TALLER DE PAN Y MEDITACIÓN.

El viernes 12 de Febrero a las 19,30h. te proponemos que vengas a Matraz a aprender a hacer pan saludable en casa, charlar sobre la historia y cualidades del pan, meditar mientras fermenta, y finalmente cenar el pan ya cocido en compañía con lo que traigamos para compartir.

Sólo tienes que reservar tu plaza llamando al 605 441 502 y traer ese día aceite, hummus, queso, jamón… cosas ricas para comer el pan recién hecho compartiendo con los demás el momento.

Se pide a cambio una aportación económica consciente,decide tú qué vale para tí el taller después de haberlo experimentado.

La harina integral y demás materiales están incluidos.

Imparten; Pau Sanchís y Ángel Escudero

En: MATRAZ C/ Josep Aguirre, 28. 46011 Valencia

info@proyectomatraz.org

FUENTE: MATRAZ

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LA DIETA MEDITERRÁNEA FAVORECE EL CRECIMIENTO DE BACTERIAS INTESTINALES BENEFICIOSAS PARA PREVENIR LA OBESIDAD.

Publicado en ‘Journal Nutrition Biochemistry’

Este patrón nutricional aumenta la proporción de microorganismos quedieta mediterránea garbanzos reducen el riesgo de padecer enfermedades derivadas del sobrepeso, según un estudio llevado a cabo por investigadores del Imibic y del Ciber.

Investigadores del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (Imibic), del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba; y del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciber), del Instituto de Salud Carlos III; han demostrado la importancia de la dieta mediterránea en el desarrollo de bacterias intestinales que reducen el riesgo de padecer obesidad.

Este modelo de alimentación aumenta la población de microorganismos beneficiosos que previenen la aparición de alteraciones derivadas del sobrepeso, en especial, la diabetes y enfermedades cardiovasculares. Por este motivo, los expertos consideran que la dieta mediterránea puede ser una herramienta útil para tratar o corregir los desequilibrios propios de la obesidad y sus consecuencias, ha indicado la Fundación Descubre en una nota.

La flora bacteriana del intestino o microbiota está formada por miles de especies de microorganismos. La mayoría de ellos son beneficiosos aunque también los hay perjudiciales. Con el paso de los años, la variedad de microbios saludables se pierde por diversas causas, entre ellas, cambios en la dieta o el uso de antibióticos.

Según constatan diversos estudios clínicos, este desequilibrio en la composición microbiana puede desencadenar problemas cardiovasculares y enfermedades como la obesidad y sus consecuencias. Entre éstas, destaca el denominado ‘síndrome metabólico’, un conjunto de patologías como hipertensión, aumento de triglicéridos, niveles bajos de colesterol bueno o HDL y diabetes.

Los investigadores han demostrado que esta población bacteriana se mejora a través del modelo nutricional mediterráneo. “El consumo de esta dieta, a largo plazo, puede corregir la alteración de la flora intestinal, ya que aumenta los microbios beneficiosos”, explica el responsable de este proyecto, Francisco Pérez-Jiménez, del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica.

El experto considera que la posibilidad de modificar la microbiota es “útil” para prevenir las alteraciones derivadas de la obesidad. “Las personas que sufren síndrome metabólico, por su desequilibrio bacteriano, ganan peso en mayor proporción de lo que se espera por el consumo de calorías”, asevera el investigador, quien apunta que, en esta situación, la dieta mediterránea se convierte en “un mecanismo que puede reducir el riesgo de padecer esas enfermedades”.

LA ‘BATALLA’ DE LAS DIETAS

Para alcanzar estas conclusiones, que se recogen en el artículo ‘The gut microbial community in metabolic syndrome patients is modified by diet’, publicado en la revista Journal Nutrition Biochemistry, los científicos han realizado un estudio con un total de 239 pacientes con enfermedad coronaria. De ellos, 128 padecen síndrome metabólico mientras que el resto –101–, no presenta dicha patología.

Durante dos años, ambos grupos se han sometido a dos dietas saludables. Por un lado, la mediterránea y, por otro, la recomendada por la Sociedad Americana de Cardiología y la mayoría de países anglosajones, que se diferencia de la primera por su menor contenido en grasa.

Después de 24 meses, las personas con síndrome metabólico que han seguido el modelo mediterráneo han mostrado un crecimiento de las bacterias beneficiosas y una reducción de las dañinas, situación que no se ha producido en los pacientes alimentados según el patrón anglosajón.

