LA SALUD EN TUS MANOS (8).

Por: Ángel Escudero Villanueva, Médico Promotor de la Salud.

Publicado en Hello Valencia. Nº 190, diciembre 2016.

“Hay tiempo para trabajar, y hay tiempo para amar. A partir de ahí, no hay tiempo para nada más”.

Gabrielle Chanel (1883 – 1971)

Los estilos de vida de las personas y las condiciones en que viven y trabajan ejercen un gran impacto sobre su salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la pobreza, las drogas, las condiciones laborales, el desempleo, el apoyo social, la buena alimentación y la política de transporte, constituyen los determinantes sociales de la salud.

Charles Chaplin Tiempos ModernosLas políticas en materia de salud van mucho más allá de la financiación y la gestión de la atención médica. Es evidente que el acceso universal a la atención sanitaria contribuye a la calidad de vida de las personas, pero son las condiciones sociales y económicas las que tienen un mayor impacto sobre la salud de la población porque son las que hacen que las personas enfermen y necesiten atención médica.

Según el profesor Richard Wilkinson, de la Universidad de Nottingham, Reino Unido, y el profesor Sir Michael Marmot, del London University College, Reino Unido, el ser humano en calidad de ser social no necesita solamente contar con unas buenas condiciones materiales, sino que ya desde la primera infancia necesitamos sentirnos valorados y estimados. Necesitamos amigos, necesitamos sociedades más sociales, necesitamos sentirnos útiles y necesitamos un cierto nivel de control sobre un trabajo valioso. Sin todo ello, nos volvemos más propensos a la depresión, al uso de las drogas, a la ansiedad, la hostilidad y a la desesperación, y todo ello repercute en la salud física.

Según la OMS, uno de los determinantes sociales de la salud es el trabajo. El estrés en el trabajo eleva el riesgo de enfermedad. Las personas que tienen mayor control sobre su trabajo están más sanas. Un trabajo seguro incrementa la salud, el bienestar y la satisfacción laboral. Tasas de desempleo más elevadas causan más enfermedades y muerte prematura.

Si bien, es mejor para la salud tener un trabajo que no tenerlo, la salud de las personas se ve afectada cuando tienen escasas oportunidades de utilizar sus habilidades y poca autoridad para tomar decisiones en su puesto de trabajo. El estrés generado por el trabajo es una de las principales causas que contribuyen a marcar la calidad de la salud, el absentismo laboral, el “presentismo” (trabajadores que acuden a trabajar cuando están enfermos y son incapaces de rendir con eficacia), los accidentes, lesiones y las muertes prematuras.

El estrés relacionado con el trabajo se produce cuando las exigencias laborales superan los recursos y las capacidades de la persona trabajadora para hacerles frente.

Aunque las bajas laborales relacionadas con el estrés son más prolongadas que las provocadas por otras causas, y aunque sabemos que entre el 50 y el 60% de las jornadas de trabajo perdidas están provocadas por el estrés laboral, según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, menos del 30% de las empresas europeas cuentan con procedimientos para hacer frente al estrés, el acoso y la violencia ejercida por terceros en el lugar de trabajo. En esta misma línea esta agencia destaca que el fomento de la salud mental contribuye de manera importante a lograr lugares de trabajo saludables. Entre las medidas a adoptar, destacan: permitir unas pautas de trabajo flexibles; proporcionar apoyo en cuanto a los problemas de la vida cotidiana, como el acceso a la atención infantil; sensibilizar a empresarios, directivos y trabajadores sobre los problemas de salud mental; ofrecer asesoramiento y apoyo en promoción de la salud mental y facilitar la práctica de actividad física.

Jean Guitton dejó escrito en su libro Aprender a vivir y a pensar: “No toleres ni el trabajo a medias, ni el descanso a medias. Entrégate por completo o detente absolutamente. ¡Que no haya nunca en ti mezcla de las dos especies! […] Existe (más allá del esfuerzo y del reposo) un estado superior al uno y al otro, y al que conviene estar dispuesto tanto como se pueda. Es un estado espontáneo de equilibrio y de armonía en el que los órganos del espíritu se dejan a su libre juego. Es el estado de facilidad, es la ausencia de esfuerzo; es la gracia”.

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