incluye el contenido en sal sino en sodio. Para poder relacionar el sodio con los gramos de sal basta con multiplicar los gramos por 2,5. De esa forma sabremos la cantidad de sal que contiene.

Productos “trampa”

Un bote de alcachofas que viene envasado tiene una cantidad de sal muy importante, al igual que las conservas. Por eso siempre que podamos debemos intentar consumir productos frescos, que tienen menor cantidad de sal. El 44% de la sal que consumimos a diario proviene de 10 productos: pan, carnes curadas y embutidos, pizzas, aves de corral, sopas, sandwiches, queso, platos de pasta, platos de carne y snacks salados.

Efectos de reducir el consumo de sal

Según explica la Dra. Del Prado, en el tratamiento de la tensión arterial hay dos pilares fundamentales. Uno de ellos es el tratamiento farmacológico. El otro, y no menos importante, es la modificiación del estilo de vida, que se traduciría en menor consumo de sal, más ejercicio y dieta sana. “El efecto de cambiar el estilo de vida es prácticamente similar al de un fármaco antihipertensivo”, asegura.

Fuente: Fundación Española del Coraón

___________________________________________________________

Contacto email: promociondelasalud.sepis@gmail.com

Antes de enviar una respuesta lea nuestro aviso legal.

Recomendaciones dietéticas para reducir el consumo de sal.

Por: María Pilar Gómez Villena, Graduada en Nutrición Humana y Dietética.

Como se trataba en el último post, la sal es un elemento indispensable para la vida,CUÍDATE+ pero también puede quitarla cuando a causa de una hipertensión arterial, como consecuencia se sufre un accidente cerebrovascular y/o una enfermedad cardiovascular. El aumento de incidencia de este tipo de enfermedades tanto en España como en la Unión Europea, ha hecho que muchos organismos e instituciones organicen Programas y Políticas Nutricionales con el propósito de informar a la población de la problemática de un excesivo consumo de sal, así como de los métodos y prácticas para reducir este consumo. 

De acuerdo a ello, en España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), vinculada al  Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, presentó en 2011 –que continuó en 2012 y se amplió- una actividad de concienciación y sensibilización a la población que informaba acerca de la importancia de reducir la ingesta de sal, como método para prevenir la hipertensión arterial y las complicaciones de esta. Se trata del Plan Cuídate +, que además de hacer referencia a la sal, también informa acerca de la importancia de reducir el consumo de grasas y aumentar la actividad física. Para más información: http://www.plancuidatemas.aesan.msssi.gob.es/

A continuación, se muestran unos consejos para conseguir reducir la ingesta de sal:

  • Saber interpretar el etiquetado de los alimentos, y es que es frecuente que no se mencione la sal en la etiqueta, pero sí el sodio, por lo que para saber cuánta sal contiene el producto hay que multiplicar por 2,5 el contenido en sodio del producto para saber cuánta sal aporta. La sal invisible es aquella que se encuentra oculta en los alimentos elaborados, por lo que es más difícil de evitar. Se aconseja reducir la ingesta de productos procesados, y en su caso, escoger los elaborados con menos sal o sodio. Porque es sabido que, el 75% de la sal que se ingiere procede de productos precocinados, un 10% de la sal está presente de manera natural en los alimentos, y el resto, un 15% procede se la sal que se añade durante la elaboración de los platos y de la sal de se añade en la mesa.
  • Comer más alimentos frescos, que generalmente tienen menos sodio. Aves, carne de cerdo y carne magra fresca o congelada (no procesada), en lugar de carnes enlatadas, ahumadas o procesadas como los fiambres, embutidos, y carne picada.
  • Enjuagar los alimentos enlatados como el atún, los vegetales, y las legumbres, antes de usarlos, porque este paso puede eliminar parte de la sal.
  • Reducir el uso de la sal al cocinar y dejar que cada comensal añada la cantidad que desee en los platos individuales, por ejemplo en las ensaladas.
  • Añada sabor, sin añadir sal. Sustituir la sal por especias y hierbas aromáticas para sazonar los alimentos, es una forma adecuada para reducir progresivamente la adición de sal a los platos. Probar con el romero, el orégano, la albahaca, el curry en polvo, la pimienta, el jengibre, el ajo entero o en polvo, el vinagre, el zumo de limón y las mezclas de condimentos sin sal.