El estudio también ha confirmado que los enfermos con síndrome metabólico presentan un desequilibrio en la proporción de bacterias, con menor cantidad de población saludable.

“En estos pacientes, el consumo de la dieta mediterránea restaura los niveles de microorganismos beneficiosos que se igualan a los de las personas que no padecen estas alteraciones metabólicas”, afirma el investigador Antonio Camargo García, del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica.

ALTERNATIVA AL TRASPLANTE DE BACTERIAS

Así, los investigadores han precisado que el uso de la dieta supone, además, que la modificación de la microbiota sea “estable”, es decir, que “la sustitución de bacterias perjudiciales por las buenas no sea transitoria”.

Éste es el principal problema del trasplante de bacterias intestinales, un procedimiento que, según han demostrado estudios recientes, es “válido para adelgazar”. “Algunas investigaciones han confirmado que si ponemos bacterias de una persona delgada en otra obesa, ésta pierde peso. Sin embargo, es un efecto transitorio porque, con el tiempo, esos microorganismos desaparecen”, asegura Pérez-Jiménez.

Con la dieta mediterránea, los expertos han corroborado que la flora intestinal se mantiene “inalterable” durante dos años, por lo que, a su juicio, “puede ser una vía para mejorar la obesidad y sus complicaciones”.

A partir de este estudio, financiado por la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía, se abren nuevas líneas de investigación para analizar otros posibles mecanismos que pueden ser modificados a través de la dieta. En concreto, los expertos trabajan ya en el metabolismo de la glucosa con el objetivo de mejorar la sensibilidad a la insulina y la diabetes.

Fuente: Jano

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¿Qué le hace la música a nuestro cerebro?

Por: Facundo Manes

Los seres humanos convivimos con la música en todo momento. Es un arte que nos hace disfrutar de tiempos placenteros, nos estimula a recordar hechos del pasado, nos hace compartir emociones en canciones grupales, conciertos o tribunas deportivas. Pero eso que resulta por demás natural, se produce a través de complejos y sorprendentes mecanismos neuronales. Es por eso que desde las neurociencias nos hacemos muchas veces esta pregunta: ¿qué le hace la música a nuestro cerebro?

La música parece tener un pasado extenso, tanto o más que el lenguajemúsica verbal. Prueba de ello son los hallazgos arqueológicos de flautas construidas con hueso de ave, cuya antigüedad se estima de 6.000 a 8.000 años, o más aun de otros instrumentos que podrían preceder al homo sapiens. Existen diversas teorías sobre esta coexistencia íntima con la música en la evolución. Algunas de estas se dieron porque al estudiar la respuesta del cerebro a la música, las áreas claves que se ven involucradas son las del control y la ejecución de movimientos. Una de las hipótesis postula que esta es la razón por la que se desarrolló la música: para ayudarnos a todos a movernos juntos. Y la razón por la que esto tendría un beneficio evolutivo es que cuando la gente se mueve al unísono tiende a actuar de forma más altruista y estar más unida. Algunos científicos, a su vez, sugieren que la influencia de la música sobre nosotros puede haber surgido de un hecho fortuito, por la capacidad de esta para secuestrar sistemas cerebrales construidos para otros fines, tales como el lenguaje, la emoción y el movimiento.

Escuchamos música desde la cuna o, incluso, en el período de gestación. Los bebés, en los primeros meses de vida, tienen la capacidad de responder a melodías antes que a una comunicación verbal de sus padres. Los sonidos musicales suaves los relajan. Se sabe, por ejemplo, que niños prematuros que no pueden dormir son beneficiados por los latidos de la madre o sonidos que los imitan.

La música está considerada entre los elementos que causan más placer en la vida. Libera dopamina en el cerebro como también lo hacen la comida, el sexo y las drogas. Todos ellos son estímulos que dependen de un circuito cerebral subcortical en el sistema límbico, es decir, aquel sistema formado por estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales; particularmente, el núcleo caudado y el núcleo accumbens y sus conexiones con el área pre-frontal. Los estudios que muestran activación ante los estímulos mencionados revelan un importante solapamiento entre las áreas, lo que sugiere que todos activan un sistema en común.

