La ciencia sigue la pista de la paradoja francesa.

Uno de los enigmas de la medicina es la paradoja francesa. ¿Por qué los galos, a pesar de comer más grasas poco saludables, tienen uno de los menores riesgos cardiovasculares del mundo? La solución parece estar en el consumo moderado y frecuente de vino, pero hay quien duda de ello y alerta de los peligros del alcohol. Mientras, los laboratorios intentan reproducir sus efectos con pastillas basadas en uno de sus componentes: el resveratrol.

A finales de los años 80, en pleno auge de los grandes estudios de observación, se detectó algo extraño en la salud de los galos que se dio en llamar la paradoja francesa.

EL ESCUDO ARVERNO por Goscinny & Uderzo

EL ESCUDO ARVERNO por Goscinny & Uderzo

Por aquel entonces se publicaron las primeras conclusiones del estudio MONICA, un enorme proyecto con datos de más de 15 millones de personas de más de veinte países. Toda esa información serviría para dilucidar qué factores estaban ligados a problemas cardiovasculares –como infartos o ictus– y tomar las medidas oportunas.

Algunas cosas ya se conocían. A más colesterol y consumo de grasas saturadas, mayor riesgo. Pero algo no cuadró: Francia era uno de los países donde más grasas de este tipo se consumían: en la mantequilla, en los quesos, en su foie gras. Sin embargo, los franceses apenas morían por infartos. De hecho, su riesgo cardiovascular era entre cinco y diez veces más bajo que el de sus vecinos ingleses y prácticamente la mitad que el de los estadounidenses. Todo esto, sin que hubiera diferencias sustanciales en cuanto a sus niveles de colesterol, su peso, su tensión arterial o el número de cigarrillos que fumaban. ¿Qué protegía a los franceses?

Un aliado en la copa

Sin intrigas: el vino. Ese era el ingrediente protector, según Serge Renaud, investigador francés al que se considera como el ‘padre’ de la paradoja. Renaud creía que, si no toda, gran parte de ella se debía a que la mayoría de los franceses son consumidores habituales de vino, sobre todo tinto, y que este, a dosis moderadas, tenía efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular.

Eso era lo que contrarrestaba el peligro de sus quesos, su foie gras, sus cruasanes con mantequilla. Así fue como lo expuso en 1991 en una entrevista en la cadena estadounidense CBS, momento que se considera como el nacimiento de la paradoja francesa, y que desencadenó una subida del 40% en las ventas de vino en Estados Unidos en el año que siguió a la emisión.

En 1992 explicó su hipótesis en la revista The Lancet. A partir de diferentes estudios, llegó a la conclusión que los principales elementos de la dieta que influían en la mortalidad eran justamente las grasas, para mal, y el consumo regular y moderado de vino, para bien. Pero más que una revelación, su convicción parece tener los tintes de una búsqueda.

Una pista está en su propia biografía: “Si no hubiera vivido con mis abuelos en un viñedo cerca de Burdeos, quizás la idea no se me hubiera ocurrido. Cuando ves a personas que han bebido pequeñas cantidades de vino cada día alcanzar los 80 y los 90 años no piensas que a esas dosis el vino pueda ser perjudicial”.

La otra está en la propia ciencia. Renaud había oído que en 1970 el gran estudio Framingham, en EE UU, llegó a la conclusión de que dosis bajas de alcohol podían disminuir la mortalidad cardiovascular. Pero ese trabajo tardó mucho en publicarse, porque “los Institutos de Salud de los Estados Unidos (NIH) temían que animase a la gente a beber”, aseguró. Por entonces, Renaud ya llevaba años trabajando en los mecanismos por los que el alcohol podía actuar sobre las plaquetas de la sangre.

Su propuesta no era más que una conjetura basada en estudios epidemiológicos, que servía para formular hipótesis, pero no para demostrarlas. Este tipo de trabajos son proclives a caer en la falacia ecológica: una falsedad resultante de un análisis incompleto, de una recogida insuficiente de datos o de una correlación azarosa y no causal.

Eso es lo que piensan los críticos de la paradoja: que en realidad no existe. Por ejemplo, porque los datos sobre la dieta de los franceses fueron recabados en los años 80, pero cabe pensar que también sería importante la dieta anterior, que en los 60 no parecía incluir tantas grasas. También por otros factores que no se tuvieron en cuenta, como el consumo de pescado. O incluso porque tomar vino puede asociarse a un mayor estatus económico y, por tanto, a un mejor acceso a medicinas.

