Berberechos, pintarroja, pez espada y mejillones son las especies que acumulan más metales tóxicos.

Un estudio realizado en el departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física de la Universidad de Granada, el más amplio realizado hasta la fecha en España, ha analizado los niveles de metales tóxicos en pescado y marisco.

UGRdivulga | | 14 enero 2014

La pintarroja, el pez espada, los mejillones y los berberechos son las especies de pescado y marisco que acumulan una mayor cantidad de metales tóxicos, como mercurio y plomo. Por el contrario, la panga (tradicionalmente considerada como una de las especies más contaminadas) y el bacalao congelado son los dos tipos de pescado más seguros para ser consumidos.

Este es el resultado de un estudio de la Universidad de Granada (UGR), publicado la revista Environment International, que analizó un total de 485 muestras de 43 especies distintas, de las que 25 eran pescados frescos, 12 eran pescados en conserva y 6 eran pescados congelados.

De las especies analizadas, el 18% procedía de caladeros de Andalucía; el 42%, del resto de España; el 10% de Europa, y el 30% del resto del mundo  –ya que especies como la panga, la perca o el calamar congelado que consumimos procedía de países como Vietnam, Tanzania o Argentina, respectivamente –.

La investigación reveló que la concentración media de mercurio, cadmio, plomo, estaño y arsénico (los metales más tóxicos, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y nutrición) que se halló en las especies analizadas están por debajo de los límites admitidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Se recomienda, sobre todo a las mujeres embarazadas y los niños, diversificar el consumo de pescado y marisco, y no restringir el consumo de ninguna especie

Así, sólo 6 de las 485 muestras analizadas (el 1,24%) superaron los límites máximos permitidos, mientras que en 174 (el 36%) los niveles de metales tóxicos fueron incluso inferiores a la cantidad que se puede detectar.

El autor principal de esta investigación, el catedrático de Toxicología de la UGR Fernando Gil Hernándezrecomienda, sobre todo a las mujeres embarazadas y los niños, “diversificar el consumo de pescado y marisco, y no restringir el consumo de ninguna especie concreta”.

Del mismo modo, el experto también apunta que es muy importante “tener en cuenta la presencia de selenio, un antioxidante que previene enfermedades cardiovasculares, y que está presente en el salmón y la sardina, lo que los convierte en dos especies muy recomendadas para su consumo”, al contener además una cantidad muy baja de mercurio y una proporción notable de ácidos grasos omega 3.

Referencia bibliográfica:

P. Olmedo, A. Pla, A.F. Hernández, F. Barbier, L. Ayouni, F. Gil. “Determination of toxic elements (mercury, cadmium, lead, tin and arsenic) in fish and shellfish samples. Risk assessment for the consumers” Environment International 59 (2013), 63-72.

http://dx.doi.org/10.1016/j.envint.2013.05.005

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Sanidad recomienda a embarazadas y niños no comer atún rojo ni pez espada.

Por: ANTÍA CASTEDO.

Endurece sus alertas alimentarias tras revisar el efecto de los metales en la salud – Por primera vez desaconseja las acelgas y las espinacas para bebés.

Nada de espinacas o acelgas en los purés de los bebés menores de un año. Consumo cero de pescados como el atún rojo o el pez espada para mujeres embarazadas y niños menores de tres años. ¿Esa costumbre de rociar con vino blanco el caparazón del centollo y luego comerlo a cucharadas? Mejor no deleitarse con este manjar muy a menudo. LaAgencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha endurecido las recomendaciones sobre el consumo de estos alimentos por su elevado contenido en mercurio (grandes peces), cadmio (crustáceos) y nitratos (hortalizas). Joan Llobet, Catedrático de Farmacia de la Universidad de Barcelona, califica las recomendaciones de “razonables, aunque puedan generar “alarma social” y sean “económicamente peligrosas”.

La AESAN recomendaba hasta ahora que las mujeres embarazadas y los niños menores de tres años no consumieran más de 100 gramos a la semana de pez espada o cazón, y no más de dos raciones de atún rojo. Las grandes especies, situadas en lo alto de la cadena trófica del mar, acumulan en sus tejidos grasos el mercurio que absorben de sus presas en su forma más tóxica (metilmercurio). El metal, generado en gran medida por la actividad industrial, es ingerido luego por el hombre, y puede provocar alteraciones graves en el desarrollo neuronal del feto y de los niños de corta edad. “La presencia del metal varía de un caladero a otro, y el Mediterráneo está muy contaminado”, dice Llobet. Las grandes especies suelen ser migratorias, por lo que no se puede excluir del riesgo a las especies que proceden de aguas menos contaminadas.