Uno de los fundadores del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound [cerebro, música y sonido], en Canadá, el científico Robert Zatorre describe así los mecanismos neuronales de percepción musical: una vez que los sonidos impactan en el oído, se transmiten al tronco cerebral y de ahí a la corteza auditiva primaria; estos impulsos viajan a redes distribuidas del cerebro importantes para la percepción musical, pero también para el almacenamiento de la música ya escuchada; la respuesta cerebral a los sonidos está condicionada por lo que se ha escuchado anteriormente, dado que el cerebro tiene una base de datos almacenada y proporcionada por todas las melodías conocidas.

Estas memorias fueron la base para una original investigación, liderada por Agustín Ibáñez y Lucía Amoruso, que realizó el Instituto de Neurociencias Cognitivas (INECO) sobre mecanismos cerebrales que permiten anticipar acciones. Nuestro cerebro constantemente trata de anticipar qué va a suceder. Para analizar esto, les mostraron a expertos bailarines de tango vídeos en los que, según el nivel de experiencia, pudieran prever (o no) cuándo otros bailarines cometerían un error. Mientras ellos observaban, se registró la activación de ciertas regiones del cerebro con electroencefalograma de alta densidad. Esta investigación reveló que solo en los expertos, 400 milisegundos antes de que se iniciara la secuencia, la actividad cerebral ya anticipaba que iba a ocurrir un error. Existen circuitos en la corteza cerebral involucrados en la percepción, codificación, almacenamiento y en la construcción de los esquemas abstractos que representan las regularidades extraídas de nuestras experiencias musicales previas. La construcción de expectativas y su posible violación es clave para una respuesta emocional.

La relación de la música con el lenguaje también es objeto de estudio. El procesamiento del lenguaje es una función más ligada al lado izquierdo del cerebro que al lado derecho en personas diestras, aunque las funciones desempeñadas por los dos lados del cerebro en el procesamiento de diferentes aspectos del lenguaje aún no están claros. La música también es procesada por los hemisferios derecho e izquierdo. Evidencia reciente sugiere un procesamiento compartido entre el lenguaje y la música a nivel conceptual. Pero la música parece ofrecer un nuevo método de comunicación arraigada en emociones en lugar del significado tal como lo entiende el signo lingüístico. Investigaciones muestran que lo que sentimos cuando escuchamos una pieza musical es muy similar a lo que el resto de la gente en el mismo lugar está experimentando. Por eso las melodías, en muchos de los casos, pueden trabajar en nuestro beneficio a nivel individual, al modular el estado de ánimo e incluso la fisiología humana, de manera más eficaz que las palabras. La activación simultánea de diversos circuitos cerebrales producida por la música parece generar algunos efectos notables: en lugar de facilitar un diálogo en gran medida semántico, como hace el lenguaje, la melodía parece mediar un diálogo más emocional.

El área de la salud se vale de la música con el fin de mejorar, mantener o intentar recuperar el funcionamiento cognitivo, físico, emocional y social, y ayudar a lentificar el avance de distintas condiciones médicas. La musicoterapia, a través de la utilización clínica de la música, busca activar procesos fisiológicos y emocionales que permiten estimular funciones disminuidas o deterioradas y realzar tratamientos convencionales. Se han observado importantes resultados en pacientes con trastornos del movimiento, dificultad en el habla producto de un accidente cerebrovascular, demencias, trastornos neurológicos y en niños con capacidades especiales, entre otros.

La música puede ser una herramienta poderosa en el tratamiento de trastornos cerebrales y lesiones adquiridas ayudando a los pacientes a recuperar habilidades lingüísticas y motrices, ya que activa a casi todas las regiones del cerebro. Estudios de neuroimagen muestran que tanto al escuchar como al hacer música se estimulan conexiones en una amplia franja de regiones cerebrales normalmente involucradas en la emoción, la recompensa, la cognición, la sensación y el movimiento. Las nuevas terapias basadas en la música pueden favorecer la neuroplasticidad -nuevas conexiones y circuitos- que compensan en parte las deficiencias en las regiones dañadas del cerebro. La música es física y anima a la gente a moverse con el ritmo. Cuanto más destacado es el ritmo, más radical y contundente el movimiento del cuerpo. El ejercicio físico puede ayudar a mejorar la circulación, a proteger el cerebro y facilitar la función motora. La música induce estados emocionales al facilitar cambios en la distribución de sustancias químicas que puede inducir estados de ánimo positivos y aumento de la excitación, lo que a su vez puede ayudar a la rehabilitación.