No es eso lo que opina Juan Carlos Espín, jefe del Departamento de Ciencia y Tecnología de Alimentos del CEBAS-CSIC, en Murcia: “La nutrición y la medicina se están rescribiendo cada día, y es cierto que a veces se intenta simplificar en exceso buscando un único responsable de fenómenos muy complejos. Aun admitiendo eso, a día de hoy existen muchísimas evidencias que avalan la existencia de la paradoja y van construyendo un mensaje”.

EL ESCUDO ARVERNO  por Goscinny & Uderzo

EL ESCUDO ARVERNO por Goscinny & Uderzo

Una curva en forma de J

Real o no, lo que consiguió la paradoja francesa fue disparar el número de estudios sobre los posibles beneficios del vino que, en general, han dictado un informe favorable: “A día de hoy se acepta que el consumo moderado de vino, especialmente tinto, contribuye a reducir el riesgo cardiovascular. Con estas palabras y no otras”, recalca Espín, para quien el vino seguramente no explica la totalidad de la paradoja, pero sí una buena parte.

De la misma opinión es Cristina Andrés, jefa del departamento de Metabolómica de los Alimentos en la Universidad de Barcelona, para quien “hay muchos estudios que indican su beneficio; pero los efectos del alcohol hay que interpretarlos con cautela”.

Está probado que los efectos del vino sobre el corazón dibujan una curva en J. Imagine que el extremo izquierdo de la letra es su riesgo cardiovascular. Si bebe un poco de vino cada día –empiece a escribir la J– es posible que ese riesgo disminuya, pero en cuanto se exceda un poco –complete la letra– el riesgo aumentará. Y lo hará de una forma exponencial, como el trazo de la jota.

Esa curva supone el mayor problema a la hora de recomendar su consumo, porque definir ‘moderado’ es complicado. Dependerá de si es hombre o mujer, de su peso, de su edad y, además, del tipo de vino: “En España se producen miles de vinos distintos, con gran variabilidad en su composición”, apunta Espín. “De ahí lo difícil que resulta establecer la relación riesgo/beneficio”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no exceder las dos copas al día en los hombres y la mitad en mujeres, porque también puede acarrear problemas: el alcohol se relaciona con el desarrollo de tumores, e incluso dosis moderadas a largo plazo pueden aumentar el riesgo de cirrosis. Un estudio de la revista BMJ cifró la dosis óptima en cinco gramos de alcohol al día, esto es, media copa; pero otra investigación más reciente, también en BMJ, ponía en duda estos resultados, ya que solo encontró beneficios en mujeres mayores de 65 años.

“No creo que haya suficiente evidencia como para prohibir el consumo moderado de vino tinto”, afirma Núria Ribas, adjunta en el servicio de cardiología del Hospital del Mar, en Barcelona. De hecho, “las últimas guías de práctica clínica españolas todavía recomiendan un consumo máximo de una copa de vino al día en mujeres y dos en hombres”. Pero “hay que individualizar las recomendaciones.

Lo fundamental es vigilar la dieta y hacer ejercicio. Eso sí, a los pacientes que llevan hábitos saludables y que preguntan si pueden tomar algo de vino, les digo que sí”, explica Ribas. Recomendaciones muy parecidas a las que sugiere la Asociación Estadounidense del Corazón y a las que remite Valentín Fuster, jefe de cardiología del hospital Monte Sinaí, en Nueva York.

EL ESCUDO ARVERNO por Goscinny & Uderzo

EL ESCUDO ARVERNO por Goscinny & Uderzo

Un enjambre de mecanismos

¿Pero cómo podría un poco de vino producir esos beneficios? En última instancia no se conoce el mecanismo exacto, pero hay bastantes pistas, eso sí. Básicamente son dos los componentes que pueden estar actuando: el alcohol y los polifenoles, un conjunto de sustancias antioxidantes en las que el vino tinto es especialmente rico. Ambas presentan credenciales.

El alcohol en pequeñas dosis aumenta el colesterol ‘bueno’ HDL, y como si fuera una pequeña aspirina, inhibe la agregación plaquetaria que ya estudiaba Renaud. Por su parte, los polifenoles también actúan sobre las plaquetas, tienen propiedades antiinflamatorias y disminuyen el colesterol LDL oxidado, el peor de los colesteroles malos.