Presionada por el sector pesquero para relajar los niveles máximos aceptables de mercurio, la AESAN decidió encargar a su comité científico una reevaluación de los riesgos. “Concluyó que no solo no había margen para la relajación, sino que la mayoría de niños y mujeres rozan ya los límites aceptables de este tóxico”, afirma Victorio Teruel, jefe del área de gestión de riesgos químicos de la agencia. La AESAN recomienda ahora que embarazadas y menores de tres años no consuman nada de pez espada, tiburón o atún rojo, y que los niños de 3 a 12 años no superen los 50 gramos a la semana.

El componente problemático en las hortalizas es el nitrato, un compuesto presente en la tierra de forma natural y también por el uso intensivo de abonos. Las verduras lo absorben, sobre todo las de hoja ancha, como las espinacas y las acelgas. “Los nitratos en sí son poco tóxicos, pero el cuerpo humano los convierte en nitritos, que pueden provocar cianosis (la enfermedad del bebé azul), causada por falta de oxígeno en la sangre”, explica Teruel. Una ingesta excesiva puede ocasionar un cuadro agudo, con fatiga extrema y riesgo de desmayo.

La AESAN, en base a unas conclusiones de la Agencia Europea de la Seguridad Alimentaria, ha decidido recomendar por primera vez a los padres, como ya venían haciendo los pediatras, que no incluyan espinacas ni acelgas en los purés de los bebés menores de un año y, en caso de hacerlo, que no representen más de un 20% del total. “Además, no se debe mantener a temperatura ambiente, ya que en estas condiciones pueden duplicar la cantidad de nitrito”. Por tanto, siempre en la nevera, explica Fernando Pérez, pediatra del Hospital Severo Ochoa de Leganés. “La cianosis es una enfermedad poco frecuente, pero el nitrato es también un irritante gástrico”, afirma Eduardo Rodríguez Farré, investigador del CSIC en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona. “También se ha vinculado con el cáncer”, abunda el científico.

La agencia se ha mostrado más relajada con los crustáceos, dado que su consumo es mucho menos habitual. El cadmio, un metal pesado generado por la minería y la industria, se encuentra en altas dosis en el marisco, que lo concentra en sus vísceras (en el caso de gambas, cangrejos y crustáceos como el buey o el centollo estas se sitúan en la cabeza). El metal se agarra al hígado y al riñón humanos y puede causar disfunción renal. Dado que la carne de apéndices y abdomen no es peligrosa, la AESAN se ha limitado a recomendar que no se abuse en el consumo de las cabezas.

La precaución con estos alimentos que recomienda Sanidad puede tener una repercusión económica en la producción agrícola de un país que ha sufrido pérdidas de 51 millones por la crisis de la E. coli. Por eso cabe aclarar que, además, no todas las acelgas y espinacas son iguales. La exposición de la planta a la luz del sol favorece la eliminación del nitrato, por lo que los vegetales cultivados al aire libre contienen menores cantidades. Farré opina que la AESAN ha actuado de forma correcta: “Se hace por precaución, no se puede poner en riesgo la salud de la población”.

Los metales y su toxicidad

– El mercurio es un metal pesado que, en su forma más tóxica (metilmercurio), puede provocar alteraciones en el desarrollo neuronal del feto y en niños de corta edad. Los pescados con un mayor contenido en mercurio son el pez espada, el tiburón, el atún rojo y el lucio. La AESAN recomienda evitar su consumo a las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia y a los niños menores de tres años. En el caso de los niños de entre tres y 12 años, la agencia recomienda limitar a 50 gramos a la semana el consumo de cualquiera de estos peces.

– El nitrato se encuentra de manera natural en los vegetales. Los que más lo absorben son las espinacas, la lechuga, las acelgas y la remolacha. Una elevada ingesta puede provocar cianosis en el caso de los bebés, y también se ha vinculado con el cáncer gástrico. La AESAN recomienda evitar las espinacas y acelgas en los purés de los niños menores de un año, y no dar más de una ración al día a los niños de entre uno y tres años.