Emoción, expresión, habilidades sociales, teoría de la mente, habilidades lingüísticas y matemáticas, habilidades visoespaciales y motoras, atención, memoria, funciones ejecutivas, toma de decisiones, autonomía, creatividad, flexibilidad emocional y cognitiva, todo confluye en forma simultánea en la experiencia musical compartida. Las personas cantan y bailan juntas en todas las culturas. Sabemos que lo hacemos hoy y lo seguiremos haciendo en el futuro. Podemos imaginar que lo hacían también nuestros ancestros, alrededor del fuego, hace miles de años. Somos lo que somos con la música y por la música, ni más ni menos.

Facundo Manes es neurólogo y neurocientífico (PhD in Sciences, Cambridge University). Es presidente de la World Federation of Neurology Research Group on Aphasia, Dementia and Cognitive Disorders y Profesor de Neurología y Neurociencias Cognitivas en la Universidad Favaloro (Argentina), University of California, San Francisco, University of South Carolina (USA), Macquarie University (Australia). @manesf

Fuente: EL PAIS

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Dietas ‘detox’: tu hígado no las necesita.

Después de una época de comidas pantagruélicas, la última tendencia en alimentación es el cleansing, basado en la depuración del organismo. En Sinc hemos consultado con especialistas en nutrición sobre su eficacia y todos coinciden en que es puro marketing. No existe evidencia científica de que el cuerpo necesite una ayuda externa para ‘limpiarse’. Y advierten de sus riesgos: el consumo de suplementos sin supervisión sanitaria puede llevar a alteraciones metabólicas graves.

rodaja de limónIr al gimnasio, dejar de fumar o perder los dos kilos que hemos ganado en Navidad son algunos de los propósitos de año nuevo más comunes en la sociedad occidental. El problema suele ser que esos objetivos se quieren conseguir fácilmente, y a poder ser, ya.

De ahí que los gimnasios se llenen de nuevos suscriptores ausentes, que muchos vuelvan a fumar en unas semanas y que se recurra a las llamadas dietas ‘milagro’. En cuanto a los regímenes, cada temporada la industria da una vuelta de tuerca y ahora la moda está en ‘desintoxicarse’ para resetear el organismo y, de paso, adelgazar.

Son las llamadas dietas depurativas, basadas en el consumo de vegetales y frutas y en la exclusión de productos de origen animal. “Aunque hay cierta variación, son bajas en energía y pobres en algunos nutrientes”, indica a Sinc Amelia Martí del Moral, catedrática del departamento de Ciencias de la Alimentación y Fisiología de la Universidad de Navarra.

Como explica en su página web una de las empresas españolas dedicadas a la venta de los productos necesarios para seguirla, “hacer cleansing es limpiar tu organismo a través de una alimentación sana y equilibrada que ayuda a eliminar las toxinas. Estas toxinas pueden entrar en nuestro organismo a través del aire, alimentos, agua o piel”.

Resumiendo, que una forma de vida poco saludable ‘contamina’ nuestro cuerpo. Y la promesa de alcanzar resultados rápidos y fáciles atrae especialmente el interés del consumidor tras periodos festivos como la Navidad. Además, numerosas celebrities han dado a conocer este tipo de dieta convirtiéndola en tendencia.

Sin embargo, la mayoría de los expertos en nutrición luchan contra sus argumentos. Uno de los mayores detractores de las dietas detox en el mundo es Edzard Ernst, profesor emérito de Universidad de Exeter (Reino Unido), que ha dedicado su investigación a la evaluación crítica de todos los aspectos de la medicina alternativa.

“El término detox no es más que un truco de marketing. De ninguna manera estas dietas eliminan toxinas, como su nombre indica”, afirma a Sinc Ernst, centrado en analizar la fiabilidad de este tipo de terapias.

Sus seguidores se aferran al objetivo de depurar su cuerpo eliminando dichas toxinas y compensar el inadecuado estilo de vida que han llevado hasta entonces. Nada más lejos de la realidad. Actualmente, no existe certeza sobre que el organismo necesite una ayuda externa para su ‘limpieza’.

Según Martí del Moral, “los alimentos pueden contener algunos contaminantes químicos en niveles bajos”, pero nuestro organismo se depura por sí solo, gracias al trabajo del hígado (metabolización) y del riñón (eliminación), que mantienen a raya los posibles efectos de esa contaminación.