Se desconoce cuál de estos mecanismos es más importante, pero sí parece que lo más eficaz es la combinación de alcohol y polifenoles, porque el primero parece mejorar la absorción de los segundos y, sobre todo, porque cuando se han hecho estudios con vino sin alguno de los dos componentes, los beneficios son inferiores. Eso explicaría por qué el tinto, con más polifenoles que el blanco, parece más eficaz que la cerveza, que tiene menos antioxidantes; y esta que la ginebra, que prácticamente solo actúa a través del alcohol.

En cualquier caso, es arriesgado hacer recomendaciones debido a la curva en J, la toxicidad del alcohol y lo difícil que resulta establecer qué es un consumo moderado. Para evitar estos problemas, llegamos a la evolución sintética de la paradoja: las pastillas.

Las controversias del resveratrol

De entre todo el abanico de polifenoles que contiene el vino, intentó buscarse cuál era el fundamental, aquel cuya producción a gran escala pudiera, si no igualar, al menos asemejar sus beneficios sin sus peligros. Ya desde el primer momento uno destacó por encima de todos: el resveratrol. Su salto definitivo y espectacular llegó en 2003, cuando se describió que el resveratrol activaba las sirtuinas –unas proteínas centrales en la maquinaria celular– y reproducía todos los efectos de la restricción calórica, al menos en levaduras. Poco menos que la panacea universal.

La restricción calórica, que consiste en disminuir aproximadamente el 30% de las calorías que ingerimos, ha demostrado en animales inferiores que mejora el metabolismo, protege del cáncer, ralentiza el envejecimiento y prolonga la vida. El resveratrol parecía ser la pastilla que podía mimetizarlo sin tremendo sacrificio dietético. Por si fuera poco, también explicaría la mayoría de los efectos beneficiosos del vino. 

Sin embargo, el castillo de naipes se fue derrumbando. El resveratrol no alarga la vida de los ratones y ni siquiera parece capaz de activar las sirtuinas. Primera carta fuera. Además, el principal ensayo que se hizo para probar su efecto anticancerígeno tuvo que suspenderse. Con las dosis utilizadas no solo no parecía eficaz, sino que dañaba los riñones en pacientes con mieloma. Aunque su papel contra el cáncer –la segunda carta– no se ha desechado, la gran esperanza está ahora en su acción cardiovascular.

En ello está el doctor Espín, quien ostenta una patente sobre su extracción. El resveratrol es un antimicrobiano que la uva produce para defenderse cuando percibe una agresión. Por eso, los vinos poseen concentraciones muy variables, según los ataques que hayan sufrido. Una botella contiene entre 0,2 y 5,8 miligramos.

El método de Espín permite enriquecer esta concentración y así fabricar pastillas con ocho miligramos que ya se comercializan. Una cantidad que considera apropiada porque “consumir más resveratrol no produce necesariamente más efecto”.

Su propio grupo ha participado en ensayos clínicos en los cuales se ha visto que tomar esta combinación durante un año mejora varios parámetros cardiovasculares sin aparentes efectos secundarios. Por ello, defiende su uso como un complemento, “sin que eso exima de llevar una vida ordenada”, afirmación a la que se une Andrés.

Su comercialización es posible porque se trata de un complemento alimenticio, no de un fármaco. Si lo fuera, debería haber sido sometido a ensayos más grandes, a más largo plazo, y haber mostrado una disminución de los infartos y los ictus.

Escepticismo

Para Espín, “la mayoría de complementos, incluidos otros con diferentes concentraciones de resveratrol, se venden a gran escala sin evidencias parecidas. Nosotros demostramos eficacia y seguridad. En la jungla de las farmacias no hay ningún complemento con el mismo aval. Es sorprendente lo que se vende sin nada detrás que lo soporte. En vez de aplaudir lo que se ha hecho para este ingrediente, se echa en falta aquello que solo es aplicable al medicamento”.

Por su parte, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aún no se ha pronunciado al respecto, y profesionales como la doctora Ribas se muestran escépticos: “Es cierto que el resveratrol ha demostrado algunos beneficios bioquímicos respecto a la prevención cardiovascular, pero todavía no hay datos clínicos que nos digan si es eficaz”.

Eso sí, sea útil o no y hasta qué punto, parece evidente que nadie es capaz de discutir aún la frase de Renaud: “No esperes una pastilla que sustituya una buena dieta. No existe tal cosa”.

Fuente: AGENCIA SINC

__________________________________________________________

Contacto email: promociondelasalud.sepis@gmail.com

Antes de enviar una respuesta lea nuestro aviso legal.

Anuncios

Dos moléculas ayudan a reducir el peso y la grasa corporal.