Entre los alimentos y productos con mayor contenido en sodio se encuentran los siguientes:

  • Sopas de sobre y cubitos de caldo.
  • Quesos (excepto los sin sal).
  • Conservas y enlatados (incluidos los vegetales).
  • Embutidos y fiambres.
  • Pan de todo tipo (excepto sin sal).
  • Galletas y cereales tipo Corn Flakes.
  • Patatas fritas y snacks.
  • Gaseosas, aguas saborizadas.
  • Pizzas, sándwiches y todo tipo de platos precocinados.
  • Salsas como mayonesa, kétchup, mostaza, salsa de soja, salsa cesar, barbacoa, etc.

____________________________________________________________

Contacto email: promociondelasalud.sepis@gmail.com

Antes de enviar una respuesta lea nuestro aviso legal.

Los españoles consumen el doble de sal que recomienda la OMS.

Los españoles consumen de media 10 gramos de sal al día, el doble de la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según ha alertado la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) con motivo del Día Nacional de la Hipertensión que se celebra mañana, 10 de octubre.

Madrid, 9 de octubre de 2013 (medicosypacientes.com)

Los españoles consumen de media 10 gramos de sal al día, duplicando así la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien aconseja un máximo de 5 gramos diarios para mantener los valores de presión arterial en niveles aceptables (por debajo de 140/90 mmHg) y, en consecuencia, reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Tal y como ha alertado la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) con motivo del Día Nacional de la Hipertensión que se celebra mañana 10 de octubre, el gran problema no es tanto el gusto por comer “salado” como la sal “oculta” en la cesta de la compra. Ya que cerca del 80% del aporte diario procede de los alimentos procesados y preparados.

El consumo de sal es necesario para el buen funcionamiento del organismo: hidrata y regula los fluidos corporales, mantiene el pH de la sangre y ayuda tanto a transmitir impulsos nerviosos como a la relajación muscular.

Sin embargo como ha afirmado la doctora Nieves Martell, presidenta de la SEH-LELHA, “la ingesta excesiva de sal y el reducido aporte de potasio características de la alimentación del mundo occidental han condicionado, junto a la obesidad y al sedentarismo, un aumento progresivo de la incidencia y prevalencia de la hipertensión arterial”.

Sobre sus propiedades, riesgos y cómo lograr reducir el aporte diario de sal incide la SEH-LELHA en una doble guía informativa dirigida a profesionales de la salud y población en general. Las obras, disponibles en la página web de la Sociedad (www.seh-lelha.org) y el Club del Hipertenso (www.clubdelhipertenso.es), han sido editadas con la colaboración de Chiesi.

Sal oculta en los alimentos

Un error generalizado es asociar la sal con el pan o el salero, cuando en realidad el 80% del aporte diario proviene de las conservas y precocinados. El 10% de la sal restante se agrega al cocinar o en la mesa y el otro 10% es sodio natural de los alimentos y los medicamentos.

También se cree erróneamente que el jamón york tiene menos sal que el jamón serrano y el resto de embutidos o que los alimentos dulces, como las galletas, pastas y pasteles, no contienen sodio. A esta lista se suman las sopas de sobre, así como las pastillas de caldo, los quesos curados o bebidas como el agua con gas y refrescos. “Una apuesta segura es elegir alimentos frescos frente a los transformados, mucho más ricos en sal, que a menudo utilizan como conservante”, explica el doctor Francisco M. Adán Gil, autor de las guías informativas y presidente de la Fundación de Hipertensión Arterial.

Como ha señalado el presidente de la fundación, la hora de hacer la compra, por tanto, conviene tener en cuenta el etiquetado nutricional y no olvidarse de multiplicar por 2,5 la cantidad de sodio que indica el alimento para calcular los gramos de sal reales.

Más conciencia

Los expertos recomiendan empezar a cambiar los hábitos nutricionales para reducir el contenido en sodio de la dieta, ya que es un ejercicio indispensable para gozar de un estado de salud óptimo.

“Una buena manera de acostumbrarse a tomar alimentos bajos en sal es disminuir poco a poco su consumo de tal forma que el paladar se vaya acostumbrado y la cantidad diaria no supere los 1,5 gr. al día (el equivalente a un dedal)”, subraya el doctor Adán Gil. Existen otros trucos como sazonar los platos con limón y especias, entre otros muchos, resumidos en el siguiente decálogo incluido en la guía informativa “Menos sal es Más salud”.

FUENTE: MÉDICOS Y PACIENTES

_________________________________________________________

Información revisada por el Consejo de Redacción de SEPIS-2010.

Contacto email: promociondelasalud.sepis@gmail.com

Antes de enviar una respuesta lea nuestro aviso legal.