– El cadmio es un metal pesado generado por actividades mineras e industriales, y liberado al medioambiente por la quema de combustibles o la incineración de basuras. Tiende a acumularse en el hígado y en el riñón, y puede llegar a causar disfunción renal. Se concentra sobre todo en las cabezas de los crustáceos, por lo que la AESAN recomienda limitar su consumo.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Sanidad/recomienda/embarazadas/ninos/comer/atun/rojo/pez/espada/elpepisoc/20110630elpepisoc_3/Tes

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amalgamas dentales: extracción segura.

amalgamas dentales con mercurio.

Por Fátima González Galván, médico – odontólogo.

Ya desde 1982, los medios de comunicación se hacen eco de un amplio debate en torno a la peligrosidad de los empastes con amalgama (del árabe: amal algama, término alquimístico para designar las aleaciones de mercurio).

Los detractores de la amalgama de plata afirman que esta aleación es perjudicial para la salud de las personas y, además, destruye el medio ambiente.

Entre los efectos atribuidos a los empastes de amalgama figuran los síntomas de envenenamiento crónico por mercurio, desde mareos y vómitos, hasta incluso trastornos nerviosos permanentes. Se llega a afirmar que los dentistas contribuyen más que las industrias a la contaminación de las aguas residuales con mercurio. De hecho, desde 2009, Suecia prohíbe el uso de mercurio en las amalgamas dentales.

Por su parte, la opinión generalizada entre los odontólogos es que las amalgamas de plata no son perjudiciales para la salud, sino un material de relleno a un precio asequible.

Sea como fuere, en un mundo en que la estética cobra cada vez más importancia, en el que la cantidad de tóxicos que nos rodea cada vez es mayor y en el que la ciencia progresa con materiales cada vez más resistentes, seguros y estéticos, no estaría de más ir cambiándonos los antiestéticos “empastes oscuros” por composites que además de seguros proporcionan al diente un aspecto sano y natural.

Ahora bien, ese cambio, hay que hacerlo de forma segura siguiendo un protocolo para proteger al paciente, al equipo odontológico y al medio ambiente de las partículas y vapores de mercurio que se liberan durante el proceso de extracción de la amalgama.

Cada vez somos más los odontólogos que seguimos este protocolo de seguridad.

Para más información, podéis escribir a: fgonzalez@comv.es

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Almacenamiento del mercurio en condiciones seguras.

almacenamiento seguro de mercurio.

Medio ambiente: La Comisión se congratula por la celebración de un acuerdo voluntario sobre el almacenamiento del mercurio en condiciones de seguridad

La Comisión Europea se congratula por la celebración de un acuerdo voluntario para garantizar el almacenamiento seguro del mercurio excedentario de la industria cloroalcalina de Europa cuando entre en vigor la prohibición de exportar ese metal sumamente tóxico desde la Unión Europea. La legislación obliga a almacenar el mercurio que ya no se utilice de tal manera que no pueda liberarse. Euro Chlor, asociación europea de la industria cloroalcalina (sector de la industria química responsable de la producción de cloro y sosa cáustica) ha acordado garantizar un almacenamiento seguro en condiciones óptimas cuando la legislación entre en vigor en 2011. Se trata del primer acuerdo voluntario de la industria reconocido oficialmente por una Recomendación de la Comisión desde que en 2002 se adoptó la Comunicación relativa a los acuerdos sobre medio ambiente.

El Comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, ha declarado lo siguiente: «Felicitamos a Euro Chlor por esta iniciativa proactiva que va a asegurar la retirada de la circulación de varios miles de toneladas de mercurio y su almacenamiento en condiciones seguras. Este acuerdo voluntario es un ejemplo excelente del papel activo que puede desempeñar la industria para contribuir a aplicar importantes normas medioambientales que protegen la salud de los ciudadanos europeos y el medio ambiente».

Alistair Steel, Director Ejecutivo de Euro Chlor, ha dicho: «En nombre de las empresas miembros de nuestra asociación, acojo con satisfacción este reconocimiento. Nos sentimos satisfechos de ser uno de los primeros sectores industriales con un acuerdo voluntario reconocido por la Comisión Europea. Este acuerdo pone de manifiesto nuestra sólida convicción de que la industria debe asumir la responsabilidad de contribuir a combatir los problemas ecológicos».