El resveratrol y la quercetina, moléculas presentes de forma natural en numerosos alimentos y bebidas de origen vegetal como la uva, el vino, la cebolla, y la manzana, entre otros, han demostrado, además de otros efectos beneficiosos para la salud, cierta capacidad para reducir la grasa corporal. Los experimentos realizados a un grupo de ratas alimentadas con dieta rica en grasa y azúcar demuestran que la administración de una combinación de estos dos compuestos induce un efecto del tejido adiposo blanco que contribuye a la reducción de peso.RESVERATROL Y QUERCITINA

Los trabajos realizados por el grupo Nutrición y Obesidad de la Universidad del País Vasco (UPV), integrado en el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn), publicados en varias revistas, revelan que la administración de una combinación de resveratrol y la quercetina induce un efecto conocido como ‘marronización’ del tejido adiposo blanco en un grupo de ratas alimentadas con dieta obesogénica (rica en grasa y azúcar).

Este efecto, además de otros observados en este mismo experimento, podría justificar y, por tanto contribuir a la reducción de peso y grasa corporal observada en este grupo de ratas.

El tejido adiposo marrón es un tejido graso que hasta hace no mucho se creía que solo estaba presente en niños neonatos y animales hibernantes. Este tejido se encarga de disipar la energía en forma de calor para mantener la temperatura corporal (en lugar de almacenarla como sucede con el tejido adiposo blanco), proceso conocido como ‘termogénesis’.

Su reciente descubrimiento también en el ser humano adulto, y la correlación inversa existente entre la cantidad de ese tejido y un menor Índice de Masa Corporal, ha despertado el interés de la comunidad científica.

Un proceso patentado

La ‘marronización’ es un proceso de reciente descubrimiento que consiste en el desarrollo de adipocitos (o células grasas) con características de adipocitos marrones en el seno del tejido adiposo blanco (llamados adipocitos ‘beige’ o ‘brite’).

Según la investigadora principal, Noemí Arias Rueda, que ha realizado su tesis sobre los efectos de la combinación de estas dos biomoléculas, la activación de este proceso podría contribuir a reducir la grasa corporal.

El efecto marronizante de esta mezcla (resveratrol y quercetina) ha sido descubierto por primera vez por el grupo de investigación al que pertenece Arias gracias a la colaboración de la Universidad de las Islas Baleares (grupo liderado por el catedrático Andreu Palou y perteneciente también a CIBERobn), lo que ha permitido patentarlo en marzo de 2015. 

Referencias bibliográficas: 

Arias N, Macarulla MT, Aguirre L, Milton I, Portillo MP. “The combination of resveratrol and quercetin enhances the individual effects of these molecules on triacylglycerol metabolism in white adipose tissue”. European Journal of Nutrition 2015.

Arias N, Macarulla MT, Aguirre L, Miranda J, Portillo MP. “Liver delipidating effect of a combination of resveratrol and quercetin in rats fed an obesogenic diet”. Journal of Physiology and Biochemistry 2015.

Patente: ‘Composiciones y usos en la activación de la termogénesis’. N/Ref.:ES2654.6. Publicada en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial, marzo 2015.

Fuente: AGENCIA SINC

__________________________________________________________

Contacto email: promociondelasalud.sepis@gmail.com

Antes de enviar una respuesta lea nuestro aviso legal.

El consumo de alcohol y la salud.

El Dr. Juan Martínez, experto en Salud Pública e investigación clínica y director de la Fundación para la Formación de la OMC, aborda en un artículo el consumo de alcohol y la salud, a raíz de la reciente polémica creada en Castilla y León por la realización de unas Jornadas para difundir la cultura del vino entre los jóvenes.

El pasado 9 de abril se celebraron en Segovia las Jornadas Di-Vino Tesoro, en las que se promociona el consumo de vino entre los jóvenes, eventos que cuentan con el respaldo de la Administración Autonómica, puesto que fueron clausuradas por la Consejera de Agricultura y Ganadería de la Junta de CyL.

Con este motivo, el Dr. Juan Martínez España alerta en el artículo de los riesgos del alcohol en la salud de la población y pone de relieve que España tiene un problema grave si no sabe distinguir bien y proteger por igual su sector primario y la salud de sus ciudadanos.

Es probablemente inútil decirle a los jóvenes que el consumo reiterado de alcohol, bien de forma diaria o bien en forma de atracones (binge drink), acorta la esperanza de vida en unos 10 años, por alguna de estas causas, juntas o por separado, a saber, cánceres de boca y aparato  digestivo (1), pancreatitis (2), cirrosis, hipertensión, cardiopatía, enfermedad cerebrovascular, accidentes laborales, deportivos y de tráfico (3), depresión, suicidio, metabolopatías, neumonía, hemorragia digestiva, interacciones medicamentosas, disminución del desarrollo cognitivo, malformaciones fetales, y muchas otras. Es inútil.