Principalmente se trata de residuos de productos que se utilizan en los cultivos o se administran a los animales para prevenir enfermedades, como pesticidas y residuos medicamentosos. También los residuos ambientales de actividades industriales o mineras pueden pasar a los alimentos (metales pesados, nitratos y dioxinas).

Además, podemos ingerir toxinas naturales que se  producen en algunos alimentos (como las micotoxinas de hongos) o sustancias que se originan en el procesado industrial de los alimentos (acrilamida, bisfenol A, talatos). “No obstante, nuestro organismo dispone de sistemas de órganos muy eficaces para su eliminación”, asegura Martí.

Poca evidencia científica

Según los expertos consultados de la Unidad de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili, Nuria Rosique, Guillermo Mena, Nerea López, Nancy Babio y Jorge Salas, “para afirmar que las dietas detox facilitan la pérdida de peso y ejercen cambios beneficiosos en el organismo, es imprescindible realizar múltiples estudios que específicamente evalúen y confirmen dichos efectos a corto y largo plazo”.

Sin embargo, hasta la fecha pocas investigaciones han evaluado los resultados y la seguridad de dichas dietas o la amplia variedad de productos comerciales para alcanzar estos propósitos. Para Ernst “no hay una pizca de evidencia; son pura charlatanería. En ningún caso pueden desintoxicar el cuerpo”.

“Hay evidencia preliminar que sugiere que ciertos alimentos pueden tener propiedades de desintoxicación, aunque la mayoría de estos estudios se han realizado en animales y no se pueden trasladar directamente al organismo humano, mucho más complejo y mejor equipado”, subraya por su parte Martí.

Jorge Salas también es contundente sobre la falta de pruebas científicas. “Son testimonios personales los que frecuentemente describen los beneficios de una dieta depurativa, especialmente sobre la pérdida puntual de peso, lo que puede deberse al mero hecho de cambiar de un consumo habitual de productos procesados (ricos en grasas, azúcares añadidos y sal), a los productos llamados detox, compuestos casi exclusivamente de frutas y verduras”.

La supuesta depuración del organismo no causa una pérdida de peso por sí misma, si no la restricción calórica severa que la acompaña. “La escasez calórica y nutritiva de las dieta detox puede fácilmente desencadenar una recuperación del peso inicial cuando se retoma el consumo de los alimentos habituales, entre ellos productos procesados”, continúa Salas.

¿Por qué son tan populares entonces? “El marketing es muy inteligente y la gente quiere creer que puede ‘pecar’ sin remordimientos o consecuencias”, dice Ernst. Parecido opina Martí del Moral: “El auge de las dietas depurativas se debe quizá a su promesa de purificación y redención, que son ideales profundamente arraigados en la psicología humana”.

Es más, la experta considera que teniendo en cuenta el coste económico, las afirmaciones sin fundamento y los posibles riesgos para la salud de los consumidores de productos de desintoxicación, “deben ser desaconsejadas por profesionales de la salud”.  

Consecuencias para la salud

Aunque existe una amplia variedad de dietas detox, la gran mayoría abarcan desde periodos de ayuno totales a dietas basadas en caldos, batidos de frutas y verduras, incluyendo algunas de ellas el uso de laxantes, diuréticos y suplementos fitoterápicos.

La duración de este tipo de dietas es variable, aunque la mayoría estás comprendidas entre 3 y 30 días. El objetivo principal del método detox es depurar el organismo y, secundariamente, conseguir una pérdida de peso.

“Una dieta se considera adecuada cuando está adaptada a las necesidades fisiológicas y nutricionales de cada individuo. Puesto que las dietas détox están recomendadas abiertamente a cualquier persona, independientemente de las características individuales, por definición no se puede considerar adecuada para toda la población”, afirma Jorge Salas.

Los expertos se ponen de acuerdo sobre la importancia de considerar los posibles efectos secundarios de la eliminación de grupos de alimentos tan importantes como los cereales integrales, legumbres o lácteos durante periodos de tiempo prolongados, algo perjudicial especialmente para niños y adolescentes, mujeres embarazadas o en período de lactancia y personas mayores.

Salas advierte también sobre la utilización de suplementos en estas dietas sin supervisión de un profesional sanitario cualificado, “lo que puede llevar a alteraciones metabólicas severas, causando incluso la muerte; tal como le ocurrió a un español de 50 años que seguía una dieta de ‘limpieza del hígado’ suplementada con manganeso”. 

Así que, si crees que has maltratado tu cuerpo estas navidades y necesitas mejorar tus hábitos, la clave está en una alimentación variada con cantidades adecuadas de frutas, verduras, legumbres, granos, grasas saludables y proteínas vegetales; y la práctica de ejercicio físico regular. Esa es la mejor fórmula para alcanzar tus propósitos de 2016.

Fuente: sinc

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¿Nuestra dieta actual intoxica el organismo?

Los llamados test de toxicidad, muy populares entre las casas comerciales de productos depurativos, son unos cuestionarios sin validez científica para “evaluar la cantidad de toxicidad del cuerpo”, sin hacer distinción del tipo o procedencia del “tóxico”.

El propio interesado utiliza una puntuación para evaluar subjetivamente si en los últimos 30 días ha padecido algunas de las múltiples dolencias por las que se pregunta, según si las ha sufrido “ocasionalmente”, “frecuentemente” o “nunca o casi nunca”. El objetivo es evaluar las supuestas mejoras de la salud tras una dietadetox.

Aunque esté claro que el propósito de las dietas depurativas es eliminar las supuestas ‘toxinas’ acumuladas en diferentes órganos del cuerpo, el término ‘toxina’ en estas dietas no queda realmente definido.

Indudablemente, los alimentos que incorporamos en nuestra dieta diaria contienen toxinas naturales, contaminantes orgánicos persistentes y metales pesados. Sin embargo, nuestro organismo dispone de sistemas de defensa y mecanismos propios para la eliminación de estos a través del riñón, hígado, piel, pulmones o el sistema gastrointestinal.

Fuente: Unidad de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili

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Masticar 30 segundos antes del siguiente bocado evita comer en exceso y combate el sobrepeso.

Un estudio analiza el efecto de reducir al mínimo la cantidad de alimentos que los niños comen antes de que el estómago informe al cerebro de que ya tiene más hambre.

Investigadores de la Universidad de California en San Diego (UCSD),masticar bien Estados Unidos, apuntan que esperar 30 segundos entre bocado y bocado de comida puede ser una medida eficaz para que los niños no coman en exceso y puedan prevenir el sobrepeso.

Aunque la principal estrategia para perder peso pasa por comer menos, en la práctica “no suele ser tan sencillo para la mayor parte de la gente”, según ha destacado Marcos Intaglietta, del Departamento de Bioingeniería de la UCSD y uno de los autores de este trabajo, que buscaba analizar “la eficacia de comer despacio”.

El objetivo de la investigación, cuyos resultados publica la revista Pediatrics, era reducir al mínimo la cantidad de alimentos que los niños comían antes de que su estómago informara a su cerebro de que ya tiene más hambre, lo que se conoce como reflejo de saciedad. Esa señal suele tardar unos 15 minutos en aparecer, pero muchos platos, en especial las llamadas ‘fast-food’, pueden comerse en mucho menos tiempo.

De hecho, los autores aseguran que se trata del primer ensayo clínico controlado con el objetivo de probar la eficacia de comer despacio para detectar la sensación de saciedad y favorecer la pérdida de peso.

En el estudio también participaron científicos de la Universidad Nacional de México, que se encargaron de reclutar a 54 niños de 6 a 17 años de la ciudad de Durango, México, para supervisar sus hábitos alimenticios.

Los participantes se dividieron en dos grupos, uno formado por los que comían lentamente siguiendo las instrucciones de los investigadores, que se conoció como el grupo compatible, y aquellos que comían más rápido, conocido como el grupo no conforme. Ambos se compararon con un grupo de edades similares sobre el que no había ningún control.

Lento o rapido; perder o ganar peso

El peso de los estudiantes en el grupo compatible disminuyó entre un 2 y 5,7% después de seis meses, y de 3,4 a 4,8% después de un año. En cambio, en el grupo no conforme el peso aumentó un 4,4 a 5,8% a los seis meses y entre un 8,3 a 12,6% después de un año. El peso del grupo de control aumentó entre un 6,5 y 8,2% después de un año.

Para evitar comer en exceso, a los participantes del primer grupo se les pidió que masticaran durante 30 segundos antes de dar el siguiente bocado, lo que les permitía darse cuenta de que ya no tenían hambre y dejar de comer.

Además, para asegurarse de que cumplían con ese tiempo de espera, se les proporcionó un pequeño reloj de arena que se vaciaba a los 30 segundos, por lo que debían darle la vuelta antes de dar un nuevo bocado.

Los investigadores también pidieron a estos participantes que bebieran un vaso de agua antes de cada comida y evitaran el picoteo entre horas.
“El reloj de arena se vio más como un juego”, ha reconocido Pedro Cabrales, profesor de Bioingeniería de la Universidad de California en San Diego y coautor del estudio, que también apeló a la autorresponsabilidad que mostraron todos los menores. “Hasta el punto de que, si alguno olvidaba el reloj de arena, pedían al resto que les ayudaran”.

Los resultados han sido tan prometedores que los estados mexicanos de Michoacán, Yucatán y Veracruz han pedido a los investigadores que prueben esta estrategia en sus centros educativos. De hecho, los investigadores prevén ampliar la muestra del estudio, si bien de momento no tienen pensado probarlo en adultos.

No obstante, el profesor Geert Schmid-Schonbein, también coautor del estudio, defiende que la opción de comer despacio tiene la ventaja de que resulta sostenible a largo plazo, ya que no obliga a ninguna modificación en la dieta ni a privarse de los alimentos preferidos. Además, se puede aplicar en cualquier contexto cultural o étnico.

Fuente: Jano

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2016 Año Internacional de las Legumbres.

2016 ha sido declarado el Año Internacional de las Legumbres por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Con esta mención, la institución pretende mejorar los niveles de nutrición, promover el consumo de estos cultivos y aportar conocimiento gracias a la colaboración con organismos de investigación y universidades. Para empezar el año, averiguamos qué las hace tan especiales. 2016 Año Internacional de las Legumbres

Ricas en proteínas y minerales, las legumbres no solo contribuyen a cuidar la salud de las personas sino también la del medio ambiente. Sus características, entre las que se incluyen una baja huella ecológica y la mejora de la fertilidad de los suelos, las han convertido en las protagonistas del 2016, el Año Internacional de las Legumbressegún la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estos son los motivos por los que lentejas, frijoles y otros cientos de cultivos han recibido este honor.

Son alimentos nutritivos y completos

Las legumbres son ricas en nutrientes y una gran fuente de proteínas y fibra. “Su contenido en proteínas es mucho más alto que el del maíz, el trigo o el arroz. La combinación de legumbres con cereales aporta una fuente de proteínas sumamente completa, comparable a la proteína animal”, explica en un vídeo de la FAO Marcela Villareal, Directora de la Oficina para Asociaciones, Promoción y Desarrollo de Capacidades de la organización

Son también ricas en minerales (hierro, magnesio, potasio, fósforo, zinc) y vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina, niacina, B6 y ácido fólico) y tienen un bajo contenido en grasa y nada de colesterol.

Además, un estudio liderado por la Universidad de  Manitoba (Canadá) indica que comerlas regularmente puede ayudar también a controlar y combatir la obesidad. “Tienen una serie de aportes importantes para la salud. Ayudan a manejar el nivel de azúcar en sangre, por lo que son un apoyo en cuanto al colesterol y la diabetes”, concreta Villareal.

Fomentan la agricultura sostenible

Un atributo importante de las legumbres es su capacidad de fijar el nitrógeno biológicamente. Estas plantas, en simbiosis con ciertos tipos de bacterias (como RhizobiumBradyrhizobium), son capaces de convertir el nitrógeno atmosférico en compuestos de nitrógeno que pueden ser utilizados por las plantas en crecimiento, lo que mejora la fertilidad del suelo.

La FAO ha calculado que las leguminosas pueden fijar entre 72 y 350 kg de nitrógeno por hectárea y año. Además, algunas especies son capaces de liberar fósforo en el suelo.

“El nitrógeno y los fósforos son importantes nutrientes para las plantas en crecimiento. La habilidad de generar de manera natural estos fertilizantes hace que los granjeros no tengan que usar químicos”, explica a Sinc Teodardo Calles, Oficial Agrónomo de la FAO.

“Son también un cultivo que permite la diversificación. Si se incluyen en la rotación de cultivos interrumpen los ciclos de insectos y permiten continuar la producción futura en la misma parcela de tierra”, añade el experto.

Apenas se desperdician

En comparación con otros cultivos, las legumbres tienen una huella reducida de desperdicio alimentario, es decir, se desperdicia una parte muy pequeña de los cultivos.