Acuerdo voluntario de Euro Chlor

En septiembre de 2008, se adoptó un acto legislativo que prohíbe, a partir de marzo de 2011, todas las exportaciones de mercurio desde la Unión Europea. Las nuevas normas exigen que el mercurio que deje de utilizarse en la industria cloroalcalina o que se produzca en otras grandes operaciones industriales se almacene en condiciones de seguridad. Euro Chlor, asociación de empresas de la industria cloroalcalina de países de la UE y de la Asociación Europea de Libre Comercio, se ha comprometido a garantizar el almacenamiento subterráneo en condiciones de seguridad de los excedentes de mercurio del sector cuando entre en vigor esa prohibición. Aunque ese almacenamiento seguro es una obligación en virtud de la nueva legislación, Euro Chlor ha acordado dar un paso más.

El mercurio excedentario se retirará de las instalaciones que hayan cesado su actividad, se transportará a su destino definitivo en contenedores de acero precintados y aprobados, y se almacenará, preferentemente, en minas de sal a gran profundidad bajo tierra. El depósito en esas minas constituye la eliminación definitiva y sin riesgos del mercurio, ya que en ellas no hay humedad ni posibilidad de corrosión. La Comisión elaborará unos criterios técnicos específicos y una serie de requisitos rigurosos de seguridad que tendrán que cumplir los emplazamientos.

Este es el primer acuerdo voluntario de la industria reconocido oficialmente por una Recomendación de la Comisión desde que, en 2002, esta estableció normas y principios comunes sobre acuerdos medioambientales[1]. Los acuerdos voluntarios en materia de medio ambiente se consideran una herramienta normativa complementaria que brinda a la industria la oportunidad de desempeñar un papel proactivo y contribuir a la resolución de problemas ecológicos.

Utilización del mercurio

La utilización del mercurio se halla en franca disminución tanto en la UE como en el resto del mundo, a pesar de lo cual perduran algunos usos de cierta importancia. A nivel mundial, el mercurio se utiliza esencialmente en la minería de oro a pequeña escala, la industria cloroalcalina y, principalmente en China, en el proceso a base de acetileno para la fabricación de PVC. En la UE, la industria cloroalcalina es ya la única usuaria de relevancia y está suprimiendo gradualmente el empleo de las células de mercurio en la producción de cloro. Por ahora, el mercurio vuelve al mercado mundial, pero esta situación acabará cuando, en virtud de la nueva legislación, se supriman las exportaciones desde la UE.

Peligros de la exposición al mercurio

El mercurio y sus compuestos son sumamente tóxicos para los seres humanos, los animales y los ecosistemas. En dosis elevadas, pueden resultar letales para los seres humanos, pero incluso en dosis relativamente bajas pueden afectar gravemente al sistema nervioso, y se han establecido vínculos con posibles efectos perjudiciales en los sistemas cardiovascular, inmunológico y reproductor. El mercurio persiste en el medio ambiente, donde puede transformarse en metilmercurio, su forma más tóxica. Esta sustancia atraviesa tanto la placenta como la barrera hematoencefálica, por lo que es muy preocupante la posibilidad de exposición de las mujeres en edad fértil y de los niños.

Contexto

La prohibición de exportar y el almacenamiento en condiciones de seguridad de los excedentes de mercurio constituyen dos de los pilares de la estrategia de la UE para reducir la oferta mundial de mercurio y limitar, así, las emisiones de esa sustancia al medio ambiente. En enero de 2005, la Comisión puso en marcha la estrategia de la UE sobre el mercurio, plan de alcance general dirigido a luchar contra la contaminación provocada por el mercurio tanto en la UE como fuera de ella. Consta de 20 medidas destinadas a reducir las emisiones de mercurio, recortar la oferta y la demanda y ofrecer protección frente a la exposición a esta sustancia y, en particular, al metilmercurio presente en el pescado.

Para más información sobre la estrategia relativa al mercurio, visite la dirección siguiente:

http://ec.europa.eu/environment/chemicals/mercury/index.htm

Fuente: http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=IP/08/2047&aged=0&language=ES&format=HTML&guiLanguage=en

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