Tampoco es creíble que esos mismos jóvenes vayan a leer el demoledor informe citado al pie (4), o cualquiera de las citas de este escueto texto. Pero lo que no es de recibo, lo que es inadmisible es que las administraciones públicas, en su lícito compromiso de promover la industria agroalimentaria, se constituyan en lobby del sector, para promover el consumo entre los jóvenes.

El alcohol es una sustancia psicoactiva que induce tolerancia, dependencia, multitud de enfermedades somáticas y altera profundamente el comportamiento.

En este sentido, poco importa que el vehículo de ese alcohol sea una u otra bebida alcohólica.  El argumento de la legalidad del producto no es válido.

Imaginemos que esas mismas administraciones decidieran promover el uso del tabaco, por ejemplo. El argumento de la supuesta acción promotora de salud da para mucho, excede este post y, como pincelada, solo decir que gran parte de esos resultados beneficiosos hallados y publicados en revistas científicas han sido financiados directamente por la industria.

Recientemente se describió en Nature que el supuesto efecto beneficioso del resveratrol, el antociano del hollejo de la uva de acción antioxidante y antienvejecimiento, solo podría observarse a dosis farmacológicas, muy superiores a las del producto original, o se debía a errores de los controles (5).

España tiene un problema grave si no sabe distinguir bien y proteger por igual su sector primario y la salud de sus ciudadanos. Ambas cosas son posibles. Han de ser posibles. Para evitar conflictos, lo primero, es eliminar las campañas publicitarias sectorizadas, con los jóvenes en la diana (6).

 

1. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4322512/

2. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/25845855/?i=11&from=alcohol consumption review

3.http://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/25871945/?i=1&from=alcohol consumption risk

4. http://www.who.int/substance_abuse/facts/alcohol/en/

5. http://www.nature.com/news/2011/110921/full/news.2011.549.html

6. http://castillayleondevinos.elnortedecastilla.es/actualidad/las-nuevas-tecnolog-o-c-mo-acercar-los-j-venes-el-apasionante-mundo-del-vino-10042015.html

Fuente: medicosypacientes

__________________________________________________________

Contacto email: promociondelasalud.sepis@gmail.com

Antes de enviar una respuesta lea nuestro aviso legal.

Las uvas rojas y los arándanos pueden reforzar el sistema inmunitario.

En un análisis de 446 compuestos orientado a determinar si pueden reforzar al sistema inmunitario innato de los seres humanos, se ha descubierto a dos que, al parecer, si lo hacen: el resveratrol encontrado en las uvas rojas, y un compuesto llamado pterostilbeno presente en los arándanos.

Ambos compuestos trabajaron sinérgicamente con la vitamina D y tuvieron un efecto significativo aumentando la expresión del gen CAMP humano, que está involucrado en la función inmunitaria. Esta sinergia con la vitamina D para incrementar la expresión del gen CAMP ha intrigado a los autores del estudio, el equipo del bioquímico Adrian Gombart, del Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregón en Corvallis, Estados Unidos.

La investigación se hizo con cultivos de células en laboratorio y no prueba que se puedan obtener resultados similares como resultado de una ingestión dietaria, tal como reconocen los científicos, pero sin duda abre un camino para investigar más a fondo esa posibilidad y para examinar el potencial de algunos alimentos para mejorar la respuesta inmunitaria.

El resveratrol ha sido el tema de decenas de estudios encaminados a desvelar sus posibles beneficios, desde mejorar la salud cardiovascular, hasta la lucha contra el cáncer.

La nueva investigación es la primera en mostrar una clara sinergia con la vitamina D, la cual incrementó la expresión CAMP hasta volverla varias veces más grande que en condiciones normales.

El gen CAMP por sí mismo es también tema de muchos estudios, y tal como se ha demostrado, desempeña un papel clave en el sistema inmunitario innato, que constituye la primera línea de defensa del cuerpo. La respuesta inmunitaria innata es fundamental, sobre todo teniendo en cuenta como muchos antibióticos están perdiendo cada vez más su efectividad.

FUENTE: NCYT

____________________________________________________________

Información revisada por el Consejo de Redacción de SEPIS-2010.

Contacto email: promociondelasalud.sepis@gmail.com

Antes de enviar una respuesta lea nuestro aviso legal.