Según la Plataforma Técnica del G20 sobre la medición y reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos, la contribución de las legumbres al desperdicio total de alimentos es baja en todas las regiones, lo que las convierte en una fuente ecológica de nutrientes.

A ello contribuye que puedan emplearse para el autoconsumo o como cultivos comerciales y que los residuos de los cultivos de leguminosas de grano puedan utilizarse potencialmente como forraje animal.

Mitigan el cambio climático

Las especies de legumbres tienen una amplia diversidad genética, que permite que se puedan seleccionar o desarrollar variedades mejoradas. Esto es particularmente importante para la adaptación al cambio climático, debido a que de esta amplia diversidad pueden obtenerse más variedades resistentes al clima.

“Los científicos del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Colombia trabajan actualmente en el desarrollo de legumbres que puedan crecer a 4 o 5 grados más de la temperatura habitual. Es una manera de intentar adaptarse a los efectos del cambio climático, que hace que vayan aumentando las temperaturas”, afirma Calles.

El ingeniero agrónomo señala que al reducir la dependencia de los fertilizantes sintéticos, gracias a la producción natural de nitrógeno y fósforo, se reduce también indirectamente la emisión de gases invernadero, que contribuyen al calentamiento global.

“Las legumbres fijan más el carbono que otros cultivos como el maíz o el trigo, lo que también ayuda a la mitigación”, concreta el experto de la FAO.

Combaten la pobreza rural

Además de ofrecer un suministro de alimentos de larga conservación, los cultivos leguminosos pueden aportar ingresos adicionales a los productores al venderse y comercializarse. Las legumbres son cultivos de alto valor y por lo general alcanzan precios de 2 a 3 veces más altos que los cereales.

“Las legumbres son muy versátiles y pueden crecer en climas muy adversos. Si un agricultor tiene un cultivo de legumbres, posee un cultivo de alto valor nutritivo que, además de consumir, puede vender fácilmente o almacenar y esperar a que suba su precio”, explica Calles.

“Introducirlas en las rotaciones de cultivos puede ayudar también a los agricultores locales. Si solo tienen una planta y esa falla no tienen qué vender ni qué comer, así que hay que fomentar su cultivo”, concluye el experto. 

Y están muy buenas

Como explica la FAO en su página web, una de las ventajas de las legumbres es que se pueden almacenar durante meses sin perder su elevado valor nutritivo. Además, con ellas se cocinan deliciosos platos en todo el mundo, por lo que son un elemento básico de muchas dietas. En la página de la FAO se describen recetas de cocina con legumbres de todo el planeta.

El viaje de las semillas por el mundo

Según la FAO, la producción de legumbres está muy concentrada. La India, donde estos cultivos son una fuente importante de proteínas para una población mayoritariamente vegetariana, es el mayor productor mundial, con una cuarta parte de la producción global en 2013.

Canadá es el mayor exportador de leguminosas con 6,2 millones de toneladas de legumbres (principalmente guisantes) en 2013, seguido de Australia (1,7 millones de toneladas), Myanmar (1,2 millones de toneladas),Estados Unidos (1,1 millones de toneladas) y China (800 000 toneladas). A pesar de ser el mayor productor de legumbres, India es también el país que más las importa: es el destino principal de una cuarta parte de las importaciones de las legumbres mundiales, seguido de la Unión Europea, China, Pakistán y Egipto.

La FAO espera que el comercio internacional de legumbres continúe creciendo. Sin embargo, los obstáculos a la productividad en las regiones en desarrollo pueden no superarse. Debido a esto, la organización cree que muchos países en desarrollo continuarán dependiendo de las importaciones para satisfacer sus necesidades, una situación que pretenden combatir. 

Fuente: SINC

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¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

En este 2015 que termina, os deseamos una Navidad llena de

LUZ Y ALEGRÍA

Que en estas fiestas encuentres momentos para reflexionar y meditar.

Que te propongas recuperar la conexión, la ilusión y la paz interior.

Que tus mejores regalos sean oleadas de amor y agradecimiento.

Te deseamos que en el nuevo año 2016

 tus pensamientos y tus sentimientos transmitan

LUZ Y AMOR

SOMOS LUZ

Porque nuestro origen es la LUZ.

Nuestra esencia es la LUZ.

Nuestro cometido es movilizar la LUZ